Es que con el Código anterior, en
Guayaquil se presentaron algunos casos en los que los tribunales llegaban a realizar más
de 10 convocaciones de audiencia ante los reiterados alegatos presentados por la defensa
particular de los reos.
Angel Rubio Game, juez Primero de lo Penal del Guayas, asegura que hay leyes que no han
sido reformadas y que son flexibles para que los abogados presenten alegatos que obstruyen
las audiencias.
"Los casos en los que se presentan esos alegatos responden a la intención que tienen
los reos de cumplir un año sin sentencia, para que la orden de prisión preventiva quede
sin efecto", indica Cevallos. Por ello, se considera que debería limitarse los
alegatos.
El caso del argentino Duarte siguió su curso el miércoles anterior, cuando se retomó la
audiencia, que, sin embargo, trató de ser obstruida. Su abogado particular se presentó,
pero desistió seguirlo defendiendo. El defensor Franklin Cevallos tomó la defensa.
Duarte fue sentenciado a 12 años de reclusión. (JVR)
Solo cinco defensores públicos
Una de las estrategias que utilizan los
reos para postergar las audiencias es presentarse sin sus defensores particulares, aun
cuando los tienen. En esos casos se puede ordenar que un defensor público asuma la
defensa, pero allí surge otro problema: solo hay cinco defensores públicos en Guayaquil.
La participación de ellos, se complica en ocasiones por el promedio de cinco audiencias
que deben manejar diariamente y los otros casos que deben defender.
Hasta el mes anterior, ellos manejaban 1 070 procesos. A ese número se acumulan los
rezagados de 2000, que llegaron a 1 323 causas. Guillermo Espinoza, uno de los tres
ayudantes de la dependencia de Guayaquil, indica que, a veces, por más que se intente
hacer bien las gestiones, la carga laboral es más grande que esa intención. (JVR)