¿Plan
o pantano bélico?
Colombia está movilizada para apoyar y
rechazar el Plan. Aún no se sabe cuál será la incidencia de su ejecución en el
Ecuador, pero todo hace presumir que será más grave de lo que se piensa

El mapa consta en
una revista que circula en Colombia, junto con una versión del Plan entregado a los
senadores estadounidenses el pasado 20 de octubre
La globalización llega también por la
vía de los conflictos. Los conflictos regionales. Hay uno en la mesa de debates: el Plan
Colombia y la presencia del Ecuador en lo que se ha calificado como el peligro de un nuevo
Vietnam. Surgen los interrogantes.
¿Se trata de un simple operativo contra el narcotráfico? ¿Será el Ecuador solo un
punto de apoyo, con una base en Manta sin otro papel que el logístico? ¿Es posible, en
la Colombia azotada por enfrentamientos entrelazados, distinguir entre el combate al
narcotráfico y la guerra contra las FARC? ¿Hay límites claros entre estos dos hechos?
¿Tiene sentido 'ganar' la atención del régimen norteamericano a cambio de verse
envuelto en un conflicto armado regional? ¿Está listo el Ecuador para afrontar las
consecuencias del Plan? Hay ya una contradicción que justifica los interrogantes.
Mientras el zar antidrogas norteamericano, Barry McCaffrey, ponderó en Quito la
importancia de la Base de Manta, el vicecanciller ecuatoriano, Francisco Carrión,
recordó que el acuerdo con EEUU tiene dimensiones de menor perfil.
En la actualidad, los límites de la acción se han roto por el lado de las guerrillas.
Las FARC han calificado el Plan como una declaración de guerra.
El Plan Colombia tiene una inversión inicial de aproximadamente 1 600 millones de
dólares, de los que 'gotearán' al Ecuador 47 millones. El costo final podría superar
los 7 000 millones. "Por lo pronto, el Ecuador tiene asignadas funciones de
inteligencia y vigilancia", escribía HOY en su análisis del lunes último. Pero
"el problema es mucho más complejo que el que aparece a primera vista... En esta
guerra, se verán plenamente involucradas todas las fuerzas beligerantes que actúan en el
interior de Colombia".
La crisis ecuatoriana conduce a mirar como una tabla de salvación cualquier apoyo
económico que venga de fuera, pero se corre el riesgo de aceptar una medicina que abra el
camino a nuevas y dramáticas enfermedades. La guerra regional, por ejemplo.
La polémica también se ha producido en Estados Unidos. Su Congreso discute ahora la
propuesta del Gobierno de Bill Clinton de aumentar la ayuda antidrogas a Colombia, en
medio de severos cuestionamientos de los senadores republicanos, tanto por temor a que se
incremente la violación de los derechos humanos, como por miedo a verse atrapados en un
Vietnam sudamericano.
El presidente de la poderosa Comisión de Asignaciones del Senado, el senador republicano
Ted Stevens, de Alaska, siguió preguntándose "¿quién intervendrá cuando esto
explote?'', y pidió que le aseguraran que "esto no es Vietnam de nuevo".
La respuesta de quienes apoyan el proyecto no se hizo esperar. El jefe del Comando Sur,
Charles Wilhelm, un veterano de la guerra de Vietnam, afirmó que Colombia no será un
'pantano bélico' para EEUU.
Incluso, en un editorial del influyente Washington Post se llamaba a comparar los costos
de la participación en el conflicto colombiano con los potenciales costos de no hacer
nada. (JP/JT)
En Colombia, las ONG se movilizan para crear un observatorio
del Plan

El Batallón de Tres Esquinas fue cuestionado por Human Rights Watch debido a su
colaboración con los paramilitares
La discusión del proyecto ha generado un
amplio debate de las consecuencias y los alcances que podría tener la ejecución del Plan
Colombia en ese país, según explicó a BLANCO y NEGRO Jorge Rojas, representante del
Comité de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes), con
sede en Bogotá.
"Estamos trabajando para crear un observatorio de la sociedad civil sobre el Plan
Colombia -afirmó- y, en especial, la ayuda militar de Estados Unidos. La idea es producir
informes especializados sobre el conflicto armado (expansión, agudización en el sur del
país), narcotráfico (efectos reales de la fumigación de cultivos en el tráfico de
drogas), desplazamiento (impacto de la acción militar del Batallón Antinarcóticos
apoyado por Estados Unidos en el éxodo de personas al sur del país), medio ambiente
(impactos de la erradicación en la Amazonía) y comunidades afectadas (niveles de
organización y respuesta)".
