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LA LÍNEA PRINCIPAL DEL RÉGIMEN fue deslegitimar a la oposición con ataques a
sus principales figuras. Desde el otro lado, también se utilizó la imagen de Gutiérrez
Los gastos de publicidad del Gobierno
aumentaron entre 10% y 15% durante los días previos y el de las marchas del 16 de
febrero. Es decir, un incremento de dos y tres cuñas en los spots publicitarios en radio
y televisión, dijo ayer Iván Oña, secretario de Comunicación.
Según el funcionario, la promoción del régimen en los medios de comunicación
corresponde a los paquetes permenentes que mantiene el Gobierno en medios audivisuales,
cuyos costos oscilan entre los $80 mil y $100 mil al mes.
Según un reporte de la empresa Infomedio, difundida ayer en El Universo, el Gobierno
elevó su publicidad en casi un 900% el pasado mes.
El reporte señala que, en diciembre, el régimen gastó $104 727 en 2 449 avisos en
diversos medios, mientras que, en enero, destinó $905 146 en 11 679 anuncios.
El principal medio fue la radio, que, en el mes anterior, sirvió para contrarrestar la
convocatoria a la 'Marcha Blanca', en Guayaquil.
En los días de las marchas, la publicidad del Gobierno ha ido acompañada de una
estrategia para deslegitimar, desde sus diversos voceros, las protestas de la oposición.
La cabeza de esa táctica ha sido Gilmar Gutiérrez, con su triple función: director
supremo de SP, jefe de bloque del partido de Gobierno y hermano del presidente.
A su cargo estuvieron los anuncios de realizar la contramarcha y la de cambiar la fecha
cuando la oposición así lo decidió. Todo eso con una línea dura y confrontacional.
En cambio, de parte de la Asamblea de Quito, se contrató publicidad en la televisión,
cuyos costos, desde los canales, no se dieron a conocer. Sin embargo, extraoficialmente,
se conoció que alrededor de $100 mil se gastaron en cuñas de radio, televisión y en la
publicación de comunicados en los principales periódicos. Una parte de esos gastos se
costeó con aportes de la Cámara de Comercio de Quito y de personas que mantuvieron la
reserva y también con espacios concedidos por algunos medios. (OP/LB)
PUNTO DE VISTA
El precio de la política es muy alto
Para los vendedores ambulantes es una buena oportunidad
económica la lucha política y la confrontación en las calles. Lo mismo se podría decir
para algunas empresas y entidades que ingresan a 'aportar' con sus ofertas para vender
banderas, hojas volantes, pancartas, servicios de audio, movilización y comida, entre
otros rubros.
Pero los verdaderos gastos, costos y perjuicios son el traslado de decenas de miles de
personas, a las que ya no se las reconoce como ciudadanos activos y como sujetos de
pensamiento sino como clientes oportunos para cada necesidad y coyuntura política.
De acuerdo con los detalles de este informe, alrededor de medio millón de personas se
involucró en las marchas del miércoles pasado. Muchas de ellas dejaron de trabajar,
otros aprovecharon la ocasión para hacer su agosto y algunos más todavía tienen cuentas
por cobrar. Se interumpió la producción y una buena parte del comercio. Todo ello sin
descontar que los estudiantes perdieron dos días de clase y con ello muchos días de su
futuro.
Entonces, surgen varias dudas. ¿Es válido y justificado socialmente todo el espectáculo
que genera la disputa política? ¿El gasto que genera se retribuye en el bienestar de la
mayoría de ciudadanos? ¿Es posible producir hechos políticos productivos, con todo ese
gasto, sin afectar a la estabilidad social, a la producción y al bienestar general?
Visto así, el negocio fue pésimo para el país y muy redituable para unos pocos. (OP)
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