PRIMERA ENTREGA
Los viejos, el problema pendiente del Japón
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del Japón
Por Diego Cornejo Menacho. Subdirector de Información
Fumiyo Tsuda es la encargada del escritorio del Ecuador
en la Cancillería. Con 31 años de edad, me dice que ya es vieja. Habla el
español con temor de masticar las palabras.
Expresa su preocupación del envejecimiento de su país. El tema aparece una y
otra vez en las entrevistas que realizo en Tokio.
Hideyuki Ibaragui, analista económico del Gabinete, también afirma que uno de los
obstáculos para el futuro de la economía del país es la tendencia declinante de la
población económicamente activa, entre 15 y 65 años.
El problema es cómo cubrir las pensiones de los viejos cuando se produce menor renta. Es
un dilema que acompaña al éxito económico, impensable en países como el Ecuador.
Ibaragui argumenta que la alternativa es estimular a que los mayores de 60 años sigan
trabajando y aportando con impuestos. Si ello no ocurre, el problema fiscal será cada vez
más grave y de difícil solución a corto plazo.
El envejecimiento de la población marcó una curva pronunciada desde los años setenta
del siglo pasado. Según las proyecciones estadísticas, en 2050, la población
descenderá en cerca de 30 millones de habitantes (hoy, el Japón registra 127 millones),
pero aumentarán a más de 35% las personas de 65 años de edad o más.
En los próximos 25 años, el problema de los viejos será radical, insiste
Ibaragui. Habrá menos trabajadores y más ancianos, más demanda de seguro social y
menos contribuyentes, añade.
Uno de los temas de mayor debate en el país es la reforma al sistema de pensiones, lo
que, para el profesor Hidekazu Araki, es algo muy complicado y muy riesgoso, pues
implica una reforma a la Constitución.
La demanda de mayores subsidios para las personas mayores está forzando a reformas
impopulares para financiarlos: elevación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) que hoy
está en 5%, aumento de impuestos directos, estímulos a la inversión pública,
privatización de servicios como los correos. El PIB del Japón es de 500 000 millones de
yenes, la deuda pública es de 600 000 millones (un dólar equivale a 109 yenes).
De todos modos, el Fisco tiene puestas sus esperanzas en la industria automotriz y en el
sector de la manufactura de equipos digitales, electrónicos y electrodomésticos. Son las
áreas más dinámicas de la economía, con tecnología e inventos propios y expansión de
negocios en todo el mundo. De acuerdo con el diario The Asahi Shimbun, Toyota Motor es la
empresa que más contribuye al Fisco.
Hitosi Takahasi, uno de los líderes de Rengo, la mayor unión de trabajadores japoneses
(con 7 millones de afiliados), sostiene que, en su país, se está perdiendo sensibilidad
por la justicia social. Augura un empeoramiento de la seguridad social: pensión de vejez,
seguro médico y atención a la tercera edad, "hasta ahora aceptables", según
él, van a empeorar.
En este panorama, los jóvenes trabajadores, con condiciones laborales más exigentes,
rechazan los sacrificios que se les están pidiendo para sostener a los mayores.
11 de noviembre de 2004
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