Alta Mar. El buque de la Armada de los Estados Unidos está próximo a llegar a Manta y
los marines Ray Higgs, Jay Phelps y Alfredo Rodríguez buscan en Internet información
sobre la ciudad. Les llama la atención la página que habla de 'Baja Beach': un bar que
se promociona como el lugar ideal para los norteamericanos. Días después, Ray, Jay y
Alfredo juegan billar y toman cerveza en el sitio, que solo permite el acceso a los
turistas, y se sienten como si estuvieran en su casa.
Héctor Riofrío, administrador de 'Baja Beach', viajó con su socio al sur de La Florida,
donde está la base de Key West, para recorrer los bares donde suelen divertirse los
militares. "Vimos que tienen un estilo con respecto a la música, a la distribución
de las mesas, de los juegos y creamos un sitio similar a los que existen en las playas
bajas de La Florida. Por eso se llama 'Baja Beach'", cuenta.
En el bar, los marines escuchan a los grupos que hoy están de moda en su país (Fugees,
Cardigans, Nine Inch Nails), bailan solos entre las mesas y comen pizza. Existe un amplio
corredor donde se reúnen para conversar, y hay unas mesas en el exterior con vista a la
playa. Dos meseras uniformadas con minifalda los atienden y un hombre cuida la puerta de
acceso al sitio, que se reserva el derecho de admisión. "Si los marines lo
solicitan, cerramos y el sitio es solo para ellos. Eso es lo que hacemos para que se
sientan más tranquilos", dice Héctor.
Mientras los marines se divierten, personas que llegan desde Montecristi, Rocafuerte,
Puerto López, y otras poblaciones de la provincia, los esperan afuera de 'Baja Beach',
para ofrecerles artesanías, cigarrillos y dulces. Una especie de 'mercado' que se creó
en la puerta principal del bar, en la avenida El Malecón.
"Hey man, cómprame un collarcito" dice uno de los vendedores que llega
ocasionalmente desde Rocafuerte para vender sus artesanías en Manta. "Con la llegada
de los gringos eso se ha puesto bueno, de cinco meses para acá. No siempre compran, pero
con insistencia algo sacamos, porque a ellos les cobramos más", cuenta.
Aproximadamente, 20 personas venden sombreros, gafas, comida y ofrecen servicios de
acompañamiento a los marines hacia las playas y otros sitios turísticos. Algunos,
incluso, piden un dólar por encenderles el cigarrillo o por hacer algún mandado. Los
dueños del sitio no se preocupan por el 'mercado' en que se convirtió la entrada del bar
y se concentran en las proyecciones que tiene el negocio. Con una inversión de 15 000
dólares, 'Baja Beach' tiene cinco meses de funcionamiento y esperan lograr una ganancia
de 10 000 dólares al mes.
Kathy Sabando, directora de Turismo del Municipio de Manta, comenta que próximamente se
inaugurarán sitios similares para extranjeros. "Aquí estamos experimentando con
nuevas formas de hacer turismo. Estudiamos lo que le gusta al cliente, sus necesidades, y
tratamos de responder a eso".
Está previsto que cadenas como Pizza Hut abran restaurantes en Manta. "La Hut está
confirmada, pero esperamos la llegada de otras multinacionales. Eso es bueno, porque se
amplía la variedad gastronómica", comenta Sabando, y agrega que también están
cambiando las formas de promoción. "Utilizan Internet y se han creado muchas
páginas sobre Manta".
Así, cada vez más empresarios ecuatorianos apuntarán sus esfuerzos hacia los militares
y los turistas, así estén en alta mar. (CA)
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Al ritmo de los Fugees "El sector comercial es muy dinámico y es difícil de
controlar, pero hay que hacerlo, porque aquí hay gente que hace de las suyas",
afirma el titular de la Cámara de Comercio
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El dilema de si es caro o no
"No, qué va. Manta no es una ciudad cara. ¿Dónde le cobran 15 000 sucres (0,60
USD) por una carrera? Aquí la vida sigue siendo llevadera", dice un taxista mientras
deja a un cliente en el hotel Oro Verde. De un auto que se estaciona al frente, bajan dos
extranjeros disgustados.
"¡Usted dijo que eran dos dólares y ahora nos pide tres!". El taxista recibe
el dinero y arranca sin ocultar un gesto de satisfacción.
El incremento en la llegada de extranjeros estaría transformando a Manta en una ciudad
cara, especialmente para el turista nacional, de acuerdo con las Cámaras y la Junta
Cívica, quienes dan la voz de alerta con respecto a las tarifas que cobran hoteles y
restaurantes, aunque, según la Dirección de Turismo del Municipio, esos precios se han
mantenido estables: un hotel de cinco estrellas cobra alrededor de 70 dólares por noche.
Los de cuatro oscilan entre 20 y 40 dólares. Con respecto a la comida, un ceviche cuesta
entre 2,70 y 3,50; un plato a la carta, entre tres y cuatro dólares y un almuerzo, uno y
dos dólares. Por cualquier carrera de taxi, el cobro mínimo es de 0,60 centavos, y
cuando el viaje es fuera del área urbana, 1,40 dólares. En las discotecas de la zona
turística, un trago cuesta cerca de cinco dólares, y una botella de vodka, 20.
Mariano Zambrano, presidente de la Cámara de Comercio, considera que los comerciantes
están aprovechando la coyuntura de la Base para cobrar sumas excesivas. " No existe
una cultura de la previsión -asegura-. Quieren recibir todo de la bonanza y no piensan en
que hay que incentivar al turista para que vuelva". (CA)
La pesca blanca intenta cazar un
futuro bastante prometedor
Manta concentra el 85% de la actividad
pesquera del Ecuador. Es un sector que fue azotado por el fenómeno El Niño, y que ahora
mira el futuro con optimismo por muchas razones
El pesquero es otro sector productivo que mira el futuro de Manta con optimismo, aunque
por razones diferentes a las del turístico y hotelero.
