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Los mandos de las Fuerzas Armadas
sostuvieron en el sillón presidencial a Lucio Gutiérrez hasta las 11:00 del último
miércoles. Antes barajaron la posibilidad de una represión violenta. La Policía quedó
fuera. Y Gutiérrez salió de Carondelet, posiblemente, vestido de gendarme. Nadie en el
aeropuerto de Quito lo vio bajarse del helicóptero ni en las instalaciones de la terminal
aérea. Sus parientes cercanos están en Tena.
¿Lucio escapó
vestido de policía?
El presidente durmió una hora en la madrugada del miércoles último. La primera
visita fue de Kenneyo
¿Lucio Gutiérrez dejó Carondelet en el helicóptero Lama del Ejército como se vio en
la televisión o se fue por detrás del edificio de la Vicepresidencia, vestido con traje
de camuflaje de un policía raso?
La interrogante surgió desde las 13:45 del miércoles 20 de abril, cuando el jefe de la
casa militar, general Miguel Maldonado, ordenó el desalojo de los periodistas. Entonces,
el oficial subió al despacho presidencial para informar a Gutiérrez la decisión del
Alto Mando: "Le han quitado su apoyo". Él ya lo sabía, pues el entonces
ministro de Defensa, Nelson Herrera, ya le había comunicado.
Fuentes de Palacio afirman que alrededor de las 14:00, un vehículo salió de la cochera
con un grupo de personas con uniforme de policía. Entre ellos, habría estado Gutiérrez.
La otra versión es que estuvo en el helicóptero, pero en el aeropuerto Mariscal Sucre
militares y empleados de la Corporación Aeropuerto de Quito (Corpaq) nunca vieron al ex
presidente en la nave ni en las instalaciones de la terminal.
Con todo, entre el anuncio del retiro del apoyo y el despegue del helicóptero, según
militares apostados allí, el ex mandatario dejó su despacho y fue a la residencia, en la
tercera planta y parte posterior del edificio, hasta donde llegó el general Maldonado
para convencerle de que abandonara el Palacio. Gutiérrez quería atrincherarse allí. La
reunión duró 10 minutos.
Posteriormente, señalan esas fuentes, dejó la residencia y se dirigió por el túnel que
conduce al edificio La Unión para tomar un vehículo que lo sacaría hacia un lugar
desconocido.
Al ser abordado ayer, Maldonado (conocido por dirigir el operativo de rescate en el cerro
El Tigre, donde se estrelló en 2002 el avión Fairchaild de Petroecuador) evitó dar su
versión. Solo sonrió cuando se le consultó si Lucio Gutiérrez dejó Carondelet vestido
de policía. Dio igual respuesta cuando se le aseguró que el ex mandatario no abandonó
el Palacio en el helicóptero.
El escape de Gutiérrez solo fue el corolario de un operativo que se preparó entre el
mediodía del martes 19 y la tarde del miércoles 20. El primer paso fue quitar las
antenas de la terraza de Carondelet. La intención, según técnicos de la FAE, era
desalojar el espacio para tener ahí todo el tiempo un helicóptero, en caso de
emergencia. La nave solo llegó cuando se recibió la orden, posiblemente nadie preveía
una caída inminente.
En la madrugada del 20 de abril, la situación en el despacho presidencial era tensa.
Gutiérrez ordenó a la Policía impedir, "como sea", el ingreso de los
manifestantes a la Plaza Grande. Su temor era ser linchado. Un testigo de la reunión dijo
que él y sus colaboradores cercanos estaban muy nerviosos y "dispuestos a lo que sea
con tal de salvar la vida". El más eufórico era Gilmar Gutiérrez: por encima de su
hermano ordenaba frenar, "cueste lo que cueste", a la turba.
Hasta las 04:30, además, se prepararon para lo peor y barajaron la opción de escapar del
país, refugiarse en Tena y la de morir "en el intento", encerrados en
Carondelet.
El ex ministro de Gobierno Óscar Ayerve no se separó en ningún momento y demandó a los
hermanos Gutiérrez mayor prudencia. Para Ayerve no todo estaba perdido. Él, Iván Oña y
Fausto Cobo se comían las uñas ante la desesperación de los hermanos Gutiérrez.
