¿Hubo intención de matar?
La muerte de Luis Enrique ocurrió
luego de una gresca entre barras a la salida del estadio de Liga, hace cerca de dos años.
Un hincha lo atropelló con su carro y luego huyó
Ocurrió el 6 de diciembre de 1998, en las cercanías del estadio de Liga de Quito, luego
del partido en el cual Barcelona de Guayaquil derrotó 4 por 2 a Liga. Los ánimos estaban
exacerbados y a cada rato se producían enfrentamientos entre los hinchas de los dos
equipos mientras se alejaban del estadio.
Los del Barcelona celebraban la victoria, mientras los de Liga maldecían la derrota. Un
ambiente propicio para la violencia y para las desgracias, como en efecto ocurrió. Luis
Enrique Sánchez Rosado, un adolescente de 13 años, murió atropellado por el vehículo
de un descontrolado hincha, luego de un intercambio de insultos entre los dos bandos.
Han pasado 21 meses de aquello, y el juicio que Enrique Sánchez y Consuelo Rosado, padres
del menor, entablaron en contra del presunto responsable, Enrique Miguel Muriel, está a
punto de resolverse en el Juzgado Quinto de lo Penal de Pichincha, a cargo de la jueza
Francia Alarcón.
El caso se presta para la duda, puesto que los familiares de la víctima aseguran que no
fue un accidente, sino un asesinato.
Según los informes del Servicio de Investigación de Accidentes de Tránsito (SIAT) de
Pichincha, que citan testimonios recogidos entre los que observaron el hecho, esa tarde,
aproximadamente a las 14:30, en la avenida Diego de Vásquez cerca de la intersección con
la calle Pedro Muñoz, se produce un altercado entre hinchas de los dos equipos.
En esos momentos, aparece en dirección sur-norte el vehículo Blazer color azul con
placas PRV 628 conducido por Enrique Miguel Muriel, de 48 años, quien se detiene,
atraviesa el parterre central y persigue con el automotor a los hinchas que caminan en
dirección norte-sur, de acuerdo con la versión policial, la cual señala que la maniobra
del conductor fue ilícita y peligrosa.
Los informes policiales también establecen que hubo intención de causar daño, puesto
que, a más de cruzar ilícitamente el parterre, el conductor guió el vehículo en forma
diagonal hasta subirse a la acera, en donde alcanzó al menor y lo atropelló.
Existen informes de los médicos legistas de la Policía que señalan que el menor murió
por hemorragia cerebral y laceración pulmonar, producto del atropellamiento.
Inmediatamente, Muriel se dio a la fuga. Cuando varios testigos trasladaron a Luis Enrique
Sánchez al hospital Pablo Arturo Suárez, este ya no tenía signos vitales. Un informe
policial señala que Muriel estaba en compañía de un hijo suyo y de otras dos personas
bajo los efectos del alcohol.
Por indicación de la Policía, los familiares del menor denunciaron el caso en el Juzgado
Quinto de Tránsito, que estaba de turno ese día; después iniciaron un juicio por
asesinato contra Muriel en el Juzgado Segundo de lo Penal, pero esa demanda no prosperó.
El acusado fue capturado en agosto de 1999, pero salió libre en octubre del mismo año
luego de anteponer un recurso de amparo. Ahora, espera la sentencia. (GA)
Sentencia, la próxima semana
En la audiencia realizada el 19 de enero de 2000, en el Juzgado Quinto de Tránsito de
Pichincha, Muriel admitió haber atropellado con su vehículo al adolescente, luego de
haber realizado una maniobra prohibida, pero argumentó en su defensa que su decisión de
subirse al parterre y atravesarlo para tomar la vía norte-sur obedeció a que su carro
estaba siendo agredido por varios hinchas, quienes, según dice, lo habían atacado a
pedradas. Anteriormente, en el mismo proceso, Muriel presentó un certificado médico que
señalaba que sufrió una herida en la nariz en ese incidente.
Después viene un confuso intercambio de argumentos entre los acusadores y el acusado. Fue
una audiencia accidentada, puesto que por esos días el país estaba convulsionado
políticamente, y fue necesario suspenderla para reanudarla después, lo cual prolongó
más el juicio. No obstante, la jueza Francia Alarcón dijo a BLANCO y NEGRO que ya se han
cumplido todos los pasos procesales, incluido el dictamen fiscal, con lo cual ya cuenta
con los suficientes elementos para emitir una sentencia la próxima semana, aunque no
especificó la fecha.
El proceso en 21 meses ha acumulado siete cuerpos y alrededor de 700 páginas (fojas, en
el lenguaje judicial) que permitirán saber si la muerte de Luis Enrique Sánchez Rosado
fue consecuencia de un accidente o hubo intención de matarlo. (GA).
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Vicky Johana se perdió en Cali Vicky Johana García Angulo es una niña de diez años que está viviendo
en un hogar de protección en Cali, Colombia. La menor fue encontrada por una señora
mientras deambulaba perdida en esa ciudad.
Las únicas pistas que pudo ofrecer fueron que vivía con su hermano y su cuñada
ecuatorianos. El día en que desapareció, su cuñada la mandó a comprar en una tienda,
pero al tratar de regresar, las casas y las calles se le volvieron un laberinto
indescifrable, en el cual todo se parecía pero no era. Y es así que, cuando se vio
perdida, pidió ayuda a una señora que pasaba por la acera. A esta le conmovió la carita
con lágrimas de la niña, y en ese momento entabló conversación, tratando de calmarla.
Luego empezaron a buscar algún sitio que a la pequeña le fuera familiar, pero, al no
encontrarlo, la señora la llevó a una institución de protección. Eso ocurrió el 15 de
julio de 1999, y todavía se encuentra ahí.
Vicky es de tez morena, cabello castaño oscuro y ojos negros. De acuerdo con las
versiones que dio la menor al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, vivía en
Colombia con su hermano William Fernando García Angulo y la esposa de este, Mary. Su
madre se llama Ingrid Mercedes Angulo Castro y vive en el barrio Barulo, cantón
Rocafuerte, provincia de Manabí.
Por favor, si usted conoce a la madre de esta niña o a algún familiar, comuníquese con
la Fundación Niños Perdidos y Desaparecidos Reencuentro, a los teléfonos 02-238238 o
02-238627. (CAL).
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