Blanco y Negro Periodismo de Investigación
  Quito, marzo 5 de 2005

| Contáctenos | Hoy Online | Ediciones Anteriores |

 

Una Conaie 'paralela' se cocina a fuego lento


Hay dos posiciones entre los sectores que apoyan al Gobierno: los que respaldan al ministro Vargas y aquellos que califican su gestión de asistencialista

El jueves pasado, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) lanzó una proclama en la que denuncia la supuesta intención del Gobierno, a través del ministro Antonio Vargas y su subsecretario Bolívar González, de crear una organización indígena 'paralela' a partir de la convocatoria a un congreso extraordinario.
El vicepresidente de la Conaie, Santiago de la Cruz, asegura que esa sería la última acción de una serie de medidas aplicadas por el régimen para desmantelar a la organización, con la idea de asegurarse el control total del movimiento indígena. Esta operación estaría apoyada por una serie de 'figuras' o ex dirigentes del sector indígena para darle visos de legitimidad.
Eso iría acompañado de un plan para 2006 a través de proyectos de entidades gubernamentales de apoyo al sector indígena y que están controladas por el régimen, como el Consejo de Desarrollo de Pueblos del Ecuador (Codenpe), que es dirigido por Nelson Chimbo, dirigente de Amauta Jatari, el movimiento que auspició la candidatura presidencial del ministro Vargas.
Como antecedentes de esta operación se señalan la intención de boicotear el último congreso de la Conaie, en diciembre en Otavalo, y el intento posterior de seguidores de Vargas de tomarse la sede de la entidad, en Quito, que dificultó la posesión del nuevo consejo de gobierno, presidido por el dirigente histórico Luis Macas.
Pero ¿cuáles son los signos de querer aplicar la Conaie 'paralela'? La respuesta, según fuentes del ministerio de Bienestar Social, está en la división entre los grupos que apoyan al Gobierno. De manera particular, entre aquellos que respaldan al ministro Vargas y los que cuestionan su tarea por considerar que ha tenido una orientación asistencialista y de poca atención del desarrollo. Y entre estos últimos, algunos que creen en una reunificación del movimiento indígena, respetando las instancias actuales, con miras a enfrentar al futuro gobierno con una organización revitalizada.
Según las mismas fuentes, los rumores de la remoción de Vargas, la semana pasada, fueron motivadas en esas divergencias, las mismas que se tradujeron en el supuesto nombramiento como titular de Bienestar Social de Luis Pachala, actual subsecretario de Agricultura, quien supuestamente estaría capitalizando el malestar contra Antonio Vargas y el respaldo de las bases que están por que se mantenga la estructura del movimiento indígena.
Otro signo de la puja es el intenso muñequeo a nivel de la Confederación de Indígenas de la Amazonía (Confeniae), filial de la Conaie, cuya presidencia está en disputa entre José Quenamá (apoyado por el ministro) y Luis Vargas (dirigente achuar que tiene apoyo de la Conaie). El desenlace de esa puja sería determinante: si se ratifica a Luis Vargas, la posición del ministro Antonio Vargas perdería fuerza dentro del propio régimen, así como de su 'plan político', que hasta ahora resulta un misterio.
Al respecto, el subsecretario Bolívar González aseguró que trás la gestión no hay un proyecto político sino solo "una convicción de servicio". (LB)

 

PUNTO DE VISTA
El pecado original de los indios

En enero de 2000, el movimiento indígena cometió el pecado original. Según parece, jamás dejará de pagarlo.
Al involucrarse en el golpe de Estado en contra del ex presidente Jamil Mahuad dejó de ser la conciencia crítica de un país mestizo, culpable de injusticias históricas contra los indios, para convertirse en un actor más, aunque importante, de la escena política.
El pecado de la 'gran' política lo volvería a seducir en la campaña presidencial de 2002 y en 2003, en que participó del Gobierno de Lucio Gutierrez, hasta que se consumaron traiciones mutuas.
Los dirigentes medios, incluso algunos dirigentes históricos del movimiento indígena, probaron la fruta prohibida y, desde entonces, jamás volverían a ser los mismos. Y ya no lo son, en la oposición al régimen de Gutiérrez, o en su apoyo: este informe corrobora la sujeción a políticas asistenciales que ejecuta el Estado, al pragmatismo que obligan las necesidades insatisfechas en las bases del indigenado y a la manipulación que sirve a motivaciones políticas del mandatario y su círculo íntimo.
Así, el Ministerio de Bienestar Social se ha convertido, según parece, en el organismo 'antimarchas' del Ejecutivo, para lo que se instrumentalizan a los indios 'gobiernistas', los proyectos de carácter social y, en especial, los planes de vivienda, más ilusorios que reales del polémico subsecretario González. ¿Hay salida para el movimiento indígena a corto plazo? Esa es la pregunta de difícil contestación. (DCM)

 

..

Los 'todoterreno' del régimen minan al movimiento indígena

La división indígena tiene dos frentes: el Ministerio de Bienestar Social y el despacho del subsecretario de Agricultura. El ministro Antonio Vargas y Bolívar González se han constituido en la base social de las marchas a favor del Gobierno. En tanto, el subsecretario Luis Pachala ha mermado la influencia de los caciques. Los opositores aseguran que hay un plan de esos dos sectores para lograr el control total del movimiento indígena

RETORNO A HOY ONLINE