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SÁBADO 22 DE JULIO DE 200

Ecuador, en la mira de los falsificadores El fallido intento de introducir dinero falso a la formalidad

• Los pasos de un proceso desde que se comete el delito.

• Más de un millón doscientos mil dólares falsos han sido decomisados
en Ecuador desde enero, cuando se dolarizó. La mayor incidencia está
en la provincia de Pichincha.
• Un lote de 80 mil dólares falsos en billetes de 100 fueron detectados por la policía antes de que sean metidos al sistema bancario. Cuatro miembros de la banda están detenidos.


Los agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos que laboran en su embajada en Bogotá, Colombia, quedaron 'aterrados' hace cuatro años cuando, al mismo tiempo que su país ponía en circulación el nuevo billete de 100 dólares, con sofisticados sistemas de seguridad, este ya tenía su 'gemelo' colombiano, con minuciosa labor para lograr esos mismos detalles.
Aquello, a criterio de Julio Alfredo Puentes, coordinador de la Policía Judicial en el DAS, justifica la decisión del gobierno norteamericano de montar una oficina para investigar la falsificación de su moneda, exclusivamente para Colombia, separándola de la que tradicionalmente controlaba ese delito en toda Latinoamérica.
"La técnica para falsificar dólares ahora es de punta, de perfeccción milimétrica, con escáner y computadora. Los billetes modelo antiguo son trabajados a mano", refiere Puentes.

Dólares hechos en casa

Tres generaciones de falsificadores han operado en Colombia. La zona geográfica ubicada entre Medellín y Cali, Valle del Cauca, alberga a los clanes dedicados a la copia de billetes.

 

Esas técnicas desarrolladas ilícitamente, con las que ahora se hacen "los mejores dólares falsos del mundo", cuentan, además, con la experiencia que le brindan sus usuarios, clanes familiares hasta con tres generaciones a cuestas, dedicados íntegramente a la copia de billetes. Grupos de parientes que son un simil de los carteles en el narcotráfico. Aunque con sus distancias: la falsificación de dólares es mucho menos lucrativa que la elaboración de cocaína, pero a la vez es mucho menos riesgosa. Requiere poco de armas y violencia, y permite una más fácil distribución. Además, el clan familiar falsificador es un grupo muy cerrado, que prefiere que cada vía de distribución sea totalmente ajena a las otras, que no se conozcan entre sí.
"Hemos descubierto redes de falsificadores integrales que empezaron con el abuelo, siguen el hijo y el nieto con la industria de falsificación del dólar. Y esto lo pueden hacer en el solar de la casa, pues no necesitan una infraestructura; solo una computadora, un buen escáner", explica Puentes.
Los clanes falsificadores, de acuerdo con el DAS, surgieron en Medellín y se desplazaron hacia el sur por el Valle del Cauca, especialmente hasta Cali. Buga, Yumbo y Pereira son otras ciudades donde se 'fabrican' billetes. Están en línea recta hacia Pasto y están, a la vez, muy relacionadas comercialmente con Tulcán.
Aunque en esa zona se habían detectado anteriormente la falsificación de pesetas Españolas, Colones centroamericanos, bolívares venezolanos, balboas, pesos mexicanos y colombianos, balboas panameñas, dinares de Irak y también sucres, los clanes dedican ahora especial interés al dólar y, sobre todo, al nuevo billete de 100. "Lo falsifican primero por ser de circulación masiva, segundo porque sus características más importantes son solo conocidas por algunas autoridades, tercero porque su valor y denominación lo hacen más atractivo", explica Puentes.
Décadas atrás, la falsificación empezó con la litografía: fotografiaron billetes y luego ampliaron y perfeccionaron de forma tal que hicieron planchas con las características más minúsculas que pudieron tomar de ellos. Ahora ha quedado un poco atrás esa técnica, se están metiendo a la más moderna que es con el escáner, casi perfecta. Pero los que han hecho esto desde antaño, siguen con la litográfica, que es la casera, según los investigadores.
La inversión es mínima para un billete de 100. Cada uno demanda aproximadamente 6 mil pesos (algo más de tres dólares) en materiales y trabajo. Luego, dentro de Colombia, lo vende en el equivalente de 60 mil pesos (aproximadamente 30 dólares), y quien lo adquiere y lo "pasa" pueden obtener 195 mil, que es la equivalencia a 100 dólares.
Pero al enviarlos clandestinamente a otros países, el margen de ganancia puede disminuir. De hecho, el último decomiso realizado en Quito, de 80 mil dólares falsos que trataron de ingresarlos al sistema financiero, permitían obtener una ventaja de 4 por 1.
"Le voy a enviar 200 coloretes verdes", es una de las claves más común entre los falsificadores, a través de bipper y celulares interceptado por el DAS. Lo hacen por lo general de viernes a domingo, porque de lunes a jueves se dedican integramente al trabajo de imprenta.

