SÁBADO 9 DE FEBRERO DE 2001

CRONICA ROJA

Lazos de fraternidad para la venganza y la muerte

• ¿Quién mató a Damián Peña?.

• El fenómeno está dejando de ser exclusivo de los centros urbanos. Células de grandes organizaciones se
están formando en pequeños poblados.

Detrás del liderazgo de la 'naciones' con más adeptos en Guayaquil se encuentran personas cuyas edades fluctúan entre 25 y 40 años de edad. Los líderes máximos o fundadores solo tienen contactos con los jefes o supremos de cada capítulo.
BLANCO y NEGRO pudo conocer que quienes fundaron las 'naciones'; son sujetos que formaron grandes organizaciones delictivas, que vivieron o tuvieron contactos directos con grupos similares de Nueva York y Puerto Rico.
My Family, una asociación reconocida en el norte de Guayaquil, fue fundada por un ex vocalista de un grupo musical: Carlos C., quien era parte del dúo que nuevamente ha puesto su música (rap) en el mercado, pero con otros integrantes. La 'nación' My family ahora es liderada por un sujeto conocido como Nomo, quien trabaja en un bingo de la ciudad de Guayaquil como jefe de seguridad. My Brothers era una ramificación de My Family, pero se independizó porque consiguió un buen número de adeptos. My Brothers es liderada en la actualidad por un sujeto apodado 'Perro Vago', un instructor de aeróbicos.

BLANCO y NEGRO identifica a los líderes

Las edades de los jefes de las 'naciones' fluctúan entre los 25 y 40 años: generalmente son ex músicos y guardias de seguridad.

Una fuente cercana a los Latin Kings aseguró que los fundadores del grupo son 'Bojean' y 'Plocky' y sus edades están en alrededor de los 40 años de edad.
Los Ñetas, 'nación' que se ha identificado como enemiga de los Latin King fue fundada por Daniel G., mientras que Master of the Street (señores de las calles) es una organización que está liderada por una persona que se hace llamar 'Pajarito'. (JVR)

Los Ñeta hablan de la supervivencia

"Lo que sustenta la rivalidad entre varias 'naciones' es la lucha por mantener el dominio sobre nuestro territorio y 'conquistar' otros, a pesar de que en el camino se tenga que luchar hasta la muerte", indica Raúl, un integrante de una 'nación' de Mapasingue (noroeste de Guayaquil) que estudió en el Instituto Suárez, colegio donde tuvo la 'oportunidad' de involucrarse.
Quienes integran las 'naciones' deben identificar, entre sus primeras tareas, la hermandad o rivalidad que se da entre las diferentes 'naciones' que existen en Guayaquil. Así, un miembro de los Ñetas debe asumir la rivalidad con los Latin Kings y los Master of the Street.
"La supervivencia en un territorio y la capacidad de dominar otros, se debe ganar para atraer el respeto de tu grupo. Por eso, muchos desarrollan ese principio en las aulas porque hay la oportunidad de adquirir cierta superioridad", admite Juan, de 17 años, miembro de Los Ñeta.
La rivalidad entre las pandillas admite cierto grado de violencia que llega a su punto extremo con el uso de armas. (JVR)

Inmigrantes ponen sus reglas en Quito

En junio del año pasado, un nombre comenzó a ocupar las primeras páginas de los periódicos: Los Bayardos, una pandilla que operaba en Quito, en el sector de El Inca, al norte de la ciudad.
Alrededor de 40 jóvenes, casi todos inmigrantes -panaderos, albañiles, carpinteros, con edades entre 15 y 25 años-, tenían como sitio de reunión el restaurante El Calamar. En los bajos funcionaba una especie de discoteca los fines de semana
A las 20:30 del sábado 30 de junio de 2001 ese centro de diversión ya estaba repleto. Los Bayardos comenzaron a llegar en pequeños grupos. En plena fiesta, un muchacho ingresó a la discoteca para informar a sus compañeros sobre una gresca que se había iniciado en la avenida Seis de Diciembre y la calle Isabela.
Parte de los integrantes de Los Bayardos se enfrentaban con un grupo de Cumbayá. Cuando Los Bayardos estaban casi perdidos, llegaron los refuerzos del restaurante El Calamar. El resultado: cuatro personas murieron en la pelea, apuñaladas. Inmediatamente fueron detenidas cuatro personas. (JT)

