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SÁBADO 8 DE JULIO 2000     

LOS QUE NEGOCIAN LAS VIDAS AJENAS LAS VOCES DEL SECUESTRO

• Los pasos de un proceso desde que se comete el delito.

• Un agricultor y comerciante de Los Ríos fue liberado el nueve de junio, luego de 22 días de cautiverio. Los secuestradores exigían 300 000 dólares, pero fueron detenidos.
• Actualmente, en Colombia hay cerca de 3 500 personas secuestradas, de las cuales algo más de 2 000 han sido reportadas a las autoridades.


     La Policía poco a poco va quedando fuera, mientras el delito de secuestro entra cada día más en la cotidianidad de los ecuatorianos. La Policía lo investiga pero la ciudadanía lo sufre. Eso se concluye después de conocer varios secuestros ocurridos en los últimos meses y de escuchar a altos jefes policiales lamentarse porque los familiares de las víctimas no denuncian los casos, sino que se los guardan para negociarlos por su cuenta y riesgo o con la ayuda de negociadores extranjeros.

     Uno de los principales responsables de la Unidad Antisecuestros y Extorsión (Unase) admite que las cifras que maneja esa entidad no reflejan ni de lejos la real dimensión del problema. La Unase ha registrado, en lo que va del año 2000, ocho secuestros en el Ecuador, de los cuales cinco se han resuelto sin pago de rescate, uno con pago, y en dos casos no se conoce el desenlace. Pero esas cifras se quedan cortas comparadas con las que maneja Juan Méndez, director de la empresa Alta Seguridad Empresarial (Aseprec), quien sostiene que en ciudades como Quito y Guayaquil se producen entre cinco y diez secuestros semanales.

El secuestro de cada día

Se calcula que en ciudades como Quito y Guayaquil, se producen entre cinco y diez secuestros semanales. Los familiares de las víctimas no los denuncian

Gustavo Abad - Redacción Quito

     Méndez, un ex general del Ejército, experto en seguridad, dice que ahora los delincuentes ya no secuestran a millonarios para exigir grandes sumas, sino a gente de menor poder económico con cuyas familias pueden negociar rescates de entre 1 000 y 3 000 dólares, cifras manejables por las que nadie se arriesgaría a poner en juego la vida de un familiar denunciando a la Policía. A esos se los llama 'secuestros caseros' y son cosa de todos los días.

     Una modalidad que comienza a tomar fuerza en el Ecuador es el secuestro de niños, como el ocurrido el jueves 22 de junio, cuando dos estudiantes tomaron como rehén a una niña de tres años en Sangolquí para exigir primero 600 000 dólares por su rescate y luego bajar la cifra a 50 000. La novatada de los secuestradores facilitó su captura, pero dejó en claro que este tipo de delito ya está posicionado en el país.

     También están en la mira comerciantes, agricultores o ganaderos medianamente prósperos. Por ejemplo, el 9 de junio terminó el cautiverio de un agricultor y comerciante de la provincia de Los Ríos, a quien tuvieron secuestrado durante 22 días bajo la exigencia de que su familia pagara
300 000 dólares por su rescate. En ese caso, la Policía intervino y capturó a parte de la banda.

     Pero no solo el secuestro, también la extorsión crece como una mancha de aceite. BLANCO y NEGRO pudo conocer varios casos, como el de una compañía constructora con sede en Quito a la que los extorsionadores pedían 30 000 dólares a cambio de no hacer volar su campamento en la Amazonía. O como el de la dueña de una sala de masajes de La Mariscal, a quien una de sus empleadas le exigía 4 000 dólares a cambio de no atentar contra su vida.

     Un dato curioso es que, en la mayoría de casos conocidos, los delincuentes dicen pertenecer a una organización subversiva. "FARC-EP, comandante Duberney Agudelo", "Nueva guerrilla colombiana" "Frente Guerrillero", entre otros, son los nombres utilizados probablemente para infundir miedo, cuando en realidad se trata de delincuentes comunes.

     Pero una de las cosas que más preocupa a la Policía es la intervención de negociadores extranjeros, expertos en servir de enlace entre los secuestradores y los familiares de las víctimas, con lo cual excluyen la participación de la Policía. Uno de esos casos se habría producido, según la Unase, en el secuestro de María Aspiazu, el 8 de marzo anterior. Según una fuente reservada, ella habría sido liberada 38 días después, sin que la Policía haya podido intervenir ni conocer detalles de su liberación ni de sus captores.

     Por su parte, Juan Méndez asegura que el caso de ocho técnicos petroleros de la compañía United Pipeline, secuestrados en Sucumbíos el 11 de septiembre anterior, se resolvió precisamente por la intervención de negociadores extranjeros, que manejaron el pago de 3,5 millones de dólares de rescate. Un investigador de la Unase realizó un seguimiento del caso, y estableció detalles de esa negociación, en la que, según el informe, para la entrega del dinero se utilizó a un sacerdote, y nunca se supo quiénes fueron los responsables. El Ecuador ya está amordazado.

Así comenzó Colombia

     El Ecuador está en la lista de los diez países con mayor incidencia del secuestro en el mundo, según un informe de la Unase, que cita al semanario Newsweek. El primer lugar de esta triste carrera de violencia lo tiene Colombia, en donde se calcula que existen alrededor de 3 500 personas secuestradas, ya sea en poder de la guerrilla, de las bandas paramilitares o de delincuentes comunes.

     Según despachos de prensa internacionales, que citan datos oficiales, solo en 1999 se produjeron 2 991 secuestros en Colombia. Un dato más reciente dice que en los cinco primeros meses de 2000 se produjeron 1 403, lo cual hace prever que este año habrá más gente cautiva en ese país. Se calcula que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) son responsables del 25% de los casos; El Ejército de Liberación Nacional (ELN) tendría el 20%; el Ejército Popular de Liberación (EPL), el 10%; y las bandas paramilitares, el 7%. El resto se lo reparten los delincuentes comunes, que se quedan con 'los huesos' del negocio.

     ¿Cómo llegó Colombia a esta situación? De la misma manera que está llegando el Ecuador, dice un alto oficial de la Unase, quien considera que el salto desde el octavo lugar al primero, solo es cuestión de tiempo si las familias siguen negociando por su cuenta, al margen de la Policía; si continúan interviniendo negociadores extranjeros, que llegan al país en calidad de turistas y se van cobrando altas sumas de dinero por su 'asesoramiento'; y si no se toma conciencia de que, quien paga una vez lo seguirá haciendo el resto de su vida.

     Al respecto, BLANCO y NEGRO pudo conocer el caso de un negociador internacional(la Unase pidió no divulgar su nombre para no entorpecer la investigación), quien vive en Miami, y ha venido varias veces al Ecuador a resolver secuestros.

     En el Ecuador, la condena por delito de secuestro va de nueve a 12 años de reclusión, pero puede bajar hasta seis meses, según las circunstancias. En Colombia, las leyes son más duras. Allá es prohibido negociar con los secuestradores y, aún así, no se ha podido frenar el delito, que ha llegado casi a niveles de ficción.

     Por ejemplo, la cadena Caracol mantiene el programa radial Voces del secuestro que sale al aire todos los sábados a la medianoche. Es un espacio para que los familiares de personas secuestradas se comuniquen con ellos. El locutor antes de iniciar el programa pide a los secuestradores que enciendan sus aparatos de radio y se los pasen a sus víctimas para que, desde los lugares más sombríos de la selva o de los suburbios, escuchen noticias de su familia.

     Las voces del secuestro todavía no se escuchan en el Ecuador, pero todo indica que cuando lo hagan serán realmente desgarradoras. (GA).

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