Astucia y malicia para distribuirlos

Utilizan también la malicia y la astucia "propia de los latinos", según Puentes. Es así como el clan de 'Los Cuchos', es muy conocido en medios policiales colombianos.
"Son tres ancianos que suman aproximadamente 180 años y lideran una banda. Uno de ellos tiene buena presencia y aparenta buen nivel cultural, mantiene una conversación de cualquier tema, no es violento. Da la apariencia de tener una posición económica muy sólida. Llega a usted a través de cualquier amigo, le ofrece un negocio, y en una semana lo convence y usted recibe 100, 200 mil dólares falsos", relata el investigador.
Con ese sistema de inducción uno de 'Los Cuchos' engañó a una doctora, y a cambio de 70 mil dólares falsos, la despojó de una finca. "Hizo tan bien las cosas que los papeles no llegaron a él sino a un tercero y este llegó a ser un tenedor de buena fe, amparado por la Ley. Son personas muy hábiles", recuerda Puentes.
Es por eso que el DAS considera a este delito como uno de los que ejerce mayor impacto en el orden económico y social. El coronel Germán Jaramillo Piedrahita, director de esa dependencia con sede en Bogotá, ubica además a esa actividad entre las que atentan contra la seguridad pública.
Y en torno al papel hay varias opciones. Algunas bandas utilizan bond de muy buena calidad, sobre el cual preimprimen detalles como el sello de agua o el hilo de seguridad, mientras que otras prefieren lavar billetes de un dólar (por los cuales clandestinamente en Colombia se pagan hasta cinco dólares), para reimprimir sobre ellos uno de 100. Sirven también con el mismo propósito los bolívares, y en especial su billete de 10, que es del mismo tamaño que del dólar. Esto garantiza el paso por las pruebas del papel moneda.
El lino y el algodón son los componentes básicos de cualquier papel moneda, especialmente del dólar, para que la tinta, en el momento de la impresión, se adhiera con facilidad. Y los falsificadores utilizan otros elementos minerales (cuyos nombres prefieren no revelar los expertos de la Policía Nacional) que soporten el 'manipuleo' y la humedad.
"Debe ser un papel apto, pues debe resistir el acostumbrado maltrato", dice el subteniente Paco Chávez Pascuel, perito del área de Documentología del Departamento de Criminalística policial del Guayas, donde trabajan cuatro personas en las investigaciones técnicas de los dólares falsos.
Es por ello, afirma el oficial, que los falsificadores prefieren lavar (con cloro diluido en determinadas cantidades, y otros químicos) los bolívares y, sobre todo, el billete de un dólar, que es codiciado por sus "perfectas características", pues, por ejemplo, no tiene el hilo de seguridad ni la mancha de agua, como los de mayor denominación en determinadas áreas.
Los investigadores locales tienen ya un plan diseñado para detectar las falsificaciones: entre otras cosas, tienen claro las características de los billetes en sus tres diseños: los emitidos antes de 1990, desde 1990 y, los últimos, desde 1996.
Esos 'truquitos prácticos' que conocen, dice, ya los enseñaron a diferentes empresas de Guayaquil, en una campaña que emprendieron luego de que el 9 de enero se adoptó la dolarización.
"Cada una de estas emisiones de la Reserva Federal de los Estados Unidos poseen medidas de seguridad propias y en forma cronológica han sido aumentadas y mejoradas", explica el subteniente. Sin embargo, los equipos de Criminalística son antiguos, como el Video Spectro Comparador (VSC4), mientras que las técnicas de los falsificadores se vuelven cada día más modernas. (GCG-APM).

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