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SÁBADO 2 DE SEPTIEMBRE DE 2000

El anzuelo del fondo millonario El rumor y la desconfianza

• Los pasos de un proceso desde que se comete el delito.

Varias son las estrategias que ha tejido la UNE para convertirse en la organización gremial más fuerte del país. Tiene capacidad de decisión en diferentes instancias.
La UNE habría sido la gran protección de la rectora del colegio Simón Bolívar. Quienes impulsaban su destitución, en el transcurso del
proceso se habrían encontrado con toda una red de encubrimiento.

El número exacto nadie lo sabe. Están en todas partes, desde el mercado del barrio en la ciudad, pasando por la asociación de profesores de un colegio o de una escuela marginal, hasta la comunidad campesina más alejada de los centros urbanos, como la pequeña cooperativa de Lucha Campesina, que está en el cantón Cumandá de la provincia de Chimborazo, en donde el 74,5% de la población vive en condiciones de pobreza y el 12,5% en la indigencia.
Están en las zonas pobres, en donde debieron desarrollar su propio sistema financiero para acceder a un crédito o depositar el excedente de su producción, sin tener que realizar largos viajes a los centros urbanos.
Son las cooperativas de ahorro y crédito y las cajas que funcionan en las comunidades indígenas y campesinas, que concentran entre el 1,5% y el 2% del total del ahorro nacional, de acuerdo con Miguel Gaibor, del Centro Andino de Acción Popular (CAAP), en torno a las que giran las finanzas de campesinos, indígenas, profesores, carpinteros, artesanos, trabajadores y hasta pequeños empresarios.
Son espacios que se han desarrollado al margen del sistema financiero bancario y que han logrado sobrevivir y crecer mediante el autocontrol ejercido en las asambleas de los accionistas y del consejo de vigilancia de la cooperativa o la caja comunal. Lugares en los que, de acuerdo con Francisco Rhon, del CAAP, organismo que brinda asesoría a varias cooperativas rurales, al socio no le interesa el margen de renta.
"La pregunta más común en las asambleas de los cooperativistas es: 'oiga, a su juicio, ¿el gerente nos ha robado?', después de ver que la tasa del crecimiento ha sido de menos del 5% -asegura Rhon-. Cuando se les dice que se trata de un problema simple explicado por la crisis financiera, por el pago impuntual de los créditos que causa una rotación ineficiente de los mismos, por el trabajo poco efectivo de los directivos, que son mal pagados, se van tranquilos, porque lo que interesa saber es si el señor al que le confié mis ahorros me robó o no me robó". Porque su sobrevivencia se fundamenta en la confianza que se puedan tener entre los socios. Y esa confianza, al parecer, ha generado eficiencia.
Carlos Rangel, secretario general de la Federación Nacional de Cooperativas de Ahorro y Crédito (Fecoac), asegura que el crecimiento del sector en el último año es bastante fuerte, sobre todo en los depósitos a plazo (captaron casi 14 millones de dólares en 1999), raros en las cooperativas y cajas de ahorro hasta hace pocos años.
El promedio de capital que manejan las cooperativas es variable: la más grande en 1999 era la Cooperativa Nacional, que tenía 2,7 millones de dólares; la más pequeña en ese mismo período es la del Colegio Alemán, con 800 dólares. "Es una cooperativa -asegura Rangel- a la que no le interesa crecer en capital, sino en ahorro y en créditos", al igual que las cajas que funcionan en las comunidades indígenas y campesinas.

 

 

Banco comunal para los pobres

Las cooperativas y las cajas de las comunidades indígenas y campesinas son opciones de los sectores considerados pobres para ahorrar y prestar

Las purezas e impurezas

"Estas cooperativas funcionan por la honestidad -asegura Rhon-, porque este caballero dice que no me va a robar y porque cuando yo le doy plata a este señor, algún día, cuando haya plata, él me va a prestar con honestidad". Si bien Francisco Rhon reconoce que no es un sistema puro, en el que no tengan cabida los intereses personales, el crecimiento que ha experimentado este sector en los últimos años revela que la confianza que han logrado desarrollar entre sus socios y las estrategias de los sectores marginales para sobrevivir son efectivas.
Las experiencias son variadas y nacen de todo tipo de iniciativas. Como los botiquines populares extendidos en el noroccidente de la provincia de Bolívar, en donde se ha vuelto común que 20 ó 30 campesinos se reúnan para crear un fondo común, con el que adquieren insumos agrícolas y veterinarios que las distribuidoras no venden en pequeñas cantidades. Por ejemplo, compran un litro de cualquier insecticida o herbicida y luego se reparten entre todos los socios, porque lo que ellos necesitan es un cuarto de litro para cuidar un cultivo o vacunar a una vaca. También está la experiencia de la Asociación de Mujeres de Pisullí, que creó un fondo común para comprar víveres en el mercado mayorista y luego distribuírselos entre ellas, de acuerdo con lo que aportaron y con sus necesidades.
En la provincia de Imbabura se ha creado una sistema financiero rural, auspiciado por el Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio (FEPP), al igual que el programa Crear, con fondos de la Fundación Suiza de Cooperación para el Desarrollo Técnico, que apoya a ocho cooperativas, brindándoles apoyo técnico.
Todos estos proyectos demostrarían que los sectores considerados pobres han desarrollado sus estrategias para ahorrar y para mejorar sus condiciones de vida, al margen de la asistencia del Gobierno y del sistema financiero formal. (JT)

