Informe
de Inteligencia Militar
En el Batallón de Apoyo Logístico los
insurrectos amenazaron a sus compañeros, e incluso, al parecer, sabían qué sanciones
imponer a quienes no estuvieran de acuerdo con ellos

Los militares aseguran que en el golpe de Estado no hubo armas, pero los hechos parecen
demostrar lo contrario
Aunque los oficiales insurrectos alegan en
su defensa que nunca utilizaron las armas, en el golpe de Estado del 21 de enero, los
hechos detallados en un informe preliminar de Inteligencia Militar, demuestran lo
contrario.
Una vez disueltos la Junta de Salvación y el triunvirato, las Fuerzas Armadas se
dedicaron a lavar sus trapos sucios, mediante el trabajo de Inteligencia Militar, que
está a cargo del Comando Conjunto, luego de optar el segundo escenario de la crisis que
ya tenían previsto: la sucesión presidencial; pero, además, el Alto Mando militar logra
que se descubran todos los oficiales incoformes con su conducción.
¿Qué ocurrió en los cuarteles, de acuerdo con la investigación de Inteligencia
Militar? El informe preliminar del Grupo de Inteligencia Nº 2 Guayas determina que luego
de conocerse la toma del Congreso por parte de Lucio Gutiérrez, el comandante de la
División Libertad, acantonada en Guayaquil, reunió a todo el personal para hacer un
llamado a mantener la disciplina y la subordinación. Pero, inesperadamente, a las 17:15,
el coronel Guillermo Pacheco, al mando de un equipo de la Fuerza de Tarea Conjunta,
ingresó a la Gobernación del Guayas y desalojó a los presentes para comunicar su apoyo
a Lucio Gutiérrez. Esa madrugada, disuelto el triunvirato de tres horas, Pacheco envió
una carta al presidente venezolano, Hugo Chávez, solicitando asilo político.
Situaciones similares ocurrieron en Azuay, en donde realizó su trabajo el Grupo de
Inteligencia Nº 3. Ante una llamada del gobernador de la provincia, Galo Fajardo, el
comandante de la División Tarqui, Marco Játiva, acudió a sus oficinas para manifestar
que lo de Quito era aislado, justo cuando en la 3-BI Portete se llevaba a efecto una
reunión entre oficiales y personal de tropa, citados por el coronel Ciro Escobar, en la
que se resolvió apoyar, por mayoría, el movimiento liderado por Lucio Gutiérrez. Los
agentes de Inteligencia reconocieron como líderes, además, a Vicente Anda, César Sáenz
y otros.
Cosa parecida ocurrió en la Cuarta Zona Militar, en donde los agentes de Inteligencia
también hacían de espías. En el informe de Inteligencia Nº 4 Amazonas, adjuntado al
proceso de 400 páginas, constan las declaraciones del coronel Federico Gortaire a los
medios de comunicación del Tena, en las que manifiesta su adhesión incondicional
"al grupo de militares patrióticos liderados por Fausto Cobo y Lucio Gutiérrez, a
quienes les auguro éxitos en el nuevo Gobierno".
Encañonados con pistola
Mientras, en Quito, Inteligencia revela que sí hubo armas. En la mañana del 21 de enero,
el personal de la Brigada de Apoyo Logístico (25 BAL), encargado de custodiar el Palacio
Legislativo, pasa lista sin novedad; simultáneamente ingresa al campamento Lucio
Gutiérrez, para contactar al mayor René Boada.
Más tarde, cuando el comandante de la 25 BAL se entera que el edificio fue ocupado por
elementos del Ejército, al mando de Lucio Gutiérrez, procede a pasar lista nuevamente:
faltan seis oficiales, tres suboficiales y 58 voluntarios.
El libro de movimiento de vehículos indicaba la salida de una mula Nissan 1535, conducida
por el sargento Barahona, a las 10:10. La orden para que se abrieran las puertas fue dada
por el mayor Suasnavas, de acuerdo con el informe, en términos soeces. Sin embargo,
Suasnavas nunca salió del cuartel y estuvo pendiente de los sucesos.