Armas de fuego por $20 o $30

La violencia a la que pueden llegar las 'naciones' se evidenció, al parecer, en el último día de enero, cuando un sujeto apodado 'El Chacal', un presunto integrante de los Latin Kings, disparó a su compañero de aulas, Leonardo Medina, en el colegio Francisco de Orellana. La hipótesis que se tejió después de la muerte del estudiante fue la de una posible venganza. El arma utilizada: revólver calibre .38.
En menos de 48 horas, otro incidente estudiantil involucraba a Michael Soto Franco, presunto integrante de los Latin Kings, que había amenazado de muerte a un alumno del colegio Carlos Arosemena Tola. El arma decomisada en este caso: revólver calibre .38.
Son armas de fácil consecución, según los jóvenes pandilleros. La bahía Huayna-Cápac es el centro donde se puede encontrar a los proveedores. "En la bahía son bien accesibles se pueden comprar .38 nacionales y .9 milímetros niqueladas, usadas, entre $20 y $30", indicó Diego, un Latin King miembro de una célula del norte de Guayaquil. (JVR)



Proyectos con apoyo de la Embajada Británica

La Fundación de apoyo social guayaquileña Cefocine, que forma parte integral de la Comisión Antipandillas (encargada de elaborar el plan de prevención, control y rehabilitación para los menores que incursionan en el pandillerismo), elabora desde hace tres años un ambicioso proyecto de rescate social que beneficiaría a cientos de jóvenes de barrios marginales, gracias al apoyo de la Embajada Británica.
Su centro de operaciones, por el momento, son cinco cooperativas de la vía a Daule, donde, al menos, operan un total de 120 pandillas juveniles de alta peligrosidad; una de ellas, los Ñeta'. Allí, un grupo de 18 docentes evalúan el modus vivendi de cada individuo; hacen entrevistas y dictan charlas.
La docente guayaquileña Maribel Ruiz asegura que existen casos de menores, en su mayoría estudiantes, que rechazan ser identificados con las pandillas juveniles solo por llevar un corte de cabello informal, ropa holgada y hasta tatuajes en el cuerpo. De acuerdo con investigaciones de campo, hay tres causas por las que un menor ingresa a las bandas juveniles: primero, por la protección que no posee en el núcleo familiar en el cual se desenvuelve; segundo, por ganar reconocimiento y prestigio (utilizan códigos, normas, preceptos) en su territorio; y, finalmente, por la falta de espacio recreativo para expresarse.
Pero, ¿hacen falta propuestas preventivas en los centros de enseñanza básica? Nelsa Curbelo, directora de la ONG Ser Paz, quien trabaja en el Plan Antipandillas con la Subsecretaría de Educación y Bienestar Social del Litoral, dice que con el apoyo de la empresa privada y del Gobierno se podrían emprender algunas acciones positivas para los estudiantes sospechosos de pertenecer a grupos conflictivos. Una de ellas sería la creación de un fondo denominado 'el banco de jóvenes', para desarrollar actividades de orden educativo y recreacional con las pandillas.
"Lo primordial es sacar adelante el programa y que todos pongamos un grano de arena", argumenta Curbelo. Ser Paz trabaja con tres educadores sociales y 30 docentes, en los establecimientos Leonidas García, Atti Pillahuaso, Eloy Alfaro, Agua Viva, Tepeyac, Provincia del Carchi, José Vicente Trujillo, Provincia de Bolívar, Carlos Estrellas, Francisco de Orellana, Otto Arosemena, Jorge Icaza Coronel, Provincia del Azuay, Emilio Murillo, CFM-G3 y el Morán Valverde. (CHM)