El observatorio contaría con la participación de diversas Organizaciones No
Gubernamentales (ONG) en Colombia, y tendrá la colaboración de organismos similares de
los países vecinos.
Además, se estudia la posibilidad de que una delegación de la sociedad civil de Colombia
viaje a Washington para comunicar la preocupación sobre la ayuda. "Nosotros
concluimos que la ayuda de Estados Unidos no resolverá el problema del narcotráfico
-enfatizó-; sólo agudizará y trasladará los escenarios del conflicto a otras regiones
de la Amazonía colombiana; ampliará la crisis humanitaria del desplazamiento forzado,
afectando a países vecinos como Perú y Ecuador y, además, tendrá impactos
irreversibles sobre el medio ambiente".
En el Ecuador, por lo pronto, el presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales,
Osvaldo Molestina, calificó como riesgoso y perjudicial que el país, por las
negociaciones del procurador Ramón Jiménez Carbo en Washington, intente involucrarse en
un conflicto regional.
"Si la ayuda prometida por EEUU al Ecuador forma parte del Plan Colombia estaríamos
entrando en un juego peligroso", dijo el diputado. (JT)
Entre baldazos y espaldarazos
La ayuda a Colombia está sujeta a la
Enmienda Leahy de 1997, que prohíbe la asistencia a unidades de las Fuerzas Armadas
involucradas en violaciones de los derechos humanos.
Un baldazo de agua fría le cayó al
Gobierno de Andrés Pastrana cuando, el 23 de febrero, en medio de la discusión en el
Senado sobre la ayuda económica al Plan Colombia, Human Rights Watch publicó un
revelador informe sobre las relaciones de paramilitares y militares.
Human Rights sostuvo que, al contrario de
lo que afirma el Gobierno de Pastrana, el Ejército no ha cortado sus lazos con los
paramilitares, que han asesinado impunemente a izquierdistas y simpatizantes de la
guerrilla por una década.
El informe acusó a la Brigada Tres del
Ejército de entregar armas, uniformes y datos de inteligencia a un grupo paramilitar que
se formó en el Valle del Cauca.
El senador demócrata Patrick Leahy, del
estado de Vermont, miembro de la Comisión de Apropiaciones, dijo que no podía apoyar el
aumento de la ayuda militar a Colombia si el plan no incluía estrictas condiciones, como
la garantía de que los militares que cometan abusos o ayuden a los paramilitares sean
enjuiciados en tribunales civiles y no por jueces militares.
Andrés Pastrana reaccionó anunciando el
enjuiciamiento de los militares que estén involucrados en el apoyo a los paramilitares.
Ese mismo día el Gobierno de Pastrana
recibió un espaldarazo, cuando el Alto Representante para la Política Exterior y de
Seguridad Común de la Unión Europea, Javier Solana, manifestó en Vilamoura, Portugal,
que Europa estaba dispuesta a prestar apoyo financiero al Plan Colombia.
La Unión Europea se plantearía
financiar los proyectos relacionados con los aspectos civiles del Plan, como la
sustitución de los cultivos, mientras que la parte militar sería llevada a cabo por
Estados Unidos.
Para junio está prevista la realización
en Madrid de un foro de países donantes, en el cual la Unión Europea detallará el monto
con el que está dispuesta a financiar el Plan Colombia elaborado por Andrés Pastrana.
La contraloría del Congreso
norteamericano, por su parte, dijo que, a pesar de los esfuerzos, no se ha reducido la
oferta de drogas para los 13,5 millones de consumidores de EEUU, cuyos efectos desembocan
en un costo social de 100 000 millones de dólares. (JT).
|
INVESTIGACION
El precio de ser potencia
Tres senadores fueron los encargados de presentar el proyecto del Plan, llamado Alianza
Act, el pasado 20 de octubre. Hoy se lo discute nuevamente.
LOS PUNTOS CLAVES DEL
PLAN COLOMBIA
Abrebocas del Plan con una cita de Unamuno
La introducción de siete páginas termina con un llamado a EEUU y Europa para que apoyen
al desarrollo económico de Colombia, y con una cita de Miguel Unamuno.
El
otro nombre de la guerra
Si está descartada una intervención por tierra, ¿por qué no una guerra por aire y mar,
donde aviones y misiles tengan un importante papel como lo tuvieron en los Balcanes?. |