FECOAC y DIRECCION

  • Las cooperativas han funcionado básicamente con el autocontrol ejercido por el Consejo de Vigilancia y por las asambleas; por eso es tan importante la confianza que tengan los socios en quienes las dirigen, de acuerdo con las personas vinculadas con estas instituciones financieras.
  • Además, está el control de la Dirección Nacional de Cooperativas (dependiente del Ministerio de Bienestar Social) y de la Superintendencia de Bancos (26 cooperativas son controladas por ese organismo financiero).
  • La Dirección Nacional de Cooperativas es el organismo de control de las cooperativas y la Fecoac el de representación.
  • Antes de legalizar una cooperativa de ahorros, los socios hacen una preasamblea, en donde se realiza el primer aporte del capital. Hay una charla de un promotor de cooperativas, designado por la Dirección. Se presentan los papeles de cómo fue designada la primera directiva y se adjunta el primer estatuto.
  • A las cooperativas de los colegios o de las pequeñas comunidades no les interesan captar nuevos socios con atractivas promociones, por lo que sus gastos de capital son mínimos. (JT)

 

Los 750 mil de Esquel

Los créditos se canalizan mediante varias instituciones y organismos, como Jardines Azuayos, el Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio de Cuenca, y otros.

Todos los días son jornadas de intenso trabajo para Ecuador Macías, de 26 años. Por la mañana trabaja en la Cámara de Comercio de Manta, estudia Ciencias de la Información en la Universidad Laica Eloy Alfaro y por las noches atiende una distribuidora de carne de su propiedad, ubicada a 45 minutos del centro de estudios.
Sus compañeros llevan un ritmo de vida similar, y, en la noche, al salir de la universidad, siguen con otras actividades, como si el día acabara de empezar. "Nosotros tenemos tiempo para todo, y hasta para bailar", dice Ecuador.
En Manta, es poco usual encontrar a jóvenes desocupados. "Así no haya trabajo, nosotros nos lo inventamos: vendemos comida, globos, tenemos varias ocupaciones", cuenta Eduardo Pico, biólogo marino de 27 años. Esta es una de las características de la juventud de Manta, según un profesor de la Facultad de Ciencias de la Información. "Los jóvenes son muy trabajadores. Y así como se divierten, estudian y se esfuerzan mucho", comenta.
Mariano Zambrano, presidente de la Cámara de Comercio, considera que el buen momento por el que atraviesa Manta es también producto de la formación que imparte la Universidad Laica Eloy Alfaro, en donde estudiaron quienes hoy dirigen las empresas mantenses.
El centro fue fundado en 1985, tiene diez facultades y aproximadamente 4 000 estudiantes. "Es una universidad que nada tiene que envidiarle a las ciudades más grandes y cubre la demanda de profesionales que cada vez es mayor en Manta", dice Zambrano.
Actualmente, la universidad cuenta con pocos docentes. Cada profesor debe dictar de cuatro a cinco materias; como el profesor Josá Díaz Sánchez, quien enseña Redacción, Comunicación Institucional, Gerencia de Medios y Relaciones Públicas a la vez. "Así nos toca", exclama, mientras atiende a un grupo de estudiantes que lo solicita para conversar sobre "todas las materias".
Llega la noche. Ecuador y Eduardo muestran con orgullo su universidad. Las canchas, las aulas, y los restaurantes están llenos de gente y a lo lejos se escucha el ruido de dos fiestas. "Debe ser la elección de la reina", dicen. Salen al parqueadero, donde varias líneas de buses esperan a los estudiantes y parten para iniciar una nueva jornada de trabajo. (CA)

 

Alrededor de 800 cajas y cooperativas de ahorro

Las cooperativas de ahorro y crédito surgieron en los años sesenta y setenta, en la época de auge del cooperativismo, cuando concentraron hasta el 12% del ahorro nacional, auspiciadas por la Iglesia, como la Pedro Moncayo de Tabacundo, o por personalidades de un pueblo cansadas de realizar largos viajes a los centros urbanos para gestionar un crédito, como la Veintitrés de Julio.
Desde entonces han crecido a un ritmo vertiginoso, atendiendo los nichos de mercado que deja el sistema bancario y ampliando su radio de acción. Un boom que también acarreó más de un escándalo que obligó a hablar de mayores controles. Baste recordar la crisis de la cooperativa San Francisco en Quito.
Según la Federación Nacional de Cooperativas de Ahorro y Crédito del Ecuador (Fecoac), su organismo representativo, el crecimiento de las cooperativas ha sido sostenido en los últimos diez años. En la actualidad, alrededor de esa institución están agrupadas 366, aunque otros estudios hablan de que existen 800 cooperativas y cajas de ahorro pequeñas.
Las oficinas de los gerentes son sobrias, con un escritorio, un sillón, en las cooperativas grandes, y las pequeñas pueden funcionar en la misma casa comunal, como la de Naranjito, cerca de Ibarra. Es decir, sus gastos de capital son mínimos. Eso les permitiría crecer en patrimonio, como, la San Antonio de Ibarra, que trabaja en el sector rural: en 1998 tenía un capital de 2 880 dólares y al siguiente año tenía 6 080 dólares.
Pero también están las grandes. En 1999, la que reportó un mayor crecimiento fue la Manuel Esteban Godoy, de Loja. "Nuestras cooperativas tienen un patrimonio técnico fuerte, alrededor de un 40%", afirma el secretario de la Fecoac, Carlos Rangel. (JT)

 

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