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Según
la ley del sector eléctrico, el Conelec calcula las tarifas y las empresas distribuidoras
se encargan de aplicarlas a sus abonados, explica un funcionario de la EEQ

Los exteriores de la Catedral de Quito, al
igual que otras iglesias del Centro Histórico, plazas y monumentos públicos tienen
iluminación nocturna
'El alumbrado público no se mide; se
calcula. Así lo explica un funcionario de alto nivel de la División de
Planificación de la EEQ.
Este ingeniero eléctrico, que trabaja tres décadas en la institución, refiere cómo se
compone la tarifa eléctrica, la cual es establecida por el Conelec.
Esta incluye los costos de la compra de la energía al Mercado Eléctrico Mayorista (MEM),
al mercado ocasional, los contratos a plazo y los contratos con el sector privado. Otro
componente es el costo de transmisión. Por último está el Valor Agregado de
Distribución (VAD), que comprende los costos de inversión, operación, mantenimiento,
administrativos y de comercialización.
Con toda esa información, el Conelec hace el cálculo mensual de la tarifa, lo envía a
la EEQ y esta la aplica a los usuarios.
Cuando BLANCO Y NEGRO le entrega una copia del estudio del Conelec sobre las diferencias
entre la energía calculada y la facturada por alumbrado público desde 1999 hasta 2005,
el funcionario dice no conocer el documento.
De todas maneras, cree que el análisis del Conelec solo comprende las luminarias de
alumbrado nocturno; es decir las que permanecen encendidas durante 12 horas.
Indica que alumbrado público no solo son las luminarias colocadas en los postes, también
está la luz de los túneles, que permanece encendida 24 horas diarias los 365 días del
año, los sistemas de ventilación de los túneles, la iluminación ornamental,
semáforos, alumbrado de plazas, parques monumentos históricos y otros lugares públicos.
Por eso, considera que el error entre el valor estimado y el valor real debe ser de
alrededor del 1%.
En relación a que la empresa ocultaría los porcentajes reales de las pérdidas negras
(algunos técnicos las ubican en el 24%), el funcionario desecha esa posibilidad al
indicar que este año, la EEQ cerrará con el 11,7%. Esto está por debajo del
margen de pérdidas que fija el Conelec, que es el 12%, manifiesta.
Ese margen es considerado para diseñar la tarifa. (AA/SR)
PUNTO DE VISTA
En el servicio de luz no todo está claro
BLANCO Y NEGRO tuvo acceso a un informe en el que se evidencia importantes diferencias
entre la energía calculada por la Empresa Eléctrica Quito (EEQ) y la energía calculada
por la Dirección de Supervisión y Control del Conelec.
A pesar de que directivos de la EEQ desestiman el informe, las cifras que se mencionan no
pueden ser ignoradas porque representan un manejo poco técnico o, por lo menos, una
cierta negligencia de parte de quienes deben administrar con mucho celo este servicio
fundamental.
También hay diferencias entre lo que la empresa estaría recaudando de los abonados en
calidad de impuesto para los bomberos y lo que luego la EEQ entrega a su legítimo
destinatario: el Cuerpo de Bomberos de Quito. En esto, la cifra superaría, de acuerdo a
la investigación de BLANCO Y NEGRO, más de $1 300 000.
En este mismo orden, o desorden de cosas en la empresa de luz de la capital, también hay
visiones distintas por el servicio público que hace la EEQ y hasta por la calidad del
alumbrado dependiendo de las lámparas que se usen.
En realidad, hace falta que se transparenten todas estas informaciones, puesto que una
empresa que se sustenta con los dineros de los ciudadanos, está obligada a rendir
cuentas.
La existencia misma de la EEQ se debe a la gente, pues estará obligada a crecer más
porque necesita dar mayor servicio. Se trata de un círculo virtuoso, por lo que es
imperativo que todas las cartas se pongan sobre la mesa.
Negar o desestimar cifras y datos no elimina el problema; al contrario lleva a sospechas
que podrían menoscabar el prestigio de una empresa que tampoco ha logrado vencer viejas
ataduras de un número excesivo de empleados que, merced a los contratos colectivos,
consiguieron enquistarse en ella.
Porque no se ve bien que en la empresa de luz hayan cosas obscuras; los informes tienen
que ser aclarados. (TFF)
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