
El caso Bedoya se
desempolva
Los seis cuerpos (folios)
del juicio 128-98 que se tramita en el Juzgado Duodécimo de lo Penal del Guayas desde el
1º de mayo de 1998 vuelven a desempolvarse, con la intención de aclarar la muerte del
animador de televisión Marco Vinicio Bedoya.
La etapa sumarial (de investigaciones), que debe durar solo 60 días según el Código de
Procedimiento Penal, se reabriría por pedido (el lunes anterior) del fiscal Francisco
Campodónico, aunque hace un mes la cerró la jueza Guadalupe Manrique Rossi.
Pero en dos años y un mes del proceso aún no hay ningún sindicado - sí varios
sospechosos- y el autocabeza de proceso se inició, solamente, en contra de autores,
cómplices y encubridores, en general.
Y mientras afina los detalles para su boda con un empresario argentino, la modelo Carola
(Carolina) Ramos Frank (considerada pieza clave) y su madre, María Consuelo Frank
deberían comparecer nuevamente, pues, según el fiscal, ellas conocen la identidad del
asesino.
Existe toda una organización que planeó 'cuidadosamente' el crimen, argumenta el escrito
de Campodónico, quien dice recibir constantes amenazas de muerte por su reciente
dictamen.
Y se acusaron a varias personas, lo que creó un 'sainete' judicial en el Juzgado
Duodécimo para "entorpecer las investigaciones". Una de las supuestas pistas es
la presencia procesal inusitada, dice el fiscal, de José Vivanco Rivera, 'El Salvaje' y
de Dellis Anabelly Anchundia Solórzano, quienes serían usados por los verdaderos
autores.
Lo evidente son las contradicciones de los testigos que estuvieron en el automóvil,
cuando Marco Vinicio Bedoya recibió los disparos: Marco Jr., quien ahora está en el
exterior; Carolina Ramos y Juan Mazón Sandoval, sonidista de TC Televisión.
La jueza todavía no se pronuncia, pero para Francisco Campodónico tendrían
participación, además, Geoconda Bravo viuda de Bedoya, Wilson Jara, mencionado por Grace
Recalde, conviviente de la víctima; capitán René Proaño y Fabián Andrade Arteaga, ex
esposo de Ramos quien promociona su último disco compacto. (APM). |
Una
noche de orgía, drogas y 48 puñaladas
Las 42 puñaladas en el rostro y cuello del
chileno Iván Esteban Venegas Franco fueron para 'callarlo' y las otras seis, en las
espalda y glúteos, para confirmar su muerte. "¡Es que gritaba sin cesar!....Y ya no
lo quería oír", justifica sin inmutarse Luis Daniel Alfaro Gómez, también
chileno, quien permanece en el Centro de Detención Provisional.
Mueve sus grandes cejas y brazos y dice que se arrepiente, cuando le recuerdan el crimen.
Hecho que alteró el trabajo de la Brigada de Homicidios de la Policía Judicial del
Guayas, dirigida por el capitán Carlos Cabrera.
El reciente 15 de abril, Iván Venegas, a quien conocía desde 1978, lo invitó a su casa,
ubicada en Urdenor (calle Unión 203 y Laureles), al norte de Guayaquil, para celebrar su
cumpleaños número 62. Y contrataron a dos prostitutas.
También llegó N. N. José, amigo 'íntimo' del anfitrión. El y Luis Alfaro mantuvieron
relaciones sexuales con las mujeres, quienes se fueron en la madrugada. Y según Alfaro,
Venegas sólo los miraba "para excitarse" y luego se encerró en el cuarto con
José. "¿Qué hacían dos hombres? No sé; pero la orgía continuó", afirma el
capitán Cabrera, mientras en su oficina ve el informativo en el televisor gigante del
occiso, que fue robado y después recuperado.
Y los tres hombres ingirieron más licor, cocaína y marihuana, según el informe policial
de 8 páginas remitido ayer al Juzgado Primero de lo Penal del Guayas.
El juez Angel Rubio Game ordenó una inspección de la lujosa vivienda a las 14:30 del 23
de mayo. Con la orden de allanamiento, se violentaron las seguridades y, aparentemente, no
había nadie; mas un gato siamés merodeaba en el baño, donde se evidenciaba un reciente
trabajo de albañilería cubierto con azulejos.
Decidieron destruirlo. "Al cavar medio metro se encontró un cuerpo sin vida, boca
abajo. Vestía una pantaloneta...Debido a su avanzado estado de descomposición, no se
pudo determinar la presencia de hematomas traumáticos ni heridas", reporta el cabo
investigador Emilio Champan Guale. Treinta y ocho días enterrado en su propia bañera.
La música continuaba en medio de copas y humo. Supuestamente José, con un cuchillo
quería obligar a Luis Alfaro a tener relaciones sexuales, quien, sin embargo, sabía
Kunfú y Tae Kwon Do y lo golpeó hasta dejarlo inconsciente en la sala. Venegas reclamó
la agresión a su presunta pareja y fue asesinado.
Alfaro, fotógrafo de 37 años de edad, se fue y regresó al día siguiente. Ya no estaba
José y no sabía qué hacer con el cadáver hasta que recordó las escenas de un filme:
el asesino descuartizaba a sus víctimas para ocultarlas.
Con un vetusto serrucho cercenó la pierna derecha, pero no resistía el hedor y decidió
cavar una fosa. "¡Nadie me ayudó...Quería hacerlo picadillo, alucinaba muchas
cosas!", murmura.
El albañil no tiene ninguna responsabilidad; "tal vez ni vio el cadáver", dice
el jefe de Homicidios, quien afirma que el caso se resolvió, pero continúa abierto: se
debe encontrar a N. N. José.
El asesino confeso fue capturado el domingo último en un hotel de Posorja (Guayas).
Aunque cinco personas están detenidas, el juez aún no inicia el juicio, pues esperaba el
informe policial.
Iván Venegas, soltero, diseñó, por ejemplo, las maquetas para la construcción del
edificio World Trade Center (avenida Francisco de Orellana) y la remodelación del estadio
de Barcelona. El taller funcionaba en su vivienda. Sus amigos cercanos han manifestado su
rechazo a la versión policial.
El único rastro que los agentes encontraron de su familia chilena es una postal de 1962.
El cadáver fue inhumado la tarde del 24 de mayo en el cementerio de Guayaquil. El timbre
suena incesantemente. Y ya nadie mora en la casa de dos pisos. Y los vecinos aún
comentan, sorprendidos, las 48 puñaladas... (APM)
Amigos cuestionan los
argumentos policiales
Los amigos del chileno Iván Venegas Franco discrepan con el informe policial, que,
basándose en las declaraciones del asesino Luis Alfaro Gómez, establece un 'anormal'
comportamiento sexual.
Fernando Puga Jara es el abogado que inició el expediente que, por sorteo, recayó en el
Juzgado Primero de lo Penal del Guayas y considera 'extraños' los argumentos.
"No afirmamos que la víctima fue homosexual. ¡Eso hay que probarlo! Pero sí era un
fetichista. Incluso, poseo unas fotografías reveladoras que, si me las pide el juez, las
entregaré", enfatiza el capitán Carlos Cabrera, jefe de la Brigada de Homicidios de
la PJ.
Después que lo enterró en el baño el 16 de abril último, Alfaro volvió con varios
'amigos' a la vivienda de su compatriota -a quien le decía tío- para robar todas las
pertenencias, según los agentes policiales.
"Venegas vivía muy bien", dice Cabrera. El juez determinará cuál será el
destino de la vivienda de Urdenor, vehículos y demás bienes recuperados. (APM). |