SÁBADO 31 DE AGOSTO DE 2002

Crudo deja $31,45 millones adicionales
• La estatal calcula que el precio se mantendrá estable para 2002.

El ajuste de algunas de las variables fiscales continúa, y los sueldos del Sector Público No Financiero (SPNF) son una de ellas. El cuestionamiento frente al tema surge ante el impacto de las remuneraciones en el gasto, y al déficit en las arcas estatales, que aumentan la necesidad de financiamiento externo y complican la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
HOY explica parte de la política salarial en los últimos meses, y cuál ha sido la incidencia de ese rubro en el Presupuesto, para desenredar la maraña en torno a las remuneraciones que afecta a la actual administración, pero que se inició en 1999. De allí que, en relación con 1998, los sueldos de SPNF en 1999 y 2000 cayeron de $1 733 millones en 1998, a $805 millones en 2000, en gran parte por la crisis económica. A partir de 2000, el valor subió y en 2001 se ubicó en $1 203 millones.
Pero en 2002, la expansión continuó. Según los últimos cálculos, a finales de año se habrán gastado $1 870 millones, a pesar de que lo presupuestado era de $1 481,10 millones, lo que significa que la masa salarial aumente 55,4%, cifra que ha causado conmoción no solo al FMI, sino a los analistas locales.

El presupuesto se extravía en el laberinto salarial

La masa de sueldos creció 55,4% entre 2001 y 2002. Para cubrirla, se gastarán este año $1 870 millones.

Esto porque, más allá de que los salarios estén o no en los niveles adecuados, la problemática radica en cómo pagarlos. "La dificultad se inicia en que el Ejecutivo percibió que buena parte de los miembros del Ejército y de la Policía estaban sub pagados, por lo que aprobó el alza", explica una fuente que no quiso ser identificada.
A esto se sumó que a finales de mayo, el Consejo Nacional de Remuneraciones (Conarem) decidió que el presidente de la República recibiera $8 000, el vicepresidente, $6 547; los ministros de Estado, $3 700, y los viceministros $2 000, lo que representa un gasto de $5 000 000 al año, según Martín Insua, ministro de Trabajo y presidente del Conarem.
Las medidas contribuyeron al aumento de la masa salarial, a pesar de que Insua sostiene que el Conarem solo destinó $142 millones a atender las demandas del sector público, aunque afirma que desconoce si hay déficit por pedidos atendidos en otras instituciones fuera del Conarem, refiriéndose a las Fuerzas Armadas, Policía Nacional, Procuraduría e instituciones no financieras.
De allí, que las cifras oficiales justifican solo el 37,79% del excedente salarial ($388,9 millones), pues el restante 62,21% no se sabe exactamente en manos de quiénes están.
El impacto en el programa económico ha sido directo, por lo que el FMI plantea la necesidad de buscar un ingreso para cubrir este gasto. Y es que si se aumentan los salarios, debe existir un ingreso que compense dicho aumento, de lo contrario, se afecta el nivel de crecimiento económico.
Aunque no existe un pronunciamiento oficial sobre el tema, el incremento salarial por encima de lo aprobado se cubriría, en parte, con el recorte anunciado por el ministro de Economía, Francisco Arosemena, de $250 millones. (CAZ)

Dolarización

Aumentos no superan el 10%
Para los trabajadores regidos por la Ley del Servicio Civil y el Código del Trabajo, los incrementos supeditados al Conarem no han superado más del 10% en este año, porcentaje que en dolarización, según Miguel García, "es absolutamente nada".
Menciona que difícilmente estas compensaciones pueden producir un déficit. Plantea que hay que investigar a qué grupos del sector público se ha incrementado más los sueldos. (PE)

Falta dinero para cubrir la canasta
Más del 70% del conglomerado de los servidores públicos no pueden cubrir con su salario los costos que demanda la canasta familiar, es decir, "resulta imposible cubrir con satisfacción las necesidades básicas de una familia", de acuerdo con lo expuesto por García. Además, en los ministerios y entidades adscritas a estos, se siente con más agudeza el retraso de pagos, dice. (PE)

 

Reducción o flexibilización laboral son dos salidas

Un programa de renuncias puede ser una opción

Ante el tamaño del sector público, la política salarial implementada y la imposibilidad de reducir los salarios establecidos, existen dos soluciones, según el analista Mauricio Pozo.
Plantea la reducción del tamaño del sector público, por medio de un sistema de compra de renuncias, con miras a consolidar un redimensionamiento del tamaño del Estado. Y explica que el actual tamaño es un detonante en el tiempo, ya que no hay una política de ingresos clara que permita mantenerlos, debido a que el volumen de gasto requerido para cubrir este rubro es cada vez más alto.
Pero, una solución de esta naturaleza ¿no tendría un costo mayor? Pozo afirma que aunque habría que hacer una inversión ahora, sería un gasto menos en el futuro, en esto radicaría el beneficio.
La segunda opción planteada es dejar el Estado como está (sin reducir su tamaño), pero cambiar el marco legal vigente, de tal manera que las contrataciones en el sector público se puedan flexibilizar.
La mecánica estaría fundamentada en que los salarios del sector público tengan un componente fijo y otro variable, para que exista un parámetro que pueda modificar en caso de una contracción, como el precio del crudo, las tasas de interés, o las líneas de crédito externas. De esta manera se pueden adoptar medidas flexibles en función de lo que pasa afuera. (CAZ)

 

'En 10 años se ha despedido a más de 90 000 funcionarios'

El presidente de la Federación de Servidores Públicos afirma que hay desfase en sueldos

"Es una falacia aseverar que existe un déficit en el presupuesto estatal causado por alzas salariales al sector público", afirma Miguel García, presidente de la Federación de los Servidores Públicos del Ecuador (Fedesep).
"Estamos desfasados en términos de sueldos, no hemos recuperado ni siquiera la capacidad adquisitiva de hace cinco años", explica.
Desde 1992, más de 90 000 personas han salido, por supresión de partidas, renuncias, desplazamientos, y porque no se han renovado sus contratos.
Según menciona, el sector administrativo es el que más personal ha despedido, y el Estado no ha cumplido con el ofrecimiento de reubicarlos en otros trabajos. Para García, el tope de $10 000 que recibe un servidor público por indemnización no es un capital que permita iniciar un negocio rentable que cubra las necesidades de una familia.
El funcionario destaca que para acceder a esta cantidad, el trabajador tiene que haber prestado más de 20 años de servicio y estar en una escala salarial de 7 a 11.
"El Consejo Nacional de Remuneraciones (Conarem) y el Gobierno tienen la obligación de ajustar los salarios, pero para que estos incrementos se presenten, es necesario que los sectores paralicen sus actividades, para exigir una mejor remuneración", concluye. (PE)

 

 
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