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B L A N C O  Y  N E G R O

Sábado, 11 de marzo de 2000

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EXPLORED

Las penurias de los talleres

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En los talleres de yoga, los jubilados buscan un apoyo espiritual para su crecimiento personal. Funcionan en un local cedido por la Asociación de Empleados del IESS y participan más de 100 personas

Solo uno de cada 15 jubilados en el Ecuador tiene la oportunidad de aprender una técnica, un oficio o afinar sus destrezas en los talleres de la tercera edad que mantiene el IESS. En efecto, son alrededor de 10 000 en todo el país los que asisten a clases de música, pintura, yoga, gimnasia, manualidades, pastelería, encuadernación, etc.
Para el funcionamiento de estos talleres, el IESS asignó el año anterior 2 600 millones de sucres, y para este año, por causa de la crisis, la misma cantidad, según informa Wilson Echeverría, director del Departamento de la Tercera Edad. Un presupuesto que solo alcanza para pagar a los instructores y nada más. Los materiales corren por cuenta de los propios jubilados.
Pero las actividades de este año arrancaron de manera irregular. Los instructores exigen que se les haga un contrato formal con la institución, lo cual significa una serie de trámites en Contraloría y en Procuraduría y esto retrasa la entrega de los recursos. Como resultado, solo la mitad de los talleres se encuentran funcionando, gracias a los aportes de los propios jubilados, quienes durante los últimos dos meses han solventado el pago de los instructores, que cobran 20 000 sucres por hora. Se espera que en abril se solucione el problema.
En Quito existen siete lugares de funcionamiento de los talleres: Cotocollao, El Batán, Naciones Unidas, Amazonas, Benalcázar, Villaflora y El Pintado, que acogen a 2 900 jubilados, pero también están abiertos a los pensionistas de montepío, esposas de jubilados y afiliados voluntarios mayores de 55 años, con lo cual el número de tallerista sube a 4 000.
Los talleres funcionan en locales prestados o alquilados, puesto que el Departamento de la Tercera Edad no cuenta con un espacio físico propio. En Quito existen 141 grupos que realizan su trabajo en los dispensarios médicos, en las sedes sociales de los empleados o piden prestados los espacios de las diferentes dependencias. Al momento, existe incertidumbre respecto del futuro de los talleres, aunque Echeverría dice que pese a todos los problemas, seguirán funcionando.
La mayoría de los asistentes a los talleres se muestra satisfecho con su actividad, pero existen jubilados que ponen sus reparos. "A estas alturas de mi vida no necesito aprender a bailar ni a tocar guitarra, pero sí quiero que se me facilite la entrada a las funciones de danza o a los conciertos", declara un jubilado, que en lugar de aprender arte prefiere apreciarlo, pero no puede hacerlo, porque no se respeta su derecho a pagar la mitad de la entrada en espectáculos públicos. (GA)

Los alumnos pagan el sueldo de los instructores

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El taller de dibujo funciona los martes y jueves. Los alumnos esperan que se solucione el tema de los contratos con los instructores para poder continuar de manera regular

Hace seis años, que César Prieto está a cargo de los talleres de Yoga. El instructor recuerda que comenzó con cinco alumnos, pero al cabo de un año ya tenía 26. Ahora existen seis grupos de 30 personas cada uno. Generalmente asisten personas que desean liberarse de las tensiones y han encontrado en el yoga un camino de crecimiento personal para mejorar su vida, comenta Prieto. El taller funciona en una sala elemental, cedida por la Asociación de Empleados, en la Naciones Unidas y Veracruz. Allí entre ejercicios de respiración, meditación y estiramientos musculares, los jubilados intentan encontrar un soporte espiritual en medio de la crisis que afecta a este sector.
En otro local de la Amazonas y Eloy Alfaro funciona el taller de dibujo y pintura. Cecilia Cisneros es la instructora de un grupo que comienza a dominar las técnicas de dibujo, los soportes, la expresión libre, la pintura sobre papel, sobre tela. Comienzan con lápiz y carboncillo y continúan con técnicas más difíciles. Es por arte y por terapia, comentan los talleristas, quienes, pese a que todavía no se soluciona el tema de los contratos con los instructores, asisten y mantienen el taller con sus propios recursos. (GA)

Talleristas

  • Existe nueve regionales del IESS, en todas ellas funcionan los talleres, pero la mayoría de los recursos se quedan en Quito, Guayaquil y Cuenca, en donde están la mayoría de grupos. Ahora, la mitad de ellos están paralizados por la falta de recursos del IESS.

  • En Quito trabajan 85 instructores que cumplen su trabajo por horas. Ellos han formado una agremiación para mejorar sus relaciones laborales con el IESS. Por esa razón, las clases se desarrollan de manera irregular.

  • Pese a que legalmente, se considera personas de la tercera edad a los mayores de 65 años, en los talleres del IESS se aceptan a los jubilados desde 55 años en adelante. Ahora, el Departamento de la Tercera Edad del IESS está sometido a examen de la Contraloría para decidir el futuro de los talleres, los instructores y los talleristas. (GA).

INVESTIGACION

Jubilados, el oficio de sobrevivir

Son 150 000 personas que sobreviven en el Ecuador con un sueldo promedio mensual de 20 dólares, y cuyas pensiones no han sido revisadas en los dos últimos años.

El triste privilegio de los retirados
Los sueldos de los jubilados los obligan a desistir de la tentación de solicitar un crédito rápido que ofrece un banco a la salida del IESS.

Trajines de un jubilado dirigente y mensajero
Un jubilado que todos los días lucha porque se respeten sus derechos. Vive con una pensión de 527 000 sucres y debe cuidar a su esposa, jubilada por invalidez.

Las penurias de los talleres
Los grupos trabajan en locales prestados. Actualmente, solo la mitad de ellos está en actividad, y los que han iniciado clases, lo hacen con dinero de los jubilados.

Sus denuncias y opiniones puede exponerlas vía e-mail a:
byn@hoy.com.ec

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