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La marcha de la Asamblea de Quito se
financió con aportes de empresarios
y con los fondos de las 60 organizaciones participantes. En total, se calcula que se
gastó alrededor de $100 mil. La antimarcha, de Sociedad Patriótica
destinó unos $750 mil solo en movilización desde varias provincias. A todo eso hay que
sumar los gastos de ambas en publicidad en televisión, radio
y prensa escrita. El cálculo apromoximado total llegaría a $1 500 mil
El traslado sale
caro para SP
EL DIRECTOR NACIONAL DE SOCIEDAD
PATRIÓTICA asegura que los gastos de la movilización pro Gobierno corrieron solo de los
aportes de los militantes del partido. Nadie se responsabiliza por los 'bonos'
A la hora de medir el apoyo en favor del
régimen en la marcha del 16 de febrero, los cálculos desbordan las expectativas de los
organizadores, algo que contrasta, en cambio, con los datos que entregan a la hora del
balance del costo de la movilización, en donde las cifras son minimizadas y la
responsabilidad del acto se endosa a los dirigentes locales que aportaron en
números diferentes con sus partidarios.
Así, el director nacional de Sociedad Patriótica, Gilmar Gutiérrez, en la mañana del
16, habló de 150 mil personas que iban a llegar para respaldar al presidente. Su cuñado,
el coronel Napoleón Villa, también lanzó similar estimación al ver unirse en la Plaza
Grande (Venezuela y Chile) las nutridas marchas que llegaban desde la Básilica y El
Tejar, a las 11:00. Menos moderado fue el cálculo del subsecretario de Bienestar Social,
Bolívar González, quien dijo que fácilmente tendrían 250 mil personas; 50 mil más de
la estimación de Sociedad Patriótica, hecha tras la marcha.
En todo caso, la concurrencia fue masiva, sobre todo de quienes llegaron de varios puntos
del país, lo que abre algunas interrogantes sobre cuánto costó movilizarles, quién
pagó la factura y quién estuvo al mando.
Si se toman como referencia las cifras dadas por Gilmar Gutiérrez, quien estuvo al frente
de la organización, el costo de la movilización podría estimarse en $750 mil; eso
considerando el costo promedio por persona de $5, que dijo el alcalde de Tena, Washington
Varela, les había costado trasladar a 1 500 personas desde esa ciudad, en 20 buses,
cuando solo la tarifa normal de transporte desde Tena a Quito o desde Quito a Tena vale
$6.
El promedio está en ese rango. La delegación de Tena resulta un punto intermedio entre
las delegaciones más grandes que llegaron desde Manabí, Los Ríos y Esmeraldas, en donde
el costo del transporte es mayor al de Tena (entre $7 y $9), y aquellas que vinieron desde
Santo Domingo de los Colorados, Chimborazo o Tungurahua, que tienen costos de
desplazamientos entre $2 y $3.
Según datos entregados el 6 de febrero por la Empresa Metropolitana de Servicios y
Administración del Transporte (Emsat), a las 11:00 de ese día se reportó el ingreso de
500 buses, entre fletados y de línea rutinaria.
A esa hora, los policías apostados en El Tejar habían contabilizado 300 buses llenos de
marchistas pro Gobierno. De esos, 80 habrían salido desde Los Ríos, por propia versión
de Gustavo Compi, dirigente de SP en esa provincia, quien señaló a la prensa que todo
estuvo autofinanciado con aportes de los militantes.
Otros 32 buses llegaron de Manabí, con la oferta de recibir $15, según las versiones de
las personas que se identificaban con esas delegaciones. Por otro lado, estaban 110 buses
de Santo Domingo, reportados en origen por Orlando Benalcázar, quien dijo que se
contrató la movilización por $5 000, bajo ofrecimiento de dar a los participantes una
comida, sánduche y cola. De Ambato, se reportaron 32 buses y de Esmeraldas, otros 20. El
resto correspondería a los de otros puntos del país. Eso no incluye los buses apostados
en las inmediaciones del Parque El Arbolito.
¿De dónde salió el dinero? Gilmar Gutiérrez asegura que fueron de los aportes de los
militantes. No fue un aporte especial, dice, pese a que esa versión surgió entre quienes
dijeron ser empleados gubernamentales.
Aunque el pago de un bono por participar en la marcha fue negado por todos los
organizadores, en la movilización fue notoria la repartición de dinero en efectivo.
Hubo, por ejemplo, gente con distintivos de la Pisullí que reclamaban entre $5 y $10.
En unos casos, como lo reseñaron las crónicas de televisión, varias delegaciones, en
particular de las comunidades indígenas de Cotopaxi y Tungurahua, llegaron por su cuenta,
bajo el compromiso del Gobierno de apoyar con obras y un refrigerio.
Otro gasto que resultó un misterio fue el show artístico que duró siete horas, al pie
de Carondelet, el día de la marcha. El secretario de comunicación, Iván Oña, dijo que
ese gasto corrió por cuenta de SP, que también distribuyó entre sus militantes 100 mil
banderas plásticas con la imagen del presidente y la tricolor nacional. Una fuente de SP
aseguró que toda eso no costó más de $20 mil.