La mula regresa a las 12:35, con dos suboficiales y 37 voluntarios, al mando del capitán
José Quelal Morales, quien manifiesta al oficial de mayor rango, Manuel Palacios:
"he optado por regresar porque no sabía para qué salí".
Pero luego, todo el personal es reunido en el auditorio de 25 BAL, a donde ingresa el
mayor Jimmy Pino, según el informe militar, liderando al personal de oficiales y
voluntarios "con equipo y armamento en dotación, inclusive material AC, rastrillando
las armas". A viva voz, según el informe, grita: "los oficiales menos antiguos
que están a favor de nosotros salir en este momento. Por orden del jefe del Comando
Conjunto (Fausto Cobo) vengo a verificar el maltrato que han sufrido los compañeros que
han retornado al cuartel y saber cuál es su pronunciamiento".
Jimmy Pino advierte al personal que mientras se desarrollan los sucesos en el Congreso, en
el campamento son vigilados por militares a sus órdenes, entre los que se destaca el cabo
Germán Carrasco, que en ese momento tiene una pistola rastrillada, apuntando a sus
compañeros, según el informe.
Con estos antecedentes, el juez segundo de lo Penal de la Primera Zona Militar, Luis
Sangoquiza, antes de inhibirse, hace extensivo el sumario, aparte de los 15 oficiales a
quienes ha sindicado con orden de prisión preventiva, a 106 oficiales y miembros de tropa
más, de los cuales solo cuatro son sindicados con orden de prisión. (JT)
'La intelectualidad uniformada'

Cobo, Lalama, Gutiérrez y Brito fueron los principales actores de la toma del Congreso
Son la piedra angular de la estructura
jerárquica del Ejército. Están por sobre el resto de la oficialidad aunque no son parte
del Alto Mando. Los coroneles conforman un peculiar sector en torno al cual gira el
aparato militar, pues usualmente ejercen de comandantes de brigada o de directores de los
organismos de formación militar.
Esa franja de la oficialidad fue la que entró en ebullición y se destapó el 21 de
enero, cuando se unieron a los indios y propiciaron el derrocamiento del presidente Jamil
Mahuad. Las cabezas visibles de este sector inconforme son Lucio Gutiérrez, Fausto Cobo,
Gustavo Lalama y Jorge Brito, quienes en unos casos dirigían y en otros tenían
influencia sobre las más importantes instancias de formación del Ejército como la
Academia de Guerra, la Escuela de Perfeccionamiento de Oficiales y la Escuela Politécnica
(ESPE).
Quizá por ello se podría decir que se trató de una rebelión de la 'intelectualidad' de
las FFAA, cuyos exponentes, hasta antes de los sucesos del 21 de enero, habían demostrado
un acentuado respeto por el orden democrático, según se desprende de los testimonios que
constan más adelante. Incluso se conoce que en ciertos casos ejercían las funciones de
asesores del Alto Mando.
Se comenta, por ejemplo, que el ex jefe del Comando Conjunto, Carlos Mendoza,
prácticamente no tomaba decisión alguna sin antes consultarla con Fausto Cobo, quien era
el encargado de estudiar la situación del país y plantear los posibles escenarios de
participación del Ejército. Un ex general de brigada recuerda que, en abril de 1999,
Cobo hizo una exposición en la Academia de Guerra sobre el Ecuador en la etapa
posconflicto con el Perú, la cual tuvo repercusión incluso en el Ejército peruano.
Entre los asistentes estuvo el ex presidente Mahuad, quien escuchó atentamente el
discurso del oficial respecto de la corrupción, la crisis económica y otros temas
coyunturales. ¿Estaba Cobo lanzando señales de esa creciente inconformidad?
Quien sí estaba enviando claros mensajes de repudio al estilo de conducción del Estado
era Lucio Gutiérrez, a juzgar por un informe de cinco páginas que entregó en marzo de
1999 al entonces comandante general del Ejército, Telmo Sandoval, durante una ceremonia
castrence en la brigada General Dávalos, de Cuenca, de la cual Gutiérrez era el
comandante.
