Un parricidio en Campo de Moha, con un
leño
En diciembre de 1999,
Jacinto Laurentino mató a su padre y con la ayuda de su hermano lo enterraron. Ellos
explicaron sus razones
En la noche del 15 de mayo pasado,
agentes de la Policía Judicial de Quevedo detuvieron a los hermanos Jacinto Laurentino
Meza Montes y Hermógenes Agustín Meza Montes. Fueron trasladados a los calabozos del
Comando del Servicio Rural Los Ríos. En ese sitio, aceptaron haber matado a su padre,
Lizandro Meza Macías, en diciembre de 1999. Pronto, la noticia llegó a los canales de
televisión y los acusados fueron presentados a la prensa, desenterrando el cadáver de su
padre.
En la Policía declararon cómo cometieron el asesinato y cómo ocultaron y desaparecieron
las pruebas que podían incriminarlos. Extractamos lo principal de los testimonios de cada
uno, que consta en el proceso que se instauró en el Juzgado Vigésimo Segundo de lo Penal
del Guayas-Empalme. Las aclaraciones que sean necesarias, constarán entre paréntesis.
Por razones de claridad se han omitido ciertas expresiones propias del lenguaje verbal.
El primero, Jacinto Laurentino tiene 24 años, es soltero, católico y se dedica a
actividades de jornalero: "Hace dos años llegue del recinto Juan Cobo a vivir en la
casa de mi padre, que está en el recinto de Campo de Moha (jurisdicción del cantón El
Empalme), en donde me dediqué a las labores agrícolas".
"Pronto me di cuenta de que mi papá tenía frecuentemente problemas con mi mamá. El
5 de diciembre de 1999, ellos discutieron, como él se encontraba borracho le alzó la
mano pegándole una cachetada. Mi mamá también le pegó".
"En ese instante, me percaté de que mi papá tenía sometida a mi mamá y me metí a
defenderla. Mi papá trató de coger un machete, pero yo le propiné un garrotazo en la
espalda, luego procedí a darle otro garrotazo en la nuca. Cayó al suelo inconsciente en
donde le metí una patada. Mi mamá se percató que mi papá se encontraba muerto;
decidimos cavar un hueco a 20 metros de la casa y enterrar el cadáver".
Ese mismo día, declaró en las dependencias policiales Hermógenes Agustín Meza Montes.
También es católico, de profesión jornalero y es el hermano menor: "El domingo 5
de diciembre me encontraba en mi casa con mi hermano Jacinto, mi madre, Merbita Montes y
mi padre Lizardo Meza, quien ese día se encontraba borracho y peleaba con mi madre. La
discusión se había calmado un poco. El se fue a la casa de un hermano mío, Eduardo
Meza, y regresó una hora después, a las 19:00, para seguir insultando a mi madre,
diciendo que la quería matar. Mi mamá gritaba: '¡Mijo, mijo, auxilio! ¡Me mata
Lizardo!'. Mi hermano Jacinto se levantó".
"Yo escuchaba unos golpes, cuando me levante, me encontré con la sorpresa de que mi
padre estaba tendido en el suelo, agonizante; murió enseguida. Lo bajamos de la casa y
resolvimos enterrarlo cerca. Quedamos en que nadie diría nada de lo sucedido".
De las declaraciones se desprendía que Jacinto mató a su padre con un leño. La hermana,
Fátima Meza, que presenció todo, comenzó a llorar. Los hermanos agarraron el cadáver y
lo envolvieron en una sábana. Llevaron el cuerpo a 20 metros de la casa en donde cavaron
la fosa. Todos prometieron guardar el secreto. Cuando los otros hermanos comenzaron a
preguntar por Lizandro dijeron que se había ido a trabajar en otra parte.
A comienzos de mayo se acercó a la Policía Ramón Vicente Montes para denunciar que los
hermanos Jacinto y Hermógenes Meza podían ser los responsables de un asesinato. La
denuncia se confirmó.
La noche del crimen, el leño con el que Jacinto mató a su padre les sirvió para atizar
el fuego. (JT)
Detenidos mientras bebían una cerveza
Cuando los agentes detuvieron a los hermanos Meza Montes, que no registraban antecedentes
policiales, el 15 de mayo de 2000, les incautaron un bolso de color negro, en donde
hallaron una pistola marca Precise, calibre 22, de color plateado, en mal estado. Estaban
bebiendo unas cervezas en Quevedo.
