Un joven asesinado a puntapiés en
Yunguilla
El suceso se produjo en un enfrentamiento entre dos grupos de jóvenes. Nadie pudo
detener la pelea. Los moradores del sector se quejan por la inseguridad
Cuando Rafael Flores, llegó al hospital del cantón Santa Isabel, en la provincia del
Azuay, los médicos ya no podían hacer nada para salvarle la vida. El joven tenía la
cabeza destrozada a puntapiés, debido a una paliza que recibió en una riña callejera;
lo golpes le comprometieron incluso la masa encefálica.
Según los testigos, varios grupos de muchachos llegaron a un salón situado en el sector
de Lentag, en el valle de Yunguilla, en la noche del sábado 19 de agosto. Al calor de los
tragos comenzaron una discusión que terminó en una bronca entre dos bandos. Al parecer,
el grupo de Rafael Flores, que eran del lugar, habían golpeado a varios jóvenes. Estos
se retiraron del sitio, pero no se dieron por vencidos y regresaron con refuerzos,
decididos a vengarse.
La gresca esta vez fue de grandes proporciones, sin que nadie pudiera hacer nada, ya que
los dos policías que vigilan todo el valle de Yunguilla, deben cumplir varias actividades
de control en diferentes sectores. Luego de la gresca, Rafael Flores quedó tendido en el
piso, agonizante, aunque otras versiones señalan que fue llevado por un grupo de personas
y abandonado al costado de la vía Girón-Pasaje.
En la madrugada del domingo, Flores llegó al hospital José Félix Valdiviezo del cantón
Santa Isabel, donde, según los médicos, fue dejado por un grupo de personas que luego
desaparecieron de la casa de salud. El informe médico señala que Rafael Flores llegó en
estado de inconciencia total. Su estado de salud era de pronóstico reservado.
Los médicos que le atendieron, al percatarse de la gravedad del asunto, decidieron
enviarlo a Cuenca para su tratamiento, pero en el trayecto falleció. "Tenía
politraumatismos en el cráneo, en la cara y en todo el cuerpo", dijeron los
facultativos del hospital José Félix Valdiviezo. El joven, de apenas 21 años, era
oriundo del sector la Atalaya, en el valle de Yunguilla.
"Tenía un pronóstico pésimo y en el mejor centro del mundo no le hubieran podido
salvar la vida", recalcaron los médicos. Según los facultativos, el joven murió
como consecuencia de los puntapiés que recibió en los huesos de la cara, del cráneo,
los cuales repercutieron en el cerebro; incluso hubo politraumatismos en el hígado y
traumatismos toraxicos y abdominales. "Tenía destrozados la cara y cráneo",
aseguraron los galenos en el hospital.
La Policía Judicial ha iniciado las investigaciones para dar con los responsables de la
muerte del joven; sin embargo, los moradores se quejan por los constantes actos de
violencia que se registran en todo el valle de Yunguilla, un sitio vacacional que registra
gran afluencia de gente en temporada de verano. De acuerdo con los moradores, es común
ver grandes fiestas, incluso en la vía pública, que hasta suelen interrumpir el
tránsito, como sucedió en días anteriores, cuando decenas de vehículos debieron
esperar a que terminara un baile para poder seguir a Cuenca o a la provincia de El Oro.
"En uno de los salones de Lentag se deben tomar controles, ya que existe consumo
masivo de alcohol y hasta de drogas", aseguró un médico de Santa Isabel, que
prefirió guardar su nombre en reserva. (RMT)
Se anuncia un operativo
La Intendencia de Policía del Azuay tomará control del valle de Yunguilla; es más, el
intendente Fredy Castro amenazó con clausurar todas las cantinas y bares que no estén
sujetos a la nueva Ley del Consumidor.
"Queremos resolver un problema que se está volviendo caótico", dijo Castro, en
referencia a la serie de problemas que se registran en varios sectores del valle de
Yunguilla, en especial en temporada de vacaciones, y durante los fines de semana, por
parte de jóvenes que se toman las calles para libar y en otros casos para realizar
espectáculos artísticos que al final terminan en problemas.
El intendente dijo que el operativo será en los próximos días, sin anunciar cuándo,
conjuntamente con la Policía Nacional. "Queremos poner orden y tranquilidad a los
habitantes de este sector turístico", dijo, y agregó que por el momento es un tema
manejable. Los vacacionistas provienen especialmente de la ciudad de Cuenca, y de Machala
por su cercanía y su clima cálido. (RMT)
|
'Mi hijo Ernesto no aparece...' Es la frase que Rossana Campos, madre de Ernesto Javier Malatay Campos,
pronuncia desconsoladamente. Cuenta que ya son 110 días de angustia y plegarias, por la
desaparición de su hijo.
Javier es un muchacho con síndrome de Down, de 16 años de edad, tez trigeña, cabello
negro y contextura gruesa. Según lo recuerdan sus familiares, era un chico muy obediente,
cariñoso e inquieto; además, muy pocas veces se enojaba. Sus ojitos color negro
reflejaban ingenuidad y curiosidad, así como el desorden en su cabello lacio por causa
del viento cuando correteaba por la casa.
El 8 de mayo fue el día en que desapareció. Sus padres tuvieron que salir por asuntos de
suma urgencia, y por eso Javierito se quedó sólo en casa, ubicada en la ciudad del Coca.
Según informaciones, Javier, al quedarse solo, salió de la casa, puso cerradura a la
puerta principal y encargó las llaves a una vecina. Después fue hasta el parque central
tomando allí una 'ranchera' o 'chiva' la cual se dirigía hasta la ciudad de Lago Agrio.
De acuerdo con nuevas versiones, a Javier se lo ha visto en Quito cerca de la plaza de
Santo Domingo.
Sus familiares están muy preocupados y les sobresalta imaginar que su indefenso Javierito
esté corriendo peligro. El no puede hablar y apenas dice palabras como papá y 'ñaño'.
Por favor, si usted ha visto a este muchacho o conoce su paradero, puede comunicarse con
la Fundación Reencuentro a los teléfonos 02-238-238 o 02-238-627. (CAL)
|
|