El informe era más bien una proclama en la que el oficial condenaba la corrupción,
exigía al Alto Mando una mayor intervención en la conducción política del país,
rechazaba el recorte del presupuesto de las FFAA, criticaba la labor de la Policía y
expresaba abiertamente su descontento por la manera en que se solucionó el conflicto
limítrofe con el Perú, tema en el cual calificaba de engaño el ofrecimiento de tres mil
millones de dólares para el desarrollo de los dos países y vaticinaba que esos recursos
nunca llegarían.
Según testigos de ese episodio, Sandoval intuía el contenido del informe, y no permitió
a su subordinado que lo leyera en público. ¿Sintonizó el Alto Mando esos mensajes?
¿Los golpes para arriba que estaban dando los coroneles fueron subestimados? ¿O
simplemente los generales no supieron qué hacer? Lo cierto es que hay voces que dan
cuenta de la inconformidad de los coroneles. (GA)
ACADEMIA DE GUERRA
Querían ser más que parecer
Uno de los protagonistas del golpe de Estado fue sin duda la Academia de Guerra, cuyo lema
es "ser más que parecer". Varios de sus oficiales intentaron ser los nuevos
guías del país.
Es "el instituto de más alto nivel en el perfeccionamiento militar de los oficiales
del Ejército", dice la información recopilada por el Departamento de Comunicación
Social del Ministerio de Defensa, en su página web.
Los oficiales estudian en sus aulas estrategia, táctica, geopolítica, ciencias
políticas, derecho internacional, derecho territorial; además, cuentan con un amplio
campo para el debate de temas relacionados con la política social, económica y cultural
del Ecuador. (JT)
ESCUELA DE PERFECCIONAMIENTO
Con espíritu de cuerpo
En la asonada militar no faltó la movilización de los oficiales de la Escuela de
Perfeccionamiento, otra de los protagonistas. Esta se fundó en 1957 como Escuela de
Servicios del Ejército, para mejorar la preparación técnica y profesional de los
oficiales subalternos de servicios.
A partir de marzo de 1980, luego de un fortalecimiento institucional en la dictadura de
Rodríguez Lara, se restructuró para que fuera la encargada de planificar y ejecutar los
cursos básicos para tenientes, y avanzados, para capitanes de Arma y Servicios.
En la actualidad se da importancia a "los aspectos de carácter social, a fin de
mantener y robustecer las condiciones orgánicas, la armonía y el espíritu de
cuerpo". (JT)
ESCUELA POLITECNICA
Los coroneles son ingenieros
Un gran número de oficiales que se sumaron al Golpe de Estado del 21 de enero salieron de
las aulas de la Escuela Politécnica del Ejército (ESPE). Aunque ingresar a esta
institución no es requisito para la formación básica de los oficiales, todos quienes
salen de las escuelas superiores optan por una carrera alterna, indispensable para mejorar
las hojas de vida y aspirar a los ascensos. Todos los coroneles que participaron en la
asonada tienen un título profesional. La mayoría han optado por carreras de ingeniería.
La ESPE tuvo su origen en la Escuela de Oficinistas Ingenieros, exclusiva para militares,
creada el 20 de junio de 1932. Más tarde pasó a ser la Escuela Técnica e Ingenieros.
(JT). |
INVESTIGACION
Del Foro civil al golpe militar
Los coroneles, como la actual expresión de la intelectualidad del Ejército, crearon
varias propuestas estratégicas dentro de la
Academia de Guerra.
El
trío que lo decide todo
Tres instancias del interior de las FFAA jugaron un papel protagónico en el último golpe
de Estado, y son los ejes de las instituciones militares.
Carambola
de tres bandas
Un Consejo de Guerra Verbal juzgará a los coroneles. Sus miembros fueron nombrados por el
ex ministro de Defensa, José Gallardo. |