La
segunda muerte de Sucre
La primera muerte ocurrió en la selva de
Berruecos. La segunda, en el
símbolo monetario que consagró su memoria. Durante la República, su nombre ha estado
así ligado a los avatares políticos y económicos

La primera sede del Banco Central, entidad que se formó para regular la economía
nacional. La historia del sucre está llena de asombros
Ayer los vecinos de Quito durmieron
intranquilos por causa de una reyerta ocurrida en las calles del centro, en donde unos
comerciantes extranjeros fueron sorprendidos introduciendo monedas falsas y agujereando
las buenas. Comentan los vecinos que ese es el método de los falsificadores para obtener
pequeñas porciones de oro y plata, que utilizan para acuñar monedas ilegales.
Los artesanos y comerciantes están indignados no solo por la falta de moneda ecuatoriana
para comprar y vender, sino porque nadie quiere aceptar las pocas macuquinas que circulan,
pues están tan desprestigiadas, tan agujereadas, tan venidas a menos, que la mayoría
prefiere contentarse con monedas extranjeras de cualquier país.
Después de la reyerta, todos se marcharon y solo la guardia del presidente Juan José
Flores se asomó a preguntar qué había pasado.
Hay rumores de que el Gobierno podría establecer en Quito una casa de amonedación para
acuñar una moneda propia y poner fin a tanto desorden, pero sobre todo, para afirmar la
soberanía nacional.
El Ecuador es uno de los países americanos con mayor circulación de moneda ilegal, que
ha sido rechazada en otros países, pero aceptada en el nuestro por falta de control y por
culpa de la corrupción. El comercio a través del puerto de Guayaquil ha propiciado la
entrada al país de moneda peruana, chilena, inglesa, francesa y norteamericana, frente a
la cual las débiles macuquinas locales han quedado totalmente devaluadas.
Se comenta que toda esta penosa situación se debe a que en la reciente Constitución,
firmada en 1830 en Riobamba, nada está claro respecto de los asuntos monetarios del
país. Ahora, el Gobierno del general Flores tiene la misión de acuñar una moneda
nacional, pero no se sabe cómo lo hará, puesto que el país actualmente carece de
metales preciosos como el oro y la plata...
Esta es una crónica escrita en el año 2000, basada en datos históricos, sobre el
escenario económico en los amaneceres de la historia republicana del Ecuador.
¿Hay dolorosos parecidos con los primeros días del siglo XXI?
Volviendo a los inicios de la República, el caos monetario que se vivía entonces,
obligó al Gobierno de Flores a crear en 1832 una casa de amonedación, encargada de
acuñar una moneda nacional para sanear el corrupto sistema de circulación monetaria.
Pero ese objetivo nunca floreció. Todo lo contrario, el abandono de los Gobiernos y la
corrupción burocrática impidieron controlar a los falsificadores y expulsar la moneda
extranjera que campeaba gracias a la debilidad de la local. Poseer una moneda ecuatoriana,
en esa época, era tener una credencial de desventaja ante cualquier otra del mundo.
Existen documentos históricos que señalan que los propios gobiernos de entonces fueron
partícipes de esta manera poco feliz de manejar los asuntos monetarios. La versión naif
de la devaluación monetaria consistía en perforarla para que fuera rechazada por los
extranjeros. La casa de amonedación fue eliminada en 1863, y el país continuó con la
danza de la improvización.
En esas circunstancias, nació el Sucre en 1884, cuya adopción como moneda oficial
obedeció a la necesidad de racionalizar una actividad económica totalmente viciada.
Ahora, el sucre es un anciano de 116 años, totalmente acabado, sin poder adquisitivo. Y
el Ecuador se ha puesto a la sombra protectora del dólar, como epílogo de una
accidentada historia económica, cuya nueva versión arrancó con el anuncio del
presidente Mahuad la noche del domingo, de dolarizar la economía para frenar la
especulación de la divisa e intentar la reactivación económica del país.
Así, el sucre nació a fines del siglo XIX para conjurar una época económica pecadora y
corrupta. Ahora, desaparece para volver a conjurar el descalabro económico de un país
caotizado e insuflar un poco de vida a una población doliente. ¡Réquiem por el sucre!
(GA)
Billetes sin
respaldo

A principios sel siglo XX, la banca privada controlaba el movimiento económico en el
Ecuador, lo cual dio lugar a numerosos fraudes, como el del Banco Comercial y Agrícola,
que emitió b illetes sin respaldo por más de 18 millones de sucres, cifra astronómica
para esa época. Ese fue solo uno de tantos actos de corrupción que atentaron contra la
moneda ecuatoriana. Con el establecimiento del Banco Central, en 1927, se intentó ordenar
la economía, pero todo esfuerzo ha fracasado. (GA)
Se inicia el
asombroso juego monetario
Luego de la desaparición de la casa de amonedación de Quito, en 1863, se formaron los
primeros bancos particulares, los cuales solicitaron al Gobierno permiso para acuñar
moneda de circulación nacional, y este lo concedió.
Aunque en el decreto de creación del sucre, firmado el 22 de marzo de 1884, no se
mencionan las razones del nombre, resulta evidente que las autoridades quisieron rendir
homenaje al mariscal Antonio José de Sucre, héroe de la Independencia ecuatoriana,
según se comenta en el libro Historia numismática del Ecuador de Carlos Ortuño
En el mismo decreto, se prohíbe la importación de moneda inferior en peso o ley a la
nacional. La que se introdujera sería decomisada y reexportada en forma de barras. Era el
Gobierno del presidente José María Plácido Caamaño.
Como el Gobierno carecía de capital para emprender por su cuenta, la acuñación de la
nueva moneda, recurrió a la incipiente banca nacional. Y fue el Banco de Quito el
encargado de contratar la elaboración de 40 000 sucres en moneda de níquel (30 000, en
monedas de medio décimo; 5 000, en monedas de un centavo; y 5 000 en monedas de medio
centavo) Por lo cual, ofrecería al Gobierno el 5% de la utilidad, es decir, 2 000 sucres,
según consta en la misma investigación de Ortuño.
Los datos históricos señalan que el Banco de Quito cumplió el contrato con ayuda del
Banco Internacional, que por entonces se formaba en Guayaquil. Y así mandó a acuñar las
monedas de vellón en la casa inglesa de Birminghan entre 1884 y 1886.
Pero no bien se había establecido la nueva moneda, surgieron sus primeros avatares por
causa de la caída de los principales productos de exportación como la quina y el cacao.
Entonces, las importaciones debieron ser pagadas con la poca moneda buena que existía en
el país. El Estado tuvo que iniciar nuevamente la lucha por la desaparición de la moneda
falsa y la moneda extranjera. Se inauguraba la triste historia de nuestra moneda oficial.
(GA). |
INVESTIGACION
Una lenta agonía de 116 años
El sucre nació en una época de caos y debilidad estatal en el manejo de la economía.
Tuvo una infancia triste y una vejez lamentable.
El
Banco Central, el patrón oro y los años de la Gran Depresión
Los abusos de la 'bancocracia' precipitaron la Revolución Juliana, en cuya vigencia se
ordenó la creación del Banco Central, que adoptó el patrón oro.
Por
un sitio en el museo
La corona española estableció casas de amonedación en América a fin de afianzar su
dominio. Esto fue el antecedente de las monedas actuales. |