REGRESAR AL HOME PAGE

B L A N C O  Y  N E G R O

Sábado, 29 de enero de 2000

azul.gif (902 bytes) B U ZO N

EXPLORED

CIUDAD DIGITAL(1142 bytes)

La trama de la conspiración

La división existente en el Ejército fue lo que alimentó la asonada militar, que no prosperó porque sus mentalizadores no tenían un control real de las armas, y el Alto Mando sí

foto1.gif (45024 bytes)
En el saludo protocolario de año nuevo: Sandoval, que posesionó como presidente de la República a Gustavo Noboa, y Jamil Mahuad, su ex jefe

El 21 de enero, los uniformados que tenían cercado el Palacio Legislativo dijeron a los indígenas que rodeaban el edificio que si querían pasar lo hicieran. Desconectaron unos explosivos que tenían en las alambradas y se apartaron. Así comenzó el golpe militar que terminaría en la destitución del presidente de la República, Jamil Mahuad, la instalación de un triunvirato que duró tres horas y la posesión como presidente de Gustavo Noboa.
Según el Alto Mando, los acontecimientos se precipitaron. Al parecer, a pesar de los trabajos de Inteligencia Militar, se desconocía que en las asambleas de la Ecuarunari, a fines de diciembre, los dirigentes anunciaron que estaban conversando con un 'bloque progresista nacionalista' de las Fuerzas Armadas para desconocer, con su apoyo, a los tres poderes del Estado. El actual jefe del Comando Conjunto, Telmo Sandoval, argumentó que fracasó la vigilancia montada a uno de los principales insurrectos, Lucio Gutiérrez.
El Alto Mando tampoco se percató de que cuando Antonio Vargas, presidente de la Conaie, declaró, al inaugurar los parlamentos populares: "hemos hablado con los militares", anunciaba que tenían un convenio con ellos, porque en quichua, según la cosmovisión indígena, "hablar" significa "llegar a un acuerdo".
El anuncio se produjo en los días en los que el Alto Mando presentó al presidente de la República tres escenarios posibles en los que podría desarrollarse la crisis económica y política, entre los que se consideraba la posible renuncia de Mahuad y la sucesión presidencial de Gustavo Noboa.
Los escenarios conocidos por el Alto Mando, debido a su control de Inteligencia Militar, se hicieron realidad. La Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) anunció la toma de Quito para el 15 de enero.
Ese día todo lucía controlado, los indígenas no aparecían. Nadie se percató de que en esos días, hasta el 17 de enero, la Conaie se dedicó a introducir las provisiones. Una vez que todo estaba listo, en menos de 24 horas aparecieron en Quito ocho mil indígenas, el 18 de enero.
El convenio funcionaba porque los indígenas cumplían su parte: los coroneles habían otorgado su apoyo a la causa india con una sola condición: evitar la intromisión del Movimiento Popular Democrático; los sindicatos y los movimientos sociales podrían sumarse luego. Eso explica las detenciones y allanamientos de los domicilios de Ciro Guzmán, Luis Villacís y José Chávez en la madrugada del 16 de enero. Todo funcionó demasiado bien.
¿Por qué fracasaron los coroneles insurrectos? Una de las causas sería la división de las Fuerzas Armadas. Los coroneles, 172 detenidos según informes de las comisiones de derechos humanos, son parte de una generación que estudia politología, economía, relaciones internacionales en la Academia de Guerra, en donde sesionó la Asamblea Constituyente en 1998, que están en desacuerdo con los lineamientos de los generales y que buscan participar en la política mediante el voto. Al momento de la intentona golpista cometieron un error táctico: a pesar de contar con el apoyo de los soldados no controlaban las armas.
Los generales, sobre todo el Alto Mando, por el contrario, son parte de un grupo conocido como guerreros, que se preparó en la Escuela de las Américas y entrenó en Panamá; que tenía el control de los cuerpos de élite de las Fuerzas Armadas y las armas. Carlos Mendoza fue comandante del Batallón de Blindados de Riobamba, y Telmo Sandoval, del Batallón de Fuerzas Especiales, decisivos si llegaba a producirse un enfrentamiento armado.
En el medio de la insurrección estaban los generales en retiro, Paco Moncayo y René Yandún, que sirvieron de intermediarios al momento de entablar un diálogo entre los coroneles y los generales. Una vez que los coroneles fracasaron, los generales dieron paso a la sucesión presidencial, completaron así el segundo escenario que habían presentado al entonces presidente Jamil Mahuad, a fines de diciembre. (JT)

¿La salida de Gallardo fue una imposición?