Las 62 174 personas que viven de la pesca en Manabí evidenciaron las consecuencias del
último fenómeno El Niño, que ocasionó al sector pesquero una pérdida de 60 millones
de dólares solo en las exportaciones, en el primer semestre de 1998.
Algunos pescadores de Manta, donde se concentra el 85% de la actividad de Ecuador, aún
comentan la 'odisea' y otros añoran la época de bonanza, cuando los ingresos eran
mayores. "Hay que ser optimistas. Yo creo en el resurgimiento", afirma Juan
Benincasa Azúa, presidente de la Asociación de Exportadores de Pesca Blanca
(Asoexpebla), creada el 6 de junio de 1994 y que agrupa a nueve empresas (ocho de Manta y
una de Guayaquil).
Y aunque las exportaciones registradas en 1999, que llegaron a las 15 780 000 toneladas,
superaron a las de 1998 (12 055 000), los miembros de Asoexpebla piden una competencia
leal y que se regule la actividad de acuerdo con la Ley de Pesca. "Nosotros reunimos
todos los requisitos internacionales del control de calidad. Nuestro endeudamiento es muy
bajo: no se debe más de 15 millones de dólares a la banca nacional, pero somos los que
más impuestos pagamos", afirma Juan Benincasa, de 42 años de edad, quien discrepa
con la Ley de Facilitación para exportar, que -recomienda- debe ser reformada.
"Cualquier persona puede abrir un garaje, tirar hielo y enviar el producto a otro
país (...) Y si hay una restricción, por cualquier motivo, no es en contra de la
compañía, sino del Ecuador", enfatiza el manabita.
Es que en Manta se propaga cada día, y con más fuerza, al igual que todas las
actividades comerciales, la denominada pesca blanca: un aprovechamiento sustentable de las
especies pelágicas grandes (atún, dorado, wahoo, picudos) y las demersales (corvina de
roca, murico, cherna, pargos), así como las bioacuáticas, que son procesadas y
exportadas en estado fresco.
Por ejemplo, los atunes, dorados, y peces espada son capturados, como mínimo, a los dos
años y medio de edad, cuando ya se han reproducido al menos una vez, y constituyen el 80%
del total de las exportaciones, según las cifras del Instituto Nacional de Pesca (INP).
Benincasa considera que ya no hay los excesos de antes. "Ahora el pescador es más
selectivo y la contaminación es menor. Nuestras empresas ensucian el agua máximo con
sangre; no utilizamos químicos"
Y el futuro de la pesca blanca es promisorio, pues su potencial no está totalmente
desarrollado: solo se exportan nueve de los 36 tipos de pescados que existen en Ecuador,
lo que, sin embargo, genera un ingreso anual de entre 80 y 100 millones de dólares,
precisa Bartolomé Fernández Avellaneda, presidente ejecutivo de Frigolab San Mateo,
exportadora de mariscos frescos y congelados.
Pero uno de los problemas del sector es el elevado costo de la transportación aérea, e
incluso los directivos de Asoexpebla continuamente solicitan a la Dirección de Aviación
Civil la 'liberación' de los cielos, pues vía terrestre el producto (el 90% es destinado
a Estados Unidos) es transportado de Manta al aeropuerto internacional Simón Bolívar de
Guayaquil (196 kilómetros de recorrido).
Asoexpebla ya diseñó sus estrategias para optimizar de manera integral la
competitividad. Es que, pese a la inversión, no pueden aumentar los precios (perderían
el mercado), debido a que sus principales rivales son Perú, Colombia, Brasil, Venezuela y
las Islas del Caribe.
Además, la próxima temporada para pescar dorado (diciembre a mayo de 2001) es esperada
con ansias en Manta, pues, por ejemplo, las exportadoras de mariscos frescos y congelados
contratan más personal para satisfacer la demanda de los mercados internacionales.
Y, sin embargo, no se puede vaticinar nada en la pesca, de acuerdo con Juan Benincasa.
"Nadie sabe qué puede pasar. ¿Qué sorpresas traerá el mar, el clima...?", se
interroga. Por eso los pescadores trabajan los siete días de la semana y, sobre todo, ya
aprendieron a respetar las 'locuras' del mar y toda la naturaleza. (APM)
Lo artesanal
- Un representante de Asoexpebla es miembro
del actual directorio de la Corporación de Promoción de Exportaciones e Inversiones
(Corpei).
- Las empresas socias de Asoexpebla son
Frigolab, Gondi, Mardex, Fresmar, Pefrexport, Agrol, Pesnusan y Lubar, que están en
Manta. Frigolandi está en Guayaquil. En conjunto exportan el 75% de la pesca fresca del
país.
- Una de los proyectos a corto plazo de la
Asociación es crear la Fundación Escuela de Pesca Pacífico Oriental, para optimizar las
capacidades técnicas nacionales y regionales en procesos de producción pesquera y
acuícola.
n También participan en la elaboración de la Nueva Ley de Pesca y Acuacultura.
- La pesca blanca se caracteriza
principalmente por las artes 'selectivas' de pesca que se utilizan (las llaman también
'transparentes'), por la frescura de la carne de todas las especies y por el control de
calidad.
- "Vivimos en una veda permanente...Y
así seguimos", afirma Juan Benincasa Azúa, presidente de Asoexpebla.
- Actualmente, en Manta se capacita a los
pescadores artesanales para que mejoren sus técnicas de pesca.
- En Ecuador hay 15 400 embarcaciones
artesanales y solo en Manabí 3 000 de fibra de vidrio, según el Instituto Nacional de
Pesca. (APM)
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