Blanco y Negro Periodismo de Investigación
  Quito, agosto 27 de 2005

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El reparto de los petrodólares no convence a todos

 

En 35 años, la exportación de crudo suma $40 mil millones. desde 1993 a 2005, las prefecturas y municipios amazónicos recibieron $569 millones.

El 'boom petrolero' se desvanece en las cifras

De enero a julio de 2005 se HICIERON aportes por casi al doble de lo proyectado para los organismos seccionales

El paro biprovincial de Sucumbíos y Orellana se apoyó en un 'olvido secular' del Estado, contraponiendo dos elementos: la explotación petrolera durante 35 años versus el beneficio local por esta actividad.
Según la Asamblea Biprovincial, el crudo que se extrae, mayoritariamente de la región, ha tenido una "retribución mínima" en 35 años de explotación, comparada con los daños ambientales y el deterioro de vida de la población.
Esa retribución, en números, alcanza los $569 millones en asignaciones realizadas a las prefecturas y municipios de las seis provincias amazónicas desde 1993 hasta 2005. Frente a los $60 mil millones que -aseguran los dirigentes- el petróleo ha aportado al país desde 1972, según la estimación del analista Alberto Acosta por la exportación de crudo ($40 mil millones) y la venta de derivados.
La percepción del régimen parece ser otra. El ministro de Gobierno, Mauricio Gándara, señaló que sí se han hecho aportes importantes a la región. Aunque no hay datos históricos globales de esos aportes, salvo el balance enero-julio de 2005, que muestra la situación actual de Sucumbíos y Orellana. Las cifras del Ministerio de Economía muestran para estos siete meses un ingreso importante de los diversos tipos de transferencias que duplican los promedios del año 2004 en relación a lo asignado a prefecturas y municipios.
Respecto a las transferencias efectuadas a través del Gobierno central y de las preasignaciones, el monto total entregado para Sucumbíos llegó a $18 773 306,67 y para Orellana, a $20 068 229,46. Lo que implica que, a fin de año, podrían duplicar sus ingresos en relación a años anteriores, sin contar los aportes derivados de los acuerdos entre las dos provincias con las empresas petroleras, luego del último paro.
Esos aportes deben añadirse al realizado por las empresas durante los últimos 13 años, en que empiezan a producir de forma independiente a través de los diversos tipos de contratos. Según el señalamiento de uno de los voceros de las compañías, el monto ascendería a $500 millones, dirigido en forma particular al nororiente. Aunque, ese monto no es aceptado por la Asamblea Biprovincial, que señala que que ese aporte "'solo llega a la mitad". (LB)

Donaciones suben los niveles de ingresos

El aporte por Impuesto a la Renta cobra fuerza

Los montos transferidos y preasignados, en el primer semestre de 2005, a Sucumbíos ($18 773 306,67) y Orellana ($20 068 229,46) integran algunos rubros. Uno se refiere al de las instituciones del Gobierno central por un total para Sucumbíos de $7 793 224,57 y para Orellana de $4 377 655,62. Los sectores de educación, salud y ambiente fueron los destinatarios de esos fondos. Allí se incluye el aporte de otras entidades estatales, como Udenor y el ECORAE.
Los organismos seccionales (incluyendo a las juntas parroquiales) recibieron $6 588 343,75 de Sucumbíos) y $5 060 177,38 de Orellana por concepto de la Ley del 15%, la Ley 0,10 ($0,50 por barril extraído en la Amazonía) y las leyes 040 y 122, los recursos de Fondepro y 2% de capital provincial (Coca y Nueva Loja).
Un tercer rubro corresponde a las donaciones del impuesto a la renta, a través de los prefecturas y los siete municipios de Sucumbíos y cuatro de Orellana. Los aportes, por ese concepto a favor de Orellana, suman $9 156 601,77, lo que representa casi el 50% del total recibido en el primer semestre de 2005 por el resto de asignaciones. Mientras que a Sucumbíos le significó un ingreso de $5 571 364,56, alrededor del 30%.
Las dos provincias también se beneficiarán en 2005 de los aportes a la Troncal Amazónica, por $28 millones para toda la región, que suman $188 millones asignados desde 2001 en que arrancó el proyecto. (LB)

La creación de las provincias eleva el gasto

Los recursos sirvieron para levantar la infraestructura administrativa y el equipamiento.

La creación de las provincias de Sucumbíos (1988) y Orellana (1998) supuso la reformulación política de la Amazonía nororiental y el aumento de las necesidades presupuestarias: la administración pública inició desde cero, al haber sido Tena el centro político de Napo.
Esa herencia se refleja en que los recursos inicialmente entregados fueron destinados al levantamiento de la infraestructura administrativa y al equipamiento automotor, básicamente. La división política de Napo, además, supuso una subdivisión cantonal de las nuevas provincias, ampliando la dimensión presupuestaria. En Sucumbíos, con siete cantones, y Orellana, con cuatro.
Otra herencia de la concentración del poder político en Tena fueron las prácticas clientelares, con el aparecimiento de 'caudillos' que llegaron a controlar la administración y alentar una bucrocracia creciente, ante las pocas alternativas de empleo.
Las cifras oficiales muestran ese problema, siendo las dos prefecturas un punto neurálgico. La actual administración del Consejo Provincial de Orellana recibió la entidad con 480 empleados.
Las limitaciones económicas fueron determinantes a la hora de conseguir fuentes de ingreso. Las áreas vitales, como vialidad de primer orden, salud, deporte, educación y seguridad fueron asumidas por el Gobierno, pero las estadísticas revelan los más bajos niveles.
La prefecta de Orellana, Guadalupe Llori, implantó un 'modelo alternativo' en su anterior administración municipal en el cantón Orellana, al dar importancia estratégica a los convenios con las empresas petroleras, en algunas ocasiones a partir de presiones, las cuales las reconoce y las ha puesto como una opción política ante sus colegas de la Biprovincial.
La nueva imagen de Coca habla por sí sola. En solo cuatro años se han logrado pavimentar más de 500 cuadras en donde antes de 1998 solo había lodo o polvo. Hay otras cantones que han imitado esos procesos con éxitos relativos.
Pese a ello, hay otros sectores que revelan que la dependencia de Napo siguió por varios años. El sistema judicial es uno de ellos, Orellana aún sigue atada en ciertas áreas a la judicatura de Tena. Y no ha estado ajeno de la política. Un ejemplo fue el juzgamiento del ex prefecto de Orellana, Daniel Lozada, quien fue juzgado por una de las salas de la Corte de Tena, dentro de una causa que se inició a partir de las acusciones de sus opositores. El traslado de esas judicaturas tuvo un costo aún no cuantificado para el Estado. (LB)

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El 'reparto' empezó sin mediar un plan

Antes de la división de Napo, la entrega de fondos no tuvo incidencia. Hay pocas obras emblemáticas.

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