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Los
hilos de una red vendedora de armas
En los últimos seis
meses se realizaron varios decomisos de armas y
municiones. Algunos muestran claros indicios de que iban dirigidos a la guerrilla
colombiana
En diciembre de 1999,
la Policía antinarcóticos del Carchi allanó una vivienda en el sector El Capulí, en
las afueras de Tulcán, y decomisó 31 320 cartuchos calibre 7.62 por 39mm y un fusil M16
de fabricación rusa.
El Capulí es uno de los sitios preferidos por los contrabandistas, por su cercanía con
el río Carchi, que marca la frontera con Colombia. La vivienda pertenecía a una anciana,
cuyo trabajo era prestar alojamiento para todo tipo de mercadería clandestina, y por eso
no supo dar mayores pistas de los responsables.
Al respecto, la Policía ecuatoriana, entre Quito y la frontera con Colombia, no tiene
mayores pistas de los traficantes clandestinos de armas y municiones hacia el vecino
país. Al menos eso dicen varios oficiales e investigadores de la Policía Judicial (PJ) y
de la Dirección Antinarcóticos, que dialogaron con BLANCO Y NEGRO y pidieron guardar su
identidad.
Las dos ramas policiales a veces coordinan sus pesquisas y operativos, y otras las
realizan de manera independiente, quizá por ello manejan datos que en varios casos no
concuerdan, especialmente en lo relacionado con el material decomisado y los detenidos.
No obstante, en los últimos seis meses, entre la Policía Judicial y la de
antinarcóticos realizaron varios operativos (ver cuadro), que revelan misteriosas
operaciones de tráfico ilegal de armas y municiones.
Operativo en Mascarilla
Otro decomiso se produjo el 31 de marzo de 2000, en el control integrado de Mascarilla, en
donde la PJ de Imbabura incautó un revólver calibre 22, una recortada calibre 410, un
revólver Italy calibre 22, 502 tacos de dinamita Explocem 22,7H9, y 10 cajas de
detonantes Famesa, de fabricación ecuatoriana. La mercancía viajaba en el depósito de
equipajes de un bus interprovincial de la cooperativa San Cristóbal a nombre del pasajero
Ricardo Vela, quien fue detenido y en su declaración dijo que utilizaba el material para
la explotación de una cantera de piedra caliza en el cantón Bolívar. Vela no tenía
permiso ni factura de compra, ante lo cual señaló que su proveedor era un ex capitán
del Ejército, quien poseía un depósito de ese material en Ibarra. El ex militar se
presentó y mostró un documento que lo acreditaba como comerciante no importador de
explosivos, concedido por la Dirección de Logística de Material de Guerra del Comando
Conjunto de las Fuerzas Armadas. No se conocen más investigaciones al respecto.
Dinamita vía a San Lorenzo
El 5 de mayo de 2000, a la medianoche, la PJ de Imbabura detuvo un cargamento de 106 tacos
de dinamita, 400 cápsulas detonantes y un rollo de cordón detonante, en la vía
Ibarra-San Lorenzo. El material viajaba en un vehículo tipo mula conducido por Washington
Llumiquinga y Víctor Gualán.
Los asustados conductores dijeron que la carga pertenecía a Franklin Perea, un
comerciante de conchas de San Lorenzo, que vendía su producto en el mercado América, de
Quito. Las investigaciones que siguieron revelaron que Perea había comprado los
explosivos en una ferretería del centro de la ciudad, por medio de un amigo, Disney
Quintero, quien contrató el traslado, mientras Perea esperaba en San Lorenzo. Los dos
fueron detenidos el 11 de mayo en el mercado América mientras se dedicaban al comercio de
conchas.
Según Perea, la carga iba a ser entregada a un colombiano llamado Félix Reninfo, quien
le había pedido que le consiguiera los explosivos a cambio de una cantidad de conchas.
Pero, después que los ecuatorianos cayeran presos, Reninfo no volvió a aparecer.
En sus declaraciones, Quintero dijo que había comprado la mercadería en la ferretería
Sarita, ubicada en la Flores y Espejo. Cuando la Policía acudió al lugar, encontró que
el dueño no poseía permiso para comerciar material explosivo, pues el que tenía había
sido suspendido por 45 días por parte del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. En ese
lugar se decomisaron 850 cartuchos calibre 16, dos rollos de mecha lenta y 20 000
cápsulas detonantes.
Un colombiano desconocido
El 23 de mayo de 2000, a la 01:10, en el control de Mascarilla, la PJ de Imbabura incautó
dos revólveres calibre 38, una pistola marca Glock 9mm, 50 tacos de dinamita, tres cajas
de fulminantes, 17 alimentadoras de fusil HK, seis cajas de granadas tipo limón, 50
paquetes de pentolita APD 450, y siete sacos de TNT de 25 kg.