Al día siguiente, la Policía envió el oficio 200-791-PJQ al juez vigésimo segundo de
lo Penal del Guayas, Hugo Coronel Zapata, haciéndole conocer sobre las detenciones de
quienes estarían implicados en el asesinato de Lizandro Meza Macías. En el documento
solicitaban al juez que emita las boletas de captura para "realizar las
investigaciones correspondientes".
Ese mismo día, el subjefe de la Policía Judicial de Quevedo recibió el oficio del
Juzgado autorizando el inicio de las investigaciones. Los agentes, con el fiscal de turno,
Antonio Zevallos Vera, se trasladaron con los detenidos al recinto de Campo de Moha, a la
vivienda de la familia Meza Montes: una construcción de madera y caña guadua.
En ese sitio, los acusados indicaron donde se cavó la fosa en la que sepultaron a su
padre, en una pequeña loma.
Ellos fueron los encargados de desenterrar el cadáver, que fue hallado a 1,5 metros de
profundidad. El cuerpo estaba en estado de descomposición.
Estas diligencias se realizaron en presencia de los medios de comunicación. En la casa
estaba la mamá de los detenidos, Merbita Montes, quien entregó a los agentes una varilla
de hierro de dos pulgadas de espesor, con la que supuestamente uno de los detenidos
golpeó a su padre.
El cadáver fue llevado a la morgue de El Empalme para practicar la autopsia y las
evidencias a las oficinas de la Policía. El proceso continúa en El Empalme. Los hermanos
reconocieron, en sus primeras declaraciones, haber cometido el crimen y haber enterrado a
su padre para que todo quede en el olvido. (JT).
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Una muerte con 40 tragos de tequila y... Luego de preparar el desayuno, Rocío, empleada de la familia
Hablich Avilés, fue a despertar, la mañana del domingo anterior, a John Cristian
Maquilón, pero no reaccionaba... estaba muerto. Lo trasladaron a la clínica Kennedy,
donde los médicos certificaron su muerte.
Es que la noche anterior él, pese a sus 17 años de edad, ganó un concurso en la
discoteca Romanos, al norte de Guayaquil (avenida Francisco de Orellana): bebió de forma
continua 40 vasos de licor (tequila y aguardiente). Los aplausos y gritos de los
asistentes estimulaban a los participantes que, en la pista, trataban de lograr el primer
lugar. El premio: un pase gratis a la discoteca por un año.
El miércoles, la discoteca fue clausurada por el intendente Pedro Cruz, con el argumento
de que permitía el ingreso a menores de edad. El Comisario de Salud, Fernando Romero,
puso otro sello de clausura para comprobar si expendían o no alcohol adulterado.
La Policía realizó la autopsia: la muerte se produjo por un edema agudo en el pulmón.
Se tomaron muestras de sangre que fueron llevadas al Instituto de Higiene para realizar
estudios toxicológicos, que ampliarán los resultados.
El juez Segundo de lo Penal del Guayas, Fernando Moreira, inició el martes pasado, luego
de la denuncia de Johnny Maquilón (padre), el juicio en contra de autores, cómplices y
encubridores y, además, ordenó que se inicien las investigaciones respectivas.
Una humilde vivienda que está ubicada en la V Etapa de la Alborada, al norte de la
ciudad, era la residencia de John y su familia; parte de su infancia y adolescencia la
vivió en Estados Unidos junto a sus padres, Marjorie y Johnny .
En 1997, retornaron a Guayaquil, cuando Jhon había cumplido 14 años.
"La familia se encuentra muy afectada, en especial su madre, quien está
desconsolada; pasa varias horas en el cuarto de su hijo, no desea hablar con nadie",
dice con una mezcla de tristeza e indignación María del Carmen Avilés, tía de John. El
cursaba el sexto curso en El Liceo Cristiano y, sin embargo, el habitual concurso -aunque
los dueños de Romanos dicen lo contrario- no le permitió graduarse ni aprovechar el
premio, luego de beber los 40 vasos mortales de licor. (RSV).
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