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LOS NOMBRES de los supuestos traficantes no se divulgan. En Azuay, por ejemplo,
la Fiscalía mantiene en reserva sus identidades

Para burlar los controles marítimos, el
coyoterismo desarrolla nuevas formas de transportar emigrantes en alta mar. Estas pasan
por la utilización de embarcaciones pesqueras pequeñas, barcos camaroneros, barcos de
long-line, barcos de cabotaje que están por unos 70 y 80 pies de longitud. La mayor parte
son de madera y unas pocas son de fierro.
La preferencia de los coyoteros son las de tipo long-line porque son mucho más altas para
la pesca.
La utilización de este tipo de barcos está perjudicando al sector pesquero nacional que
muy pronto se ha visto relacionado con el coyoterismo, por la utilización de sus naves.
La ganancia es elevada. Entre $1 millón y $1,4 millones, cada vez, tomando en cuenta que
llevan en promedio entre 100 y 150 emigrantes en cada viaje y el costo por pasajero es de
entre $10 mil y $14 mil.
Camilo Restrepo, de la Defensoría del Pueblo, afirma que en Guayaquil se abrió un
expediente para investigar si existe complicidad de las autoridades marítimas en la falta
de control y vigilancia de las costas ecuatorianas.
Ni siquiera el temor a perecer en alta mar detiene a los emigrantes a la hora de emprender
el viaje hacia los EEUU.
Las rutas varían constantemente. Ahora, incluso, se utilizan las playas del Perú,
cercanas al Ecuador, como Piura, Tumbes, para llevar emigrantes a los EEUU con el uso de
embarcaciones. Sin embargo, las playas de Manabí son utilizadas constantemente.
Para José Astudillo, de la Pastoral de Cuenca, en el sur los costos por emigrante van
desde los $13 mil hasta $18 mil. La travesía por barco es la más buscada, por su
"bajo costo", aunque el viaje por tierra se mantiene pese a la demora.
La falsificación de visas también es frecuente, pero cuesta entre $17 mil y $18 mil. A
pesar del riesgo de ser descubiertos en aeropuertos, los viajeros aceptan que los
coyoteros suplanten la foto en los documentos.
Los nombres de los supuestos coyoteros no se conocen. En el Azuay, por ejemplo, la
Fiscalía mantiene en reserva sus identidades, especialmente luego de la captura de
Héctor Bautista Guzmán, acusado de la desaparición de 94 personas en agosto pasado.
Luis Urgilés, ex defensor del Pueblo, dice que en la oficina se presentaron más de 30
denuncias por estafas de coyoteros luego del naufragio; todas son de Cuenca.
Las sanciones no llegan por "falta de pruebas" o porque los coyoteros llegan a
acuerdos económicos con los perjudicados, concluye. (MCV/RMT)
Familiares de los emigrantes pierden todo tipo de contacto durante meses
Funcionarios de la Defensoría del Pueblo en México, Guatemala, Costa Rica y otros
países son informados constantemente de la captura de emigrantes ecuatorianos en aguas
internacionales. La primera tarea de ese organismo, en esos casos, es brindar asistencia
en las necesidades básicas de las personas (provisión de alimentos, implementos de aseo
y ropa). El siguiente paso es contactar a los familiares en el Ecuador, ubicar un número
de teléfono y poner en comunicación a los emigrantes con sus familias, que en muchos
casos no han recibido noticias suyas en meses. Finalmente, después de varios días de
gestiones, se logra su repatriación. (MCV)
PUNTO DE VISTA
La gente convertida en 'mercancía'
Poco a poco, el Ecuador ha adquirido los vicios y los problemas de las grandes naciones,
aunque el lado amable de esas sociedades, como el respeto a las leyes, por ejemplo, no se
imita.
El tráfico de personas se ha vuelto un "negocio" rentable, que deja millones de
dólares a las mafias que han extendido sus tentáculos a varios países y continentes,
por lo que las NNUU, por ejemplo, destinan importantes recursos y esfuerzos para combatir
esta lacra social; pero la magnitud de los ingresos es tal, que las mafias logran
involucrar a autoridades civiles, policiales y hasta diplomáticas en estas redes, con lo
cual garantizan su impunidad.
De todas maneras, en otros países se persigue y sanciona el tráfico de personas. Pero
aquí es diferente.
Y es que lo que ocurre en nuestro país es patético, puesto que con alguna excepción,
que como confirma la regla de la negligencia, la mayoría de los coyotes pasean su
impunidad por las calles de las ciudades, prevalidos de la fuerza que les da el dinero y
el uso de la amenaza que acobarda a las víctimas y a sus familiares que terminan sin
denunciarlos.
El negocio del coyotaje mueve grandes sumas de dinero, puesto que quienes lo practican
conforman verdaderas redes, por lo que el pago por "los servicios" llega a
muchísimas personas, a las que lo único que les interesa es la ganancia fácil, aunque
para ello deban no solo violentar las leyes, sino poner en riesgo la vida de gente
inocente e ingenua que confía en ellos.
Aquí, el tema del tráfico de personas ha vuelto a la luz por la supuesta participación
del coordinador de la Selección Nacional de Fútbol, Vinicio Luna, en el tráfico de
visados, provocando conmoción general.
Por lo que Luna significa para la Selección, y el combinado para el país, hay que
investigar a fondo, para liberarlo de toda culpa si es inocente, o para imponerle el peso
de la ley si, aprovechando su cargo, estaba traficando con la gente. (TFF)
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