En los colegios

Las ONG consultadas coinciden en que el problema del pandillerismo en los colegios de Guayaquil podría tener una 'cura sustancial', si es que los rectores y hasta sicopedagogos no ocultaran la realidad ni desecharan propuestas idóneas de prevención.
Una muestra realizada por Ser Paz, en abril de 2001, a 11 establecimientos educativos (nueve fiscales y dos fiscomisionales), reveló que 52% de los alumnos conocían a pandilleros que estudian en colegios. Posteriormente, trabajadores sociales y docentes de los departamentos de orientación y bienestar estudiantil de 48 colegios de Guayaquil fueron invitados a formar parte de procesos de prevención, en octubre de 2001. Solo 16 accedieron al propósito de capacitación, diagnóstico, actividades recreativas y jornadas de evaluación.
Según Ser Paz, 450 alumnos de los paralelos del ciclo diversificado (331 varones y 119 mujeres) obtuvieron una ficha de inscripción en la cual contestaron preguntas alternativas: 43% dijeron haber sido invitados a formar parte de una pandilla o 'nación', 26% señalaron sentirse motivados a integrar parte de una pandilla o 'nación'; 16% aseguraron que había pertenecido a una pandilla o 'nación', y 10% de estudiantes afirmaron ser parte de una pandilla o 'nación'. (CHM)

 

ANALISIS
Hay que actuar de forma urgente

Los testimonios entregados por los propios integrantes de las llamadas 'naciones' (grupos de pandillas) son espeluznantes. Carentes de afecto y protección familiar, los jóvenes buscan refugio en lo que, en un primer momento, es apenas un grupo de camaradería, para, poco a poco, desviar la unión fraternal y de amistad por el cometimiento de hechos de violencia, incluso de asesinatos.
Pero el fenómeno pandillero no es nuevo en el mundo; en varios países su existencia ha sido un dolor de cabeza enorme para los Estados, que han debido trabajar por años para lograr, por lo menos, disminuir su malévola influencia.
Los hooligans en Inglaterra, por ejemplo, llegaron a constituir (y lo siguen siendo de forma esporádica) un lastre enorme para ese país, aunque hay que decir que esta organización se 'gestó' a partir de la unión de hinchas del fútbol.
Y ¿quién no ha escuchado las historias del Bronx de Nueva York, donde la delincuencia pandillera llegó a asustar, incluso, a la Policía, que no podía ingresar a ese barrio.
Pero estas ciudades, Londres y Nueva York, por ejemplo, han hecho enormes esfuerzos, elaborando verdaderos planes de reinserción de estos grupos marginales, que, poco a poco, han aflojado las tensiones, a pesar de que el conflicto se mantiene.
Eso mismo deben hacer las autoridades ecuatorianas, en especial las de educación y bienestar social, que no pueden mantenerse impávidas o solo hacer declaraciones cuando el problema de las pandillas se está extendiendo de forma alarmante.
De las pocas estadísticas que se disponen en el Ecuador, se habla de que existirían alrededor de 39 000 pandilleros entre Guayaquil y Quito, razón suficiente para iniciar de forma urgente acciones encaminadas a detener, por lo menos, su crecimiento.
No obstante, hace falta que se consulte a expertos, y se apele a organismos internacionales que ayuden a combatir este mal, puesto que se sabe que la represión es el peor camino para intentar detener a estos grupos violentos.
Pero la labor debe ser global: de los padres de familia que tienen que asumir su responsabilidad, de quienes se quedan a cargo del cuidado de los niños, debido a que sus padres trabajan o que han emigrado, pero en especial de las escuelas y la comunidad toda.
En este contexto, los medios de comunicación, en especial los audiovisuales, que ejercen inmensa influencia en los chicos, deben comprometerse a revisar sus políticas en lo que a programaciones respecta, puesto que las imágenes de violencia y de bandas organizadas son el peor ejemplo para los jóvenes desorientados.
Asimismo, la dirigencia política bien haría en morigerar su vocabulario para que los jóvenes no crean que las palabras de grueso calibre y los insultos son parte del estatus de una autoridad. (TFF)

 

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