SÁBADO 8 DE DICIEMBRE DE 2001

Extensa lista de cuestionados

La vida nocturna de Guayaquil

• Las implicaciones de funcionarios del INDA en actos ilícitos ha motivado que se hable sobre su desaparición.

• Se calcula que en la urbe existen 1 800 mujeres que practican el streptease. Katty narra su historia.

¿Qué fue lo que despertó el interés de unas tierras que soportaron más de 100 años de escasez de agua? La respuesta está en la construcción del trasvase Daule-Santa Elena, cuya cercanía a las comunidades, ubicadas en esta zona de Guayas, no solo revivió una oportunidad agrícola, sino que generó disputas por invasiones y ventas ilegales de grandes lotes.
El artículo 84 de la Constitución Política del Estado dice que las tierras comunitarias son inalienables, inembargables e indivisibles. Sin embargo, bajo diferentes figuras, más de 25 000 hectáreas de tierras comunitarias de la península de Santa Elena fueron objeto de invasiones, traspasos, etcétera, en los dos últimos años. En 2001, la situación no ha sido controlada. La más reciente invasión se produjo en septiembre pasado.
La situación de los conflictos de las comunas -recopilados en más de 30 expedientes solo de la península y correspondientes al primer semestre de 2001- son analizados por el Ministerio de Agricultura. Pero el trámite continúa en un lento peregrinaje. "No hay un solo conflicto solucionado. Entre el Instituto Nacional de Desarrollo Agrario (INDA) y el Ministerio de Agricultura se "tiran la pelotita por la competencia", sostiene Milton Yulán, coordinador regional de la Federación Nacional de Organizaciones Campesinas e Indígenas (Fenocín).

El agua disuelve la propiedad comunal

Desde hace dos años se ha desatado un inusitado interés por tierras que carecen hasta del más elemental servicio público: el agua potable.

El último caso de invasión se detectó en la comuna Bellavista del Cerro, perteneciente al cantón Santa Elena. En ese sitio, 1 200 hectáreas fueron aparentemente 'invadidas' por la presunta Fundación Ecuabosque, que admitía tener el aval de la Organización de las Naciones Unidas. Sin embargo, por las investigaciones de la directiva de esta comuna, la Fundación carecería de ese respaldo y tampoco estaría inscrita en el Ministerio de Bienestar Social. El desalojo fue ordenado hace dos semanas, pero el conflicto continúa porque los supuestos invasores han presentado la revocación del desalojo.
Jorge Falconí, director distrital del INDA, aseguró que los expedientes sobre ese caso son analizados en el Ministerio de Agricultura. El funcionario se refirió a que muchos conflictos no solo son provocados por aparentes invasores, sino por acciones de 'comuneros', que llegan a esas localidades, donde nunca han vivido y adquieren lotes auspiciados por ciertos cabildos.
En la lista de expedientes presentados en este año por Fenocín y la Federación de Comunas del Guayas (200 en toda la Costa), aparecen litigios de tierras, desarrollados por invasiones, ventas ilegales y apropiaciones de tierras disputadas, incluso, entre las mismas comunas, como es el caso de la comuna Limoncito y Bajada de Chanduy, cantón Santa Elena. (JVR)


Los fantasmas en la invasión

Identificar las personas que aparentemente están detrás de las adjudicaciones y ventas ilegales de tierras es más factible que determinar quiénes operan detrás de una invasión. En este último caso, los expedientes solo nombran a personas, que, según los comuneros, son terratenientes que buscan pasar el proceso de legalización de las tierras para posesionar a los 'dueños'.
Las versiones en torno a las ventas y adjudicaciones ilegales en comunas como Villingota, Pechiche, Limoncito, San Rafael y otras de la península hablan de ventas propiciadas por algunos dirigentes de cabildos, que en algunos casos, no viven en esas poblaciones.
Mientras, en los expedientes que reposan ahora el Ministerio de Agricultura y que fueron entregados por delegados de los comuneros, aparecen como aparentes involucrados en esas compras conocidos personajes del mundo político y empresarial del país. La regional de Fenocín fue la encargada de proporcionar los documentos.
Los comuneros de Villingota, poblado ubicado en el kilómetro 81 de la vía Guayaquil-Salinas, identifican a Enrique Suárez Fey, como 'el negociador' del 70% de las 5 450 hectáreas de esa comuna.
Nicanor Suárez Cruz (75 años), el comunero de mayor edad de Villingota, explicó que las irregularidades se iniciaron cuando Suárez fue presidente de la Comuna hasta 1998. "Se vendieron cientos de hectáreas a personas extrañas. Ahora en la comuna no existe ningún documento que mencione las supuestas ventas y él aún sigue negociando tierras", dijo.
En el momento, los comuneros de Villingota tienen una disputa por más de 500 hectáreas que están en manos de Everett Internacional, cuyos aparentes propietarios presentan documentos que los comuneros califican de ilegales. El trámite de este caso se sigue en el INDA y en el Ministerio de Agricultura.
Segundo Malabé, actual tesorero de esa comuna, dice que cada hectárea pudo ser negociada en $240. "Si aparentemente se vendieron las tierras, no hay ningún centavo que haya ingresado a la comuna. Y menos los documentos que certifiquen las ventas". (JVR)


La crónica del éxodo

Las disputas por tierras incluso han generado enfrentamientos armados.
El 16 de abril de 1992, Toribio Orrala y su hijo murieron como consecuencia de los conflictos. Orrala, en ese año presidente de Limoncito, había iniciado un juicio contra Bajada de Chanduy para recuperar algunas tierras.
En la comuna Cerezal de Bellavista se originaron problemas por tráfico de tierras, luego de la venta de 500 hectáreas, en una zona donde se implementarán proyectos de riego.
Son cientos de hectáreas que se reclaman en miles de fojas convertidas en expedientes en el INDA.
Mientras los trámites se empolvan en las instituciones gubernamentales, algunos pueblos se transforman en fantasmas porque los presidentes de las comunas deciden vender las tierras comunales y porque los comuneros deciden emigrar.
Villingota es un ejemplo: casas abandonadas, una pequeña escuela con 15 niños y solo una albarrada para abastecer de agua a las 18 familias. Los pocos comuneros que allí viven solo tienen pequeñas parcelas. Pero la zona ya se encuentra cercada, señalando los linderos de grandes lotes adjudicados.
En Pechiche, comuna ubicada a una hora de Villingota, se produjo un caso similar. Según la asesora jurídica Josefina Alfonso, en 1998 Washington Villón Bernabé en ese entonