SÁBADO 9 DE SEPTIEMBRE DE 2000

Solo quedan cenizas Un proceso con tres detenidos y la negligencia demostrada

• Los pasos de un proceso desde que se comete el delito.

• Para los ladrones pudo haber sido el robo más fácil que jamás pudieron haber cometido, y para el Estado uno de los más desastrosos de los que se descubren este año, y el más perjudicial. No hay autores ni cómplices.
• "Del Ministerio de Educación, llegó un doctor, una licenciada y unos asesores, quienes revisaron el proceso", Edison Bayardo García Narváez, Juez Segundo de lo Penal de Tulcán.

Por Juan Tibanlombo
Redacción Quito


Una débil seguridad protege la puerta principal. En el interior de la bodega, se ven huacales destrozados (estructuras de madera en las que llegó material prefabricado para armar aulas escolares y comedores) tirados por el piso y arrumados en un rincón algunas planchas para paredes, restos de lo que fue importado de Colombia por el Ministerio de Educación, desde marzo de 1998.
Al fondo, entre los huacales, se esconden un automóvil y una camioneta: sin llantas, sin asientos, sin motor, sin radios, sin volantes y con los vidrios destrozados, como si algún desaprensivo se hubiera encargado de destrozarlos con un bate de béisbol'.

El último 'mochilazo'

Dos galpones aduaneros, sin seguridades y sin vigilancia, fueron desmantelados por desconocidos. Todos sabían que el lugar era inseguro, pero nadie asume su responsabilidad.

 

Hasta un hueco se ve en la pared del fondo de las bodegas aduaneras de Tulcán, ubicadas en el barrio El Capulí, a un costado de la antigua carretera a Rumichaca. Por ese sitio se habrían metido varios ladrones para robarse unas herramientas, en diciembre pasado, de acuerdo con varias versiones.
Plásticos con propaganda de Marnilit: "exportamos calidad", están rotos en el suelo, haciendo una especie de alfombra.
Diversas versiones de quienes viven alrededor de las bodegas aduaneras, aseguran que los huacales eran destrozados al apuro, en los noches, para embarcar el material en camiones y camionetas de alto tonelaje y desaparecer con rumbo desconocido.
Algunas paredes y las estructuras de los comedores incluso fueron rotas en las puntas. Se presume que quienes robaron el material deseaban comprobar antes la calidad del mismo.
En los adhesivos pegados a los plásticos que debían cubrir los huacales, se lee el número de la línea de servicio al cliente: 9800-68-666: una teja, una ventana y el peso del huacal: 850 kilos. Esas estructuras alguna vez guardaron tejas, cielos rasos, paredes, ventanas, estructuras metálicas para armar 176 aulas y 16 comedores escolares.
El costo comercial de una aula escolar, en noviembre de 1996, cuando fueron importadas, era de $ 7 450, cada una, y el de los comedores sumaba $ 41 mil cada uno; es decir, cuando la moneda estadounidense estaba cotizada en 2 820 sucres.
Ese material es parte del Programa Mochila Escolar que debía beneficiar a sectores marginados del país, que tienen un déficit de construcciones escolares.
Fueron almacenados en bodegas de 45 metros de largo, por 25 de ancho, que más se parecen pequeños coliseos. Paradójicamente, esos sitios pertenecen al VIII Distrito de la Corporación Aduanera Ecuatoriana.
En vista de su abandono, hasta quienes viven en los alrededores de la Aduana se arremolinaron alrededor de ese lugar a comienzos de agosto de este año para intentar llevarse lo que quedaba. Los huacales que no fueron desarmados a tiempo.
Reclamaban una parte del botín, porque creían que fue abandonado debido a que nadie cuidaba ese sitio. La Policía llegó para disuadir de ese intento de los moradores del barrio El Capulí: "pueden llevarse lo que quieran, pero luego deben asumir las responsabilidades", les dijeron. Así se evitó el desmantelamiento total de las bodegas y se inició una investigación. Pronto se descubrió un robo sistemático de $ 1,5 millones en material prefabricado, importado por el Ministerio.
Ahora, de todo eso, apenas queda un 10%. ¿Quiénes son los ladrones? Nadie lo sabe. La Policía ha detenido a tres personas que intentaban llevarse parte del material prefabricado, que en teoría pertenece al Ministerio de Educación, en un camión Izusu, detenido en los patios de la Policía. La Corporación Aduanera de Tulcán, propietaria de las bodegas, dice no haber sido responsable por la vigilancia de esos huacales. En el Ministerio de Educación dicen que esas eran las aulas que la empresa Promotora de Intercambio (con quien el Estado -en el Gobierno de Abdalá Bucaram- firmó un contrato de $ 40 millones para sacar adelante el Programa de la Mochila Escolar) debía entregar instaladas. La empresa Promotora de Intercambio dice que esas aulas ya fueron entregadas, porque según el contrato, su primer compromiso terminaba una vez que dejaban la mercadería en cualquier puerto o recinto aduanero y el segundo cuando el Ministerio de Educación, que actúa como importador, le entregara oficialmente esa mercadería para instalarlas, cosa que nunca habría ocurrido. Así están las cosas.
Y hasta ahora nadie quiere ser el responsable de un robo de $ 1,5 millones, costo que a la época actual habría ascendido a $ 8 millones, según algunos cálculos realizados con la variación de la cotización del dólar y de los precios actuales del material prefabricado que fue sustraído en forma sistemática, sin que nadie haga o diga nada.

En el comienzo fueron las caras de los niños

El 19 de noviembre de 1996, diez mil niños de las escuelas fiscales de Quito asistieron al coliseo General Rumiñahui, para el lanzamiento del Programa Mochila Escolar, del Gobierno de Abdalá Bucaram.
Como el entonces presidente no Bucaram no pudo asistir, la ministra de Educación, Sandra Correa, no dudó en instalar grandes pantallas en las que se reproducían imágenes de la campaña del ex presidente, derrocado en febrero del siguiente año.
"En el escenario, decorado con luces y motivos navideños -decía una crónica publicada el 20 de noviembre de 1996, en Diario HOY-, se hallaban otros niños: los cantores de Bogotá, acompañados de la Orquesta Sinfónica de esa ciudad, que llegaron a la capital ecuatoriana a las 03:00. La llegada del secretario de la Administración, Miguel Salem, con un retraso de sesenta minutos, marcó el inicio del acto. Se apagaron las luces generales y solo brillaron los reflectores, que iluminaron a la ministra, quien apareció en el escenario luciendo la mochila escolar. El ministro de Gobierno, Frank Vargas, y Mauricio Salem también se colgaron las mochilas escolares".
Se trataba de la inauguración de un programa cuyo costo ascendía a $ 40 millones. El Gobierno ecuatoriano firmó un contrato transaccional con la empresa colombiana Promotora de Intercambio S. A., que debería proveer al Estado de 1 200 mil mochilas, a un costo de $ 27 760 mil; 800 mil textos escolares avaluados en $ 4 400 mil; ocho unidades móviles de salud y 100 restaurantes escolares.
Una vez que cayó el Gobierno de Abdalá Bucaram, el contrato de la Mochila Escolar fue cuestionado y se instauró un proceso penal en contra de la ex ministra, el ex presidente Abdalá Bucaram y Miguel Salem, ex secretario de la Administración.
La investigación de la Fiscalía determinó que Salem, Bucaram y la ex ministra violaron las Leyes de Contratación Pública y Orgánica de Administración Financiera y Control, pues la ofertante había hecho una segunda propuesta por 25 millones de dólares y la negociación se efectuó por 40 millones.
La excitativa dio lugar al proceso, iniciado, el 27 de marzo de 1997 por Carlos Solórzano, entonces presidente de la Corte Suprema, quien sindicó, sin orden de prisión, a Bucaram, Correa, Salem, Fernando Rosero (ex contralor del Estado), Leonidas Plaza (ex procurador), José Antonio López (representante legal de la compañía vendedora) y los miembros de la Comisión Técnica (designada por la ministra) que habría estudiado la oferta: Alicia Coloma, Jorge Mosquera y Javier Gando.
El 6 de agosto de 1998, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Héctor Romero Parducci, dictó el sobreseimiento provisional y levantó la orden de prisión que pesaba en contra de Miguel Salem Kronfle, quien firmó el decreto ejecutivo que autorizó al ministro de Finanzas de la época, Pablo Concha, a suscribir el contrato. A pesar de los cuestionamientos, el Gobierno interino de Fabián Alarcón, en el contrato modificatorio, lo único que hizo fue cambiar las mochilas escolares por aulas prefabricadas, que serían distribuidas en todo el país.
A pesar de los cuestionamientos, porque se suponía que ese contrato tampoco era beneficioso para el país, el Programa Mochila Escolar continuó y pasó por las manos de cuatro ministros de Educación más: Mario Jaramillo, Vladimiro Alvarez, Rosángela Adoum y Roberto Hanze. De acuerdo con un informe de la empresa colombiana Promotora de Intercambio, el 81,30% del total de la mercadería que se debía entregar al Estado ecuatoriano se encuentra en el país; es decir, $ 32 521 910.
Casi toda la mercadería (el 93,4% del total que se encuentra en el país) está en las bodegas del Dinse, en el sector de Carapungo, luego de que fue desaduanizada.
Las 143 aulas estaban en las bodegas de la Aduana de Tulcán, al igual que las 16 estructuras de los comedores escolares. Las 26 estructuras restantes se salvaron de la voracidad de los ladrones porque fueron llevadas a las Bodegas y Servicios Ecuador Fortaleza S. A., que también están en Tulcán, pero con mayores seguridades.
Fueron llevadas a ese lugar porque en los galpones de la Aduana ya no había espacio. Aunque ahora están vacíos. (JT)

Aulas

  • Las bodegas del VIII Distrito Aduanero de Tulcán están al filo de la vía antigua a Rumichaca, en el barrio El Capulí.
  • En una de ellas, 45 metros de largo por 25 de ancho, se guardaron 12 230 paquetes, cajas y huacales que hubieran servido para armar 176 aulas y 16 comedores escolares, con todos los implementos necesarios.
  • Las restantes estructuras de los 40 comedores escolares, que se comprometió a entregar Promotora de Intercambio, tuvieron que ser llevadas a otras bodegas, porque faltó espacio.
  • Todo los documentos que exige un ingreso a Zona Primaria Aduanera estuvieron en regla.
  • Cada estructura prefabricada tenía un área de 35 metros cuadrados y capacidad para 25 alumnos cada una.
  • Los comedores escolares constaban de estructuras prefabricadas multifuncionales, de 14 por siete metros, con tres baños, una cocina, una despensa y material de dotación.
  • Promotora de Intercambio tiene su sede en Manizales. Nuevos embarques llegan a Quito. De las 2 235 aulas, 1 354 están en Quito y 1 069 ya fueron desaduanizadas. (JT).


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