Según el subsecretario González, la logística para atender a las personas que le
confirmaron a él su presencia (unas 80 mil personas) le costó $8 000, que incluye 100
mil panes, agua y café, la merienda y el hospedaje de un grupo menor de 500 personas que
llegó la víspera de la marcha. (LB)
Las cuentas de la
oposición
PARA LA GERENCIA OPERATIVA, el rubro más fuerte fue contratar 150 buses para
traer simpatizantes desde los cantones y poblados aledaños de Quito. El otro fue la
compra de 7 500 metros de tela tricolor
El viernes 4 de febrero, Gustavo Darquea fue 'contratado' como gerente operativo de la
Asamblea de Quito para organizar la marcha del pasado 16 de febrero.
Con la experiencia en 14 campañas electorales (10 en el Ecuador y 4 en el exterior),
Darquea fue muy pragmático: "Calculé que no sobrepasaría de los 80 mil
manifestantes y me equivoqué". Para ello, coordinó con su equipo operativo de 20
personas (con los cuales trabajó en la última campaña electoral de Paco Moncayo), a las
que se sumaron 40 de las 60 organizaciones que conforman la Asamblea de Quito.
Darquea, como otros representantes de esas organizaciones, reconoce que muchos pusieron de
su bolsillo los aportes. El concejal Antonio Ricaurte, por ejemplo, cuenta que aportó con
$600 para comprar banderas, unas chompas y algunas telas. El 'Seco', un animador de
conciertos y actos políticos, no cobró por el levantamiento de la tarima. Solo la noche
anterior, Darquea sacó $20 de su bolsillo para comprar tarrinas de arroz con pollo y
café.
Una fuente del Municipio comentó que, en los días previos a la marcha, los fondos no
salían y se discutió la posibilidad de obtenerlos del Cabildo, pero un concejal se opuso
y comenzó la 'pasada del sombrero' y empezaron a resolverse algunas dificultades
operativas.
Los miembros de Participación Ciudadana sacaron de su caja chica para la elaboración de
carteles y en todo gastaron alrededor de $2 500 y los de Ruptura 25, $140. Todo ello sin
tomar en cuenta el costo de un día laborable 'perdido'. La Empresa Eléctrica de Quito
colaboró gratuitamente en la colocación de las banderas, pendones y pancartas a lo largo
de la calle Guayaquil y en la Plaza de San Francisco.
Al igual que otras organizaciones, como algunas empresas afiliadas a la Cámara de
Comercio de Quito, dieron un día libre a sus empleados; Darquea hizo lo mismo con los
suyos y no cobró por la organización y ejecución de la marcha. Por ello, explica, no se
puede calcular el costo real. De hecho, aclara: "A mí no me dieron dinero, todo se
fue cancelando conforme la gente demandaba algo y se encargaba a alguien para buscar el
financista o aportante concreto".
Al hacer un cálculo, en su equipo operativo no se gastó más de $20 mil: "Pero
todavía no tenemos un cálculo definitivo". El rubro más fuerte fue movilizar a
personas de los poblados y cantones aledaños a la ciudad: en 150 buses llegaron alrededor
de 10 mil.
El costo, "sin entregar refrigerio ni pagar por la participación", si en
promedio cada bus cobró $150, la Asamblea de Quito desembolsó $22 500.
El otro rubro fuerte fue el de las banderas gigantes. Se utilizaron 7 500 metros, a $1,50
el metro, el costo final fue de $11 250, sin contar el pago de la costura, que estuvo a
cargo de Bordinsa y no cobró por ello.
Por otro lado, cada organización barrial, simpatizante de Paco Moncayo y que participó
activamente en la campaña electoral de la Izquierda Democrática, aportó con sus propios
recursos, como lo hicieron los del barrio Conocoto. Ellos contrataron a la banda de pueblo
La Campiña y le pagaron $160 por cinco horas. A la Gran Banda, traída por el Gobierno,
desde Pelileo, le pagaron $350, sin transporte ni refrigerio.
Un cálculo aproximado, tras varias consultas, hablaría de que en la marcha de la
Asamblea de Quito, se destinaron unos $100 mil sin contar la publicidad en los medios.
(OP)
LAS SECUELAS
Tres actos fallaron
De lo previsto inicialmente, la marcha de la Asamblea de Quito no pudo concretar la
participación de las bandas de guerra de los colegios: el Mejía se negó rotundamente,
la del Juan Montalvo no devolvió la llamada y la del colegio Cayambe no pudo llegar
porque ya no ingresó a Quito.
El grupo Biciacción, que había sido propuesto para abrir la marcha con decenas de
bicicletas, también negó su presencia y participación.
A eso se añade la 'jalada' de no haber puesto la pantalla gigante en la Plaza de Santo
Domingo para los participantes que ya no cupieron en la de San Francisco. (OP)

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