El miércoles 5 de enero de este año, se reunió el Consejo de Generales y Almirantes. A las 10:30 se hizo un paréntesis de media hora para que el jefe del Comando Conjunto, Carlos Mendoza, recibiera a los representantes del Frente Patriótico.
Ese mismo día, los generales Mendoza y Sandoval llegaron al Palacio de Gobierno para informar sobre las preocupaciones de las Fuerzas Armadas. Hubo gran agitación en Carondelet.
De acuerdo con el ex canciller Benjamín Ortiz, el Alto Mando hizo una lista sobre temas económicos, políticos y sociales: revisión de los plazos a la entrega de dinero de la gente, la conveniencia de renovar el Gabinete...
El 10 de enero, Mahuad anunció la dolarización y la renovación de su Gabinete. La primera renuncia que aceptó fue la del ministro de Defensa, José Gallardo, que desde noviembre habría insistido ante Mahuad en la necesidad de pasar a disponibilidad a Mendoza y Sandoval.
Gallardo se fue del Gabinete el 11 de enero, luego de firmar el decreto 1681, en el que "se dispone la movilización total en los términos y con todas las consecuencias que establece la Ley de Seguridad, las requisiciones que sean necesarias... y el empleo de la Fuerza Pública bajo un mando militar único..." Luego Mahuad nombró a Mendoza ministro de Defensa encargado. (JT)

La Marina fue tras la sucesión

foto2.gif (56735 bytes)
Mientras las cansadas tropas dormían en Quito, en la Costa, la Marina seguía los sucesos

El vicealmirante Fernando Donoso fue el único miembro de la Armada que realizó declaraciones públicas durante la confusa jornada del 21 de enero. Por la tarde, como jefe más antiguo de la plaza de Guayaquil, rechazó cualquier intento de alterar la democracia.
"Ante la situación que vive el país, los que hacemos la Fuerza de Tarea Conjunta Nº 2, compuesta por las FFAA y Policía Nacional, respaldamos el principio de autoridad logrado a través de años de sacrificio y práctica efectiva del mando, que no pueden ser desconocidos por puras ambiciones personales", declaró.
Su intervención tuvo la clara intención de disipar dudas surgidas horas antes, cuando en la II Zona Militar, el general Oswaldo Jarrín explicaba que todo era normal en los cuarteles de la Costa y, paralelamente, el coronel del Ejército Guillermo Pacheco se tomaba la Gobernación del Guayas.
Donoso llamó directamente a sus compañeros insurrectos a deponer actitudes y dar paso a soluciones constitucionales. Esa, según fuentes cercanas a la Armada, era una postura adoptada desde cuando se empezó a hablar en el país sobre la salida de Jamil Mahuad.
La opción de la Marina siempre fue la sucesión presidencial, según las fuentes. Se basó, principalmente, en la cercana y amistosa relación existente entre sus oficiales y el entonces Vicepresidente Gustavo Noboa, y la aún más estrecha relación entre los mismos uniformados y algunos de los principales colaboradores del ahora presidente.
Así, la noche del 21 y madrugada del 22, esa rígida postura de la Armada en favor de la Constitución habría ayudado a consolidar la renuncia del general Carlos Mendoza al triunvirato y la madrugadora posesión de Gustavo Noboa.
Más aún. En medio de la crisis que la insurrección dejó en el interior de la Fuerza Terrestre, la Marina ganaría protagonismo público en este Gobierno. El primer botón de muestra sería la designación del almirante Hugo Unda como ministro de Defensa. (GCG)

Entrevista

Una vez consumado el golpe militar, el pasado 21 de enero, uno de sus protagonistas, Lucio Gutiérrez, mantuvo un diálogo con BLANCO y NEGRO.

¿Usted encabezó la toma del poder y, a pesar de ello, es Carlos Mendoza quien asume el triunvirato?
Sí, pero como buen soldado, luego de esta misión histórica, me retiro del campo de batalla. Quiero agradecer la brillante actuación de los oficiales de la Escuela Politécnica del Ejército y de la Escuela de Guerra, porque juntos pudimos lograr esta hazaña en busca de mejores días para el Ecuador.

¿Cuáles fueron las negociaciones adentro?

Bueno, soy militar y tengo que obedecer la línea jerárquica de las Fuerzas Armadas. Mi general Mendoza se comprometió a asumir el mando y lo único que pude hacer fue retirarme del cargo.

¿Usted sabía que contaba con el apoyo de las Fuerzas Armadas?
Sí, sabía que podía tomar el control con el apoyo de un gran sector de las Fuerzas Armadas. (MFR).

INVESTIGACION

El ruido de los golpes escondidos
Carlos Mendoza es inculpado por los ex funcionarios del Gobierno de Mahuad como la principal cabeza de la asonada militar del 21 de enero.

'Están tocando demasiado al Ejército. La institución perfecta'
Según Sandoval, nunca desistieron de la idea de mantenerse en el poder por presión de Estados Unidos. "La política de EEUU es muy clara: no dictadura, sí democracia".

Dos sectores inconformes
Salvador Quishpe, presidente de Ecuarunari, asegura que la alianza en la toma del Congreso no estuvo planeada sino hasta último momento.

Sus denuncias y opiniones puede exponerlas vía e-mail a:
byn@hoy.com.ec


REGRESAR AL INICIO DE LA PAGINA