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Durante tres años, la diferencia que no se entregó por ese impuesto, que
consta en las planillas de luz, fue de $1 303 674,50

Los abonados a la EEQ pagan un impuesto
mensual a los Bomberos. Este se recauda en las planillas de consumo de energía
eléctrica.
En 2002, la Empresa Eléctrica reportó al Conelec una recaudación total de $187 338,67.
Pero un informe certificado del Cuerpo de Bomberos de Quito señala que recibió $171
584,36.
El siguiente año, la EEQ informó que la recaudación era de $2 531 108,53, pero los
Bomberos recibieron $1 819 811,02.
Para 2004, la recaudación total fue de $6 180 797,94. El Cuerpo de Bomberos recibió $5
604 175,26.
La diferencia en esos tres años da un total de $1 303 674,50.
Los datos presentados constan en informes anuales de la EEQ sobre las recaudaciones por
este impuesto enviados al Conelec, y en un documento remitido al diputado Víctor Granda
por el comandante general del Cuerpo de Bomberos del Distrito Metropolitano, Jaime
Benalcázar.
El artículo 32 de la Ley de Defensa contra Incendios establece que los cuerpos de
bomberos tendrán derecho a una contribución mensual adicional que pagarán los usuarios
de los servicios de alumbrado eléctrico.
Para esto, las empresas eléctricas se encargan de recaudar tal contribución incluyendo
el rubro respectivo en las planillas que emitan mensualmente, agrega la Ley.
Esto deja en claro que la Empresa Eléctrica Quito es únicamente un agente recaudador,
que debe traspasar los rubros al Cuerpo de Bomberos sin hacer ninguna retención. (SR/AA)
La tasa se
mantiene aunque ahora las luminarias son más eficientes
Los 'valores de terceros' no
forman parte del negocio eléctrico (venta de energía)
La tasa de alumbrado público es uno de los tres valores de terceros que
cobra la Empresa Eléctrica.
Los otros son: el impuesto a los Bomberos y la tasa de recolección de basura.
Estos valores no forman parte del total del negocio eléctrico -venta de energía- ya que
la empresa solo constituye un agente de recaudación.
Hace varios años, la EEQ inició un programa de reemplazo de las luminarias de vapor de
mercurio (luz blanca) por lámparas de vapor de sodio de alta presión (luz amarilla). Un
informe de 2001 señala que por esa época se había cambiado un 60% de las luminarias.
Este hecho debió traducirse en una reducción de la tasa por consumo de alumbrado
público, manifiesta un técnico que laboró en la División de Planificación de la
empresa.
Pero eso no ocurrió, sino que, por el contrario, la tasa mantuvo su valor; incluso se
habría incrementado por alrededor del 12%, a la par de los incrementos tarifarios
graduales.
El ex funcionario hizo llegar a la EEQ y otras instituciones un estudio en el que señala
que para 12 horas de uso de las luminarias, durante 365 días al año, sobre el cálculo
de que 170 mil lámparas hubieran estado funcionando entre 2002 y 2004, en el área de
servicio de la empresa debieron haberse consumido 80 693,3 megavatios/hora (MW/h) al año.
Esto quiere decir que el consumo debió haberse reducido en un 43,04% en relación a lo
facturado por concepto de alumbrado público en 1999 y aproximadamente un 49,55% para el
año 2002.
Con estas comparaciones, sostiene que las diferencias entre los valores calculados y los
facturados por la EEQ compensarían las pérdidas negras que tiene la empresa. Hasta el
año pasado, oficialmente esta reportó por ese concepto un promedio del 16% y dice ser
una de las más eficientes del país.
Para el Conelec, la denuncia no tiene sustento técnico, aunque pidió a la EEQ explicar
el diferencial. (SR/AA)

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