La
gente bajo el volcán
Leyendas

En Baños se realizó un simulacro de evacuación, el martes pasado. En caso de erupcionar
el Tungurahua también está previsto sacar a los habitantes de Cotaló, lugar natal de
Mercedes Fiallos (foto), un poblado que podría ser afectado
Aunque Cotaló no es una zona de riesgo que
deba ser evacuada ante una probable erupción del volcán Tungurahua, los tres mil
habitantes de ese poblado, a cinco minutos de Baños, solicitaron a la Defensa Civil
información para evacuar.
El miedo con el que viven los habitantes de ese poblado se explica porque los más
ancianos se han dedicado a contar cómo fue la erupción del Tungurahua, en 1916. Es la
memoria viva de la gente que vivió en carne propia una erupción volcánica.
Los jóvenes los escuchan con atención, sobre todo a las 17:00, cuando el volcán
Tungurahua está completamente despejado, y se puede apreciar su cono, rodeado por un
manto de nieve. Los viejos que recuerdan la historia dicen que en esa época no había
Defensa Civil ni nada, y compararan la erupción de 1916 a 1918 con una reventazón, por
el sonido que produjo, y el ruido de las balas.
El rostro lleno de arrugas revela los 92 años que tiene Rosendo Guamán, quien, vestido
con un pantalón raído -aunque confunde las palabras y sus ideas tienen poca ilación-,
recuerda que cuando se produjo la erupción del Tungurahua estaba en la escuela de Pillate
y era el primer día que asistía a clases. "Antonio Gómez era el profesor",
repite constantemente, agitando el dedo índice de su mano.
Según Rosendo, antes de la erupción vio cómo nevaba en el cerro, y salía humo por el
cráter, similar a las fumarolas que se han visto en los últimos días. Cuando se produjo
la erupción, corrió hasta donde vivía, en la hacienda Pailitas. El temor era
explicable, porque asegura que comenzó a temblar la tierra, los niños pensaban que la
tierra se abría, debido al sonido estremecedor que salía del Tungurahua. "Con
intervalo de cinco a ocho minutos se repiten los cañonazos con la misma violencia -relata
una crónica de la época-, semejándose a las salvas de artillería que se hacen en las
fiestas patrias".
Un humo azul, dice haber observado Rosendo. El cerro, como llama al Tungurahua, habría
comenzado a echar 'candela viva', rocas magmáticas, y a sonar intermitentemente.
"Los árboles se caían como si se quebrara una delgada vara de madera. Los montes se
agitaban y las piedras abrían bocanadas de candela en la tierra".
Mercedes Fiallos, sentada en una banca de madera, en el zaguán de una casa, también
recuerda la erupción con claridad.
Su conversación es fluida y a los recuerdos que quedaron en su memoria sobre la lluvia de
ceniza que salía del Tungurahua, suma los de su familia.
"Mi papá murió, solo quedamos mi mamá y dos hermanos". Según su relato,
estaba en Tunga cuando erupcionó el volcán. Escuchó unas detonaciones ensordecedoras.
Después de cada 'cañonazo' asegura haber visto 'borbollones' de ceniza, cascajo, candela
y piedras encendidas. Dice haber sentido mucho miedo, sobre todo cuando se oscureció en
el día. (JT)
Las coincidencias fueron fatales
El principal problema con el que debió lidiar el Instituto Geofísico de la Politécnica
fue la credibilidad y el caos que se formó en sus oficinas, porque "todo el mundo
quería saber qué ocurría".
Según Mónica Segovia, de ese organismo, cuando declararon la alerta amarilla en el
Guagua Pichincha la gente pensó que se trataba de encubrir un asunto político, porque se
lo hizo justo en el momento en que el presidente de la República, Jamil Mahuad, anunciaba
nuevas medidas económicas y se preparaba una ola de protestas.
"Lo primero fue dar a conocer la noticia, en vista de las anormalidades que se
registraron. Esa era nuestra responsabilidad. El problema consistía en saber la reacción
del público; informar a la gente de lo que es un volcán activo. Lamentablemente lo
entendieron como un asunto político -dijo-, pero el volcán mismo se encargó de
manifestarse a todos".
Las únicos que creyeron en ellos fueron las embajadas y varias empresas privadas que les
brindaron apoyo. Incluso, recordó que una institución bancaria firmó un convenio con
una pizzería para que les entregaran una orden diariamente a las personas que estaban de
turno.
La falta de credibilidad, según Mónica Segovia, fue uno de los principales obstáculos
para preparar a la gente y generar una cultura de prevención que, según la experta, ha
avanzado muy poco. (JT)
Leyendas
Leyendas sobre el aparecimiento de los
volcanes existen muchas. Según una leyenda mexicana, unos guerreros aztecas salieron en
son de conquista a las tierras del Sur. Dos ciclos lunares habían transcurrido y se
pensaba ya en un asentamiento de conquista. Pero regresaron abatidos
Al frente estaba un guerrero azteca que
conservaba su gallardía y su altivez.
Solo una mujer no lloraba la vergüenza y miraba con asombro al guerrero, porque era su
amado.
Se volvió furiosa para ver al tlaxcalteca
que la había hecho su esposa una semana antes, jurándole que su amado había muerto.
La lucha entre el guerrero y el marido fue
inevitable. Se alejaron del valle en ruda pelea. Mucho tiempo duró aquel duelo.
Casi al atardecer, el azteca pudo herir de
muerte al tlaxcalteca quien huyó.
El vencedor regresó buscando a su amada,
pero la encontró muerta en la mitad del valle. El guerrero cortó flores para cubrir el
cuerpo.
Por el cielo nublado cruzó Tlahuelpoch,
que es el mensajero de la muerte.
Cuenta la leyenda que ocurrió un
cataclismo. Al amanecer estaban allí dos montañas nevadas, una tenía la forma de una
mujer recostada sobre flores, y otra la figura de un guerrero. Son los volcanes del valle
del Anáhuac. (JT)
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INVESTIGACION
Entrevista con el
volcán
El Ecuador tiene ocho volcanes con una actividad
regular desde la Colonia, pero la
alarma que generaron el Guagua y el Tungurahua
parece revelar que la gente no estaba
consciente de eso
En medio del despertar de los volcanes
Aunque cuenta con un "gran ejército reservista" carece de recursos para
uniformar a su
voluntariado
Tungurahua
con lava fluida
El magma que
expulsará el volcán Tungurahua es
distinto al que
saldrá del Guagua, en caso de producirse las erupciones
La gente bajo
el volcán
Dos ancianos de Cotaló recuerdan cómo fue la erupción del Tungurahua.
Los jóvenes los escuchan con atención |