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A 107 años de su creación, la identidad
de los ciudadanos se maneja artesanalmente. el descuido y los negocios de tramitadores
campean
La mala gestión 'destruye'
30 millones de documentos
Fichas dactilares, tarjetas índice,
partidas... están 'amontonadas' en los pisos de tres bodegas de Turubamba.

Bodega de las fichas dactilares. El cielo raso
del lugar está destruido y, cuando llueve, el agua moja los documentos de identificación
de los ciudadanos
Desde la década de 1990, los gobiernos de turno han anunciado con bombos y
platillos la modernización del Registro Civil, pero del ofrecimiento no ha pasado.
En la época del ex presidente Sixto Durán Ballén (1992-1996) ya se habló del tema, y
hasta fue motivo de un paro nacional de los empleados que se oponían al proceso con el
argumento de que se venía la privatización del Registro.
Posteriormente, desde el Tribunal Supremo Electoral (TSE) se trató de convencer a los
gobiernos que era necesaria una reforma integral. La idea pasaba por la integración de
los sistemas informáticos de ambas entidades por los problemas surgidos en la
elaboración del padrón.
Desde que empezaron los anuncios de cambio han pasado tres lustros y en ese tiempo el
Registro se ha convertido en el lastre de las instituciones públicas, no solo por la mala
atención y la corrupción, sino por el deterioro de las instalaciones de las principales
oficinas.
En lo que podría considerarse el corazón del Registro Civil, el archivo
central, ubicado en Turubamba, al sur de Quito, alrededor de 28 millones de fichas
dactilares y de tarjetas índice reposan en dos salones, cuyos cielos rasos lucen
deteriorados, apiladas en estantes metálicos.
Alrededor del 30% de esos documentos está en el piso o arrinconado contra las paredes.
Otros 2 millones de fichas, correspondientes a los registros de Pichincha, están en las
mismas condiciones, en otra sala.
Asimismo, existe un archivo fotográfico denominado de alta seguridad y
custodia, donde se producen y se almacenan las matrices numeradas de las cédulas
por otorgarse a escala nacional. Paradójicamente, la seguridad es escasa.
Los datos sobre el número de fichas existentes en Turubamba fueron proporcionados a este
suplemento por un técnico del Registro Civil, en presencia del director nacional, César
Frixone Franco.
Otro empleado de carrera refiere que existe un retraso de seis años en el ingreso de los
datos registrados en papel (partidas de nacimiento, cédulas, partidas de matrimonio,
defunciones, divorcios...) al sistema informático. Un sistema que data de la década de
1980.
En 2005, el Registro Civil fue declarado en emergencia y se dieron fondos para
modernizarlo. No pasó nada. (LB/AA)
Entidad pasa 'de mano en mano' pero la
modernización aún no llega
La creó el ex presidente Eloy Alfaro y
dependía del Ministerio de Gobierno, luego estuvo a cargo del Conam y ahora de la
Vicepresidencia
El Registro Civil fue creado en 1900 por el ex presidente Eloy Alfaro. Hasta diciembre de
2004 era una dependencia del Ministerio de Gobierno, luego pasó a formar parte del
desaparecido Consejo Nacional de Modernización (Conam) y actualmente es una de las
instituciones que se hallan bajo la coordinación y control de la Vicepresidencia de la
República. Las otras son: Senres, Udenor, Correos, Conacyt, Conadis, Ecorae, los
Ministerios de Cultura, Ambiente, Turismo y la nueva Secretaría de Solidaridad Ciudadana.
En marzo de 2006, el Conam anunció una licitación internacional para convocar a empresas
arrendatarias del sistema informático, con el propósito de implementar un nuevo formato
de cédula, con seguridad e inviolabilidad. Las autoridades de entonces también
ofrecieron para enero de este año el inicio del nuevo proceso de cedulación. La
licitación fue convocada en octubre pasado, pero el proceso fracasó.
En mayo pasado, los empleados del Registro realizaron un paro de 48 horas (le costó el
puesto al primer director nacional de este Gobierno, Alfredo Mendieta). En el arreglo,
para la finalización de la medida de hecho, el vicepresidente, Lenin Moreno, anunció la
entrega de $12 millones para solventar el déficit presupuestario. Esos fondos aún se
hallan en la fase de gestión. (AA/LB)

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