| San
Lorenzo, entre las disyuntivas
del abandono
Los únicos que han ofrecido una alternativa
de desarrollo a
San Lorenzo son las empresas palmicultoras.
Aseguran que de continuar su trabajo generarían empleo
para el 40% de la población

El poblado de San Lorenzo está enclavado entre tres reservas ecológicas.
Es una zona que ha sido deforestada durante 50 años
'El puerto de San Lorenzo es una vergüenza
para el Ecuador", dijo el presidente de la República, Gustavo Noboa, en su última
visita a ese cantón olvidado de Esmeraldas. En las pocas horas que estuvo en el sitio,
constató que existía un hospital con dos médicos que concurrían poco y una
insalubridad peligrosa, debido a la acumulación de aguas en las calles. Además, pudo ver
cómo la gente se bañaba con la misma agua que después usa para las comidas. Los niños
se ganan la vida pidiendo dinero a los viajeros que llegan como turistas. Es un cantón en
donde la única alternativa de desarrollo económico la están ofreciendo siete empresas
palmicultoras que se instalaron en la zona, luego de adquirir 20 000 hectáreas de
terrenos compradas a los 'posesionarios' y los colonos, y que en la actualidad amenazan
con abandonar la zona, debido a la imposición de una multa de 2,5 millones de dólares a
una empresa palmicultora, por un supuesto atentado al medio ambiente, y otros siete
juicios forestales que se siguen a otras.
San Lorenzo enfrenta una disyuntiva entre las urgencias frente a su abandono, o un
eventual desarrollo sustentable a largo plazo. ¿Será posible encontrar un punto de
equilibrio? Quizá los intentos de diálogo entre el Estado y el sector acusado de afectar
la región, las palmicultoras, concreten ese equilibrio.
Las empresas palmicultoras han presentado estudios de impacto ambiental antes de ampliar
sus sembrados, estudios que están siendo revisados y reformulados. Mientras tanto, los
juicios instaurados en contra de las empresas ponen la tensión al rojo vivo: las
palmicultoras amenazan con irse. Y con ellas, se iría el único sector económico que, en
este momento, genera salarios inmediatos. (JT-JP)
Cuestionamientos ambientales
La presencia de los palmicultores ha creado tal polémica, que en 1998, un año después
que comenzó la compra de tierras, ya se formó una comisión mixta, integrada por el
Inefán, el Ministerio de Agricultura, el Consejo Provincial de Esmeraldas y el Ministerio
de Relaciones Exteriores, para determinar la conveniencia de sembrar palmito, abacá y
palma africana en San Lorenzo. La conclusión a la que llegó la comisión fue que los
suelos son muy pobres y susceptibles a la erosión.
De su parte, los palmicultores muestran un mapa realizado por el Ministerio de Agricultura
y la organización francesa Orstrom, en el que señalan la zona de San Lorenzo como muy
apta para el cultivo de palma africana.
Lo cierto es que, la palmicultura ha sido cuestionada por las ONG ambientalistas que se
encuentran en San Lorenzo, por el Ministerio de Medio Ambiente y hasta por la Universidad
Católica de Ibarra.
Según esta última, la presencia de las palmicultoras en el norte de Esmeraldas, una de
las zonas más desatendidas, según el propio gobernador de la provincia, Alfredo Her
Montaño, ha provocado la deforestación de 40 000 hectáreas de bosques nativos.
"Se conoce que los palmicultores tienen como meta sembrar 100 000 hectáreas, lo que
constituiría la pérdida del 40% del total de tierra boscosa, útil para la agricultura
-asegura un comunicado de la Universidad Católica-. Tomando como referencia que San
Lorenzo cuenta con 300 000 hectáreas, esto generará un impacto ambiental de
consecuencias serias".
César Loaiza, director de la Asociación Nacional de Sembradores de Palma Africana
(Ancupa) considera absurda tal afirmación, debido a que las empresas palmicultoras apenas
han comprado 20 000 hectáreas y, hasta el momento, solo han sembrado 2 000, puesto que un
gran número de empresas debieron paralizar sus trabajos para cumplir compromisos
acordados con el Ministerio de Medio Ambiente, según los cuales, antes de iniciar sus
actividades debían presentar estudios de impacto ambiental.
De acuerdo con la Universidad Católica, la actividad de las palmicultoras ha disminuido
la siembra en los campos. Incluso, Natalio Quintero, coordinador de un Frente de Defensa
de los Campesinos, asegura que desde que las palmicultoras comenzaron su actividad, varios
productos naturales de la zona se han encarecido por su extinción. "El plátano, que
es como el pan de cada día aquí, cuadriplicó su precio", dijo.
Sin embargo, ese hecho no sería nuevo. Uno de los primeros palmicultores en llegar a San
Lorenzo, asegura que antes de la llegada de las palmicultoras, los campesinos adquirían
el plátano y la yuca que eran exportadas de Santo Domingo de los Colorados.
En medio de esa confrontación, que los palmicultores llaman un malentendido que esperan
se solucione a mediano plazo, se encuentran 20 000 san lorenceños que exigieron al
presidente de la República, en su última visita, permita que las empresas palmicultoras
continúen su trabajo.
Los palmicultores estiman que si logran cumplir su propósito de sembrar 20 000 hectáreas
de palma africana, generaran 8 000 puestos de trabajo fijos, equivalentes al 40% de la
población de San Lorenzo, dinamizarán la economía de una zona marginada por el Estado,
y niegan que, una vez cultivadas las palmas, dejen abandonados los terrenos, porque
aseguran que la palmicultura es una actividad que puede seguir resembrándose. Eso han
hecho en Santo Domingo de los Colorados y citan como ejemplo lo ocurrido en Malasia, en
donde la actividad económica prioritaria es la siembra de palma; producto que, por el
momento, estaría generando empleo en San Lorenzo. La zona que ha sido deforestada,
además, por una actividad maderera durante 50 años, en los que ha sacado todo el laurel,
chanul y sande. (JT) |
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Las
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