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Sábado, 13 de abril de 2000
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Olvidado juicio contra Aspiazu

El 032-99 aún duerme el 'sueño eterno'. El ya famoso juicio por las irregularidades que pudiesen haber ocurrido en el Banco del Progreso ha deambulado por juzgados, salas de sorteo, salas penales... durante un año y dos meses, y, sin embargo, todavía no tiene un juez definido.
A las 19:10 del 25 de marzo de 1999, una denuncia de Gabriel Tobar Bermeo, un 'preocupado' cliente del Progreso, llegó al Juzgado Séptimo de lo Penal del Guayas, que estaba de turno.
La denuncia de media página era por "concurrencia de infracciones" contempladas en la Ley General de Instituciones del Sistema Financiero.
Y al ser "actos punibles y para evitar que pudiesen desaparecer las huellas", la jueza Isabel Segarra inició el juicio 032-99 en contra de autores, cómplices y encubridores al día siguiente.
Y empezaron los cuestionamientos por las citaciones a directivos de medios de comunicación de Quito. Las denuncias en el Consejo de la Judicatura empezaron a sumarse y el organismo decidió, el 6 de julio, suspenderla de su cargo por 90 días debido a su "evidente vinculación" con Fernando Aspiazu.
Su remplazo fue Angela Albán, titular del Juzgado 24 de lo Penal, quien sindicó al ex banquero y demás ex funcionarios del cuestionado banco. Aunque emitió varias providencias, el 8 de septiembre la jueza Quinta, Rocío Santos, reclamó su competencia en el juicio, luego de una denuncia de la AGD.
Albán no aceptó y el conflicto de competencia lo dirimió la Primera Sala, que el 13 de octubre designó como 'única competente' a Segarra, quien una semana antes recién había retomado sus funciones; mas el 22 de noviembre fue destituida por el caso Yulee. A Edgar Salazar le encargaron del Juzgado Séptimo y el 24 de enero último anuló el 032.
A Fernando Aspiazu se le negó la apelación e instauró un recurso de hecho en la Sexta Sala que tampoco fue concedido. Y los 187 cuerpos del 032-99 regresaron al Juzgado Séptimo; la semana anterior se realizó el sorteo: debía tramitarlo el juez Octavo, Víctor Wong, cuestionado al suspender la reciente intervención a Emelec. Mas, Aspiazu rechazó el sorteo, pues aún no se había ejecutoriado (tres días) la providencia.Y, así, el 032 duerme otra vez en la Sexta Sala. (APM).

 

El mejor alumno del Cuentero de Muisne

Su número de cédula (091742162-2) corresponde a Cristina Barragán Arteaga, una guayaquileña que murió hace cinco años. "Pero no lo dudes: soy José Luis González Noboa", justifica reiterativo en una deteriorada Penitenciaría del Litoral, en las afueras de Guayaquil, donde está detenido desde el 24 de abril último cuando se entregó a la Policía, luego de que la prensa publicara su fotografía como uno de los diez delincuentes más buscados.
El apodo de 'Cuentero' le molesta, aunque él mismo se delata: habla sin aceptar repreguntas y enfatiza cada una de sus palabras, moviendo sus cejas bicolores y sus grandes manos trigueñas.
"Es que convence a cualquiera. Es un hombre brillantísimo, un genio..., pero de la estafa", advierte la capitana Elena Rosero, jefa de Misceláneos, desde 1998, de la Policía Judicial del Guayas y quien le sigue el rastro hace año y medio.
José Luis González Noboa generó una verdadera confusión: los juzgados Cuarto, Sexto, Séptimo, Noveno, Décimo y Duodécimo de lo Penal del Guayas debían sindicar a la misma persona, iniciar un solo juicio por decenas de acusaciones y sus jueces no lo sabían.
Adoptaba apellidos de reconocidos políticos y empresarios de la ciudad como Febres Cordero Lebed, Febres Cordero Rosales, Maspons, Peñaherrera, Lebed Noboa, Wong, Adum...Así, según el informe policial, 'aseguraba' la transacción comercial.
La primera detectada por la Policía fue a los almacenes Juan El juri, donde fingió ser Francisco Febres Cordero: obtuvo licores por casi 24 millones de sucres.
Pero en abril de 1999 fue más audaz: ante la principal de Marcimex en Guayaquil se identificó como el doctor José Antonio Febres Cordero, hermano del alcalde y ex presidente León Febres Cordero, para obtener ilícitamente electrodomésticos por 120 millones.
Luego se le ocurrió también combinar dos de los principales apellidos políticos de la localidad y asumió el nombre de Carlos Adum Febres Cordero.
Vía telefónica, tras haber estudiado meticulosamente a sus personajes, en especial la voz, realizaba los millonarios pedidos. Uno de sus emisarios iba entonces a los almacenes con cheques certificados (robados o con sellos falsos) a retirar la mercadería.
Era, dice la capitana Rosero, la cabeza de una organizada banda, integrada, entre otros, por Jimmy Cotto o Johnny Díaz, Tomás Peñafiel, Alberto Bailón, Humberto Rosado, Marcio Jaramillo, Jaime Palacios y Homero Serrano, apresados en diferentes sectores y fechas, y quienes, delataron al 'cerebro': González.
Pero su detención parece terminar, pues ayer en la tarde esperaba su boleta de excarcelación, luego de que un juez aceptó el pedido de libertad bajo fianza.
"Seré libre nuevamente. Es que me juzgan mal, en parte, porque conozco a todos los ladrones, soy homosexual y lo admito, soy 'cachinero' y eso para muchos es como un pecado", reclama.
Rastrearlo fue una labor titánica, comenta, aún sorprendida, la capitana Rosero, pero González enfatiza que se entregó porque es inocente y revertirá las acusaciones: "La Policía me quiere asesinar. Yo soy trabajador, soy amante del fútbol, soy ecuatoriano norteamericano, mis padres viven en Atlanta y cada dos meses viajo, soy locutor de radio aquí donde me ves, soy José Luis González. '...Pero no soy estafador...Tampoco cuentero...". (APM)

'Soy víctima de venganza'

"Atraparon a la persona equivoca: el genio de la estafa es Andrés Peñafiel y hace como 22 días viajó a España", afirma José Luis González Noboa, quien adelanta que cuando salga de la Penitenciaría denunciará los abusos policiales a las organizaciones de Derechos Humanos, nacionales e internacionales.
Expresa que otro de sus errores fue denunciar en el Cuarto Distrito Policial a los agentes Pedro Monar y N. Ortega quienes, afirma, lo chantajeaban. "Hace un año ingresaron a mi casa y me robaron 70 millones de sucres y luego me decían que 'camelle' con ellos. Tengo un video grabado y se lo voy a enseñar al coronel (Abraham) Correa (jefe policial). Les daba dinero, porque, a veces traía mercadería de contrabando desde Miami...".
Pero -sostiene- 'reventó' cuando hace un mes "se me llevaron 8 500 dólares" y los denunció. "Monar trabaja con la susodicha capitana en la Brigada de Misceláneos. Después él me llamó y me dijo: 'Te fregamos...Te pusimos en la lista de los diez delincuentes más buscados'.
González, sin embargo, fue reconocido, según la policía, por Juan Viteri Mite, Walter Peralta y Francisco Rodríguez Rodríguez, administradores de comercios en donde solicitó cotizaciones y luego por teléfono concretó la transacción. (APM).


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