La carga estaba en el interior del vehículo conducido por Carlos Cuásquer, quien relató
que un desconocido con acento colombiano le ofreció cinco millones de sucres para que
llevara las armas y explosivos hasta San Gabriel, en donde estaría otra persona
esperándolo. Cuásquer se dedica al transporte de mercadería, y no hizo más preguntas,
por lo que no supo dar mayores pistas a los investigadores.
El último envío a Colombia
El último decomiso ocurrió el 15 de junio, a las 03:30, cuando la Policía
Antinarcóticos del Carchi descubrió 2 940 cartuchos calibre 7.62 de marca Wolf (la marca
es estadounidense, pero se ha determinado que los proyectiles fueron fabricados en Rusia)
entre el equipaje que transportaba un bus interprovincial de la cooperativa San
Cristóbal, de Guayaquil a Tulcán.
La mercadería fue capturada en el control sur de Tulcán y, por versiones del conductor,
pertenecía a un sujeto no identificado que abordó el bus en Guayaquil el día anterior,
lo cual lleva a presumir que estaría vinculado con la banda que fue capturada dos días
antes en esa misma ciudad.
Los investigadores aseguran que esos proyectiles cuestan un dólar en el mercado negro
ecuatoriano, pero en Colombia podrían llegar a valer tres o cuatro. La mercadería iba
camuflada en sacos de yute cuyo dueño abandonó el vehículo antes de llegar a su destino
con la advertencia de que regresaría después, pero nunca lo hizo, con lo cual se
frustró la posibilidad de su detención. (GA)
El puerto de Guayaquil está nuevamente en la mira
"Se ha llegado a conocer, por información reservada, que en Guayaquil se encuentra
operando un grupo de ciudadanos ecuatorianos y colombianos dedicados al tráfico ilegal de
armas y municiones, que serían ingresadas a través del Puerto de la ciudad".
En las 80 páginas del informe 281-JPAG-00, del 17 de junio anterior y elaborado por el
teniente de Policía Mario Merino Jara, se encuentra la única conclusión sobre cómo
llegaba el armamento al Puerto Marítimo de Guayaquil, que luego, vía terrestre, iba a
manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo (FARC-EP).
Para sacar los 'puntitos' (así le llamaban a las municiones) de los contenedores, la
figura clave habría sido el guayaquileño José Pascual Alonso Ramírez, quien está
prófugo y tenía, desde 1995, contactos para burlar las seguridades de la Autoridad
Portuaria de Guayaquil (APG) y la Corporación Aduanera Ecuatoriana (CAE), según fuentes
policiales. Pero la investigación está virtualmente terminada y solo dependerá del juez
de la causa, Vicente Sorroza, que se siga escarbando.
A pesar de tener el mejor sistema, comparado con el de Esmeraldas, Manta y Puerto
Bolívar, la seguridad del Puerto de Guayaquil, de 90 hectáreas, nuevamente es
cuestionada. El área externa es controlada por 114 guardias, cuatro superintendentes de
Operaciones y 54 cámaras instaladas en 1999.
Con la operación policial 'Arsenal IV', realizada hace 11 días, solo se desarticuló
parcialmente la red internacional de tráfico de armas en Ecuador, que, por las
evidencias, tenía relación con la descubierta hace tres semanas por el DAS de Colombia y
que impidió el ingreso de 50 000 fusiles rusos AKM, cohetes y bazucas en cantidades aún
no especificadas, para la guerrilla.
El material que iba a ingresar, era suficiente para armar a todo el pie de fuerza de
combate del Ejército colombiano que es de 50 000 hombres. Fue impedido por la operación
'Dios de la muerte' ejecutada coordinadamente por las Policías de Colombia, Israel y el
Servicio Secreto de Estados Unidos.
Según la investigación de ese caso, los traficantes acordaron hacer envíos marítimos
(cada entrega por 300 000 dólares) desde Europa hasta Guayaquil, para llevarlos a sus
destinatarios, por vía terrestre, a través del puente fronterizo de Rumichaca, que une a
las ciudades de Tulcán (Ecuador) e Ipiales (Colombia). (APM). |
INVESTIGACION
Dinares, huellas de las FARC en el Ecuador
Un traficante de armas detenido en Guayaquil poseía dinares (moneda iraquí) que también
circulan en la zona ocupada por la guerrilla en Colombia.
Los
hilos de una red vendedora de armas
En los últimos seis meses se realizaron varios decomisos de armas y municiones. Algunos
muestran claros indicios de que iban dirigidos a la guerrilla colombiana.
El martes 13 de los traficantes
Ernesto Rodríguez, quien cumplía las funciones de comandante de la Policía Municipal,
declaró que Milton Mina le pidió que consiguiera las municiones.
CRONICA ROJA
Los
pasos de un proceso desde que se comete el delito. |