El líder era miembro de una ramificación
de la 'nación' de los los Latin Kings.
El fenómeno pandillero, que hasta hace pocos años se creía exclusivo de los centros
urbanos, ahora se ha extendido a los balnearios, adonde acuden a vacacionar los miembros
de las pandillas para reclutar adeptos y formar células. Ha crecido tanto que, según las
organizaciones que trabajan en Guayaquil, solo en esa ciudad se encuentran involucrados en
estos grupos violentos alrededor de 30 000 jóvenes.
La Dirección Nacional de la Policía Especializada en Niños y Adolescentes (Dinapen),
por su parte, calcula que cerca de 9 000 jóvenes integran las 141 pandillas que operan en
Quito, en donde existen extensiones de grupos que tienen su territorio en Guayaquil.
Frank, miembro de una célula de Los Ñetas, explica "que muchos miembros de las
'naciones' que visitan los balnearios en la temporada playera dejan sus 'chapas' inscritas
para que otros conozcan que, por ejemplo, 'Frank 49' estuvo en ese lugar. Se trata de
marcar el territorio, aunque solo literalmente, porque en la práctica él tiene uno en la
ciudad".
El fenómeno, explica, "no es nuevo, pues muchos jóvenes citadinos, en época de
lluvias (vacaciones en la Costa), emigran a los balnearios para formar pequeñas células
y así extender la 'visión': que habla de tener más adeptos".
Joel, miembro de otra 'nación' dijo que: "Si en la ciudad los jóvenes pueden ser
flexibles y manipulados, en los balnearios la realidad es menos compleja. A los
reclutadores les resulta fácil porque los jóvenes de esos poblados quieren imitar
conceptos. Son flexibles".
Aunque la realidad de las células de 'naciones' en algunos balnearios peninsulares es
incipiente, en comparación con la ciudad, el peligro de que adquieran características
similares no es distante.
"Ellos usan ropas flojas, collares y anillos. Es una moda extraña, que no se había
visto desde hace dos años en el pueblo", sostiene Sara, moradora de Chanduy, de 56
años.
A raíz del incidente en ese poblado, el jefe de la agrupación regresó a Guayaquil,
según los moradores. "Réplicas de células o pequeños capítulos de 'naciones' se
encuentran en los cantones peninsulares La Libertad, Santa Elena y Salinas", indicó
un reclutador de los Latin King, que con frecuencia tiene contactos con algunos de sus
miembros.
Una fuente del Batallón de Infantería Motorizada14-Marañón, de La Libertad, confirmó
a BLANCO y NEGRO que en ese cantón hay un capítulo de los Latin King. Sus miembros
tendrían como sitio de reunión nocturna un terreno baldío cercano a la catedral de ese
poblado. Otro punto de encuentro de los Latin King sería una zona ubicada a un costado de
la refinería de La Libertad. (JVR)
Tres niveles en el mundo de los jóvenes infractores
La Policía reconoce tres niveles en las agrupaciones juveniles delictivas: pandillas,
'ciudades' y 'naciones', que alcanzan jerarquía de acuerdo al número de integrantes y a
las zonas que frecuentan. En Quito, sus edades fluctúan entre los 12 y 25 años.
Las pandillas están conformadas por grupos minoritarios de jóvenes, aproximadamente de
20, quienes operan en una sola ciudad, mientras que las 'ciudades' son agrupaciones de
entre 100 y 200 miembros.
Las 'naciones' están formadas por grupos de 200 a 500 jóvenes a nivel nacional; un claro
ejemplo son los Latin Kings -organización creada por jóvenes que llegaron del
extranjero, según informes policiales-; hasta el momento es la de mayor jerarquía en
todo el país.
En Quito, los Latin Kings, los Lindos Nenes, Los Bayardos, entre otros, son los grupos
más violentos, quienes se reúnen en las llamadas matinés bailables o en discotecas de
los sectores de la Universidad Central, Santo Domingo, La Jota, Solanda, en la Mariscal
Sucre y Rodrigo de Chávez, Mena 2, entre otras. Allí consumen licor y expenden drogas.
(JCC)
Los 'imperios' listos para la
violencia
Los miembros de una 'nación' tienen
una consigna cuando participan en una pelea: matar o herir a sus rivales
El fenómeno de las pandillas se involucró directamente en los colegios entre 1982 y
1987, cuando los medios de comunicación difundieron en reportajes y videos la violencia
generalizada.
Cuando las pandillas evolucionaron, su centro de focalización se enquistó en las afueras
de los establecimientos educativos: a los estudiantes les ofrecían droga, armas,
diversión y les enseñaban a 'chapetear' (pintar) las paredes con los códigos de la
pandilla y con el número de la línea de transporte que los llevaban a su domicilio,
según investigaciones de la Dirección Nacional de Policía Especializada en Niños y
Adolescentes.
Su presencia había pasado desapercibida por algunos años, hasta que cinco integrantes de
la 'nación' Latin Kings (grupo de pandillas), en Guayaquil y en Durán, que habían
cometido varios crimenes que conmocionaron a la ciudadanía, reavivaron el problema, que
permanecía 'tapado con un dedo'.
"Los alumnos que son expulsados de clase van a las afueras de los colegios, donde
varios pandilleros los esperan para ofrecerles 'en bandeja de plata' un sinnúmero de
falsas oportunidades", dice la Dipanen.
Las pandillas más peligrosas son las que se forman en los establecimientos educativos y
no en los barrios suburbanos, según una fuente que prefiere el anonimato.
El mismo informante aseguró a BLANCO Y NEGRO que los líderes de una pandilla juvenil o
'nación' tratan de utilizar, en su mayoría, nombres que infundan en la ciudadanía o
sector marginal temor y destrucción. Así aparecieron Los Gansters, Los Fantasmas, Los
Renegados, Mancha Negra.
Paralelamente, se crearon otros grupos autodenominados 'imperios' (grupos de 'naciones'),
que se preparan para cometer actos violentos, divertirse y hasta desarrollar acciones
comunitarias.
Las grandes 'naciones' reconocidas por su poder callejero son los Latin Kings, Ñetas,
Gamines de Hierro, Master of the Street y My Family. Sus integrantes se reunen, por
ejemplo, a las 15:00, en discotecas clandestinas o en bodegones, y sus principales
'cabecillas' no necesariamente son jóvenes de clase baja, sino sujetos de estratos
sociales pudientes.
Mientras los 'amanuenses' (pandilleros reclutadores) visitan a estudiantes avezados -con
bajas calificaciones y problemas familiares- en los colegios o universidades, los
iniciados (primer escalafón en la pandilla) son instruidos en el submundo de la violencia
y de la muerte: aprenden códigos y señales, se profesionalizan en el cometimiento de
delitos (robo, violación, asesinato) y hasta aprenden a vestirse con ropa holgada, a
utilizar collares y hacerse tatuajes.
"Los nuevos prospectos sucederán a la 'vieja guardia' a futuro; siempre y cuando
sean fieles a la causa y participen en cualquier encomienda asignada", relata la
fuente. (CHM)