Además, los altos mandos de las Fuerzas Armadas asumieron el control total. La Policía
quedó fuera y esa también habría sido una razón para la renuncia del comandante Jorge
Poveda. Incluso, el general Luis Aguas habría dicho: "Esto está a cargo de los
militares y punto", tras la sugerencia de Poveda de acudir al diálogo, la paciencia
y el tino.
A Lucio lo vieron todo el tiempo muy desencajado: nervioso, con la mirada esquiva y
triste, cuando su hermano Gilmar se irritaba, levantaba el ánimo.
Apenas durmió una hora. En ese ambiente caldeado, el ex presidente reinició temprano la
misión de sostenerse en el poder, junto a Gilmar Gutiérrez, Ayerve y Renán Borbúa,
quien habría llegado después.
La primera visita fue de la embajadora de los EEUU, Kristie Kenney. Hablaron entre las
08:00 y las 10:30. Al mismo tiempo llegó la primera dama, Ximena Bohórquez. Las
condiciones para el recambio estaban dadas, dijo en ese momento una fuente de Palacio.
Las FFAA solo decidieron quitar el apoyo tras conocer el resultado de la charla entre
Gutiérrez y Kenney: la única salida posible y pacífica era la renuncia y la sucesión
del cargo para evitar la violencia y caos.
A las 13:45, la decisión era abandonar Carondelet. Desde las 11:00 preparó para la
huida. Lucio pidió a su esposa ir a ver a su hija, suegra y sacar lo indispensable de la
casa en Bellavista. En esos instantes, por las puertas laterales salían Ximena
Bohórquez, Gilmar Gutiérrez y su primo Renán Borbúa. Ellos fueron los últimos ajenos
a Carondelet en ver al ex mandatario. Todo, en medio del corre corre de militares y
policías, por la calle Chile. (OP/LB)
El abandono del hogar
Muchas pertenencias de la familia Gutiérrez Borbúa quedaron en la casa de Bellavista
Ximena Bohórquez de Gutiérrez abandonó su casa, número 331, de calle Francisco
Arizaga, en Bellavista, alrededor de las 14:20 del miércoles 20 de abril. Salió con su
madre, Luz Angélica, y su hija menor, Viviana.
La diputada por Sociedad Patriótica, según algunos vecinos, llegó 20 minutos antes en
un auto del Innfa y salieron llevando pequeñas bolsas de mano.
Bohórquez y sus dos acompañantes abordaron un automóvil Rodeo beige en medio de gritos
de los vecinos que pedían que se vayan. Minutos más tarde, una empleada
dejó la casa y un guardia cerró las puertas.
En la mañana del jueves permanecían en el garaje tres automóviles y una moto,
posiblemente de los inquilinos. De los vehículos de la familia Gutiérrez ya no quedaba
ninguno.
El edificio de cinco pisos fue construido por el matrimonio Gutiérrez-Bohórquez hace 15
años. Los dos pisos inferiores están alquilados (los superiores pertenecían a la
familia del ex presidente). Hasta ayer, un grupo de policías custodiaba la propiedad
desde la calle.
Para los moradores del barrio, la casa proyecta ahora un silencio sepulcral.
Algunos lamentan que la familia de Lucio Gutiérrez tuviera que abandonar su hogar de
manera tan abrupta. Algunos los recuerdan como "buenos vecinos, decentes y
tranquilos".
Otros, en cambio, se alegran de la marcha de la familia del ex mandatario. Algunos
moradores temían que la presencia de la familia de Gutiérrez fuera peligrosa para el
barrio debido a las manifestaciones.
Algunos vecinos más, contrarios al Gobierno de Sociedad Patriótica, durante el anterior
fin de semana, timbraron en el edificio para que saliera la familia del depuesto
presidente.
Ahora, la casa está en silencio. Los policías que resguardan el inmueble consideraban,
hasta ayer, retirarse, pues hoy es solamente una casa vacía. (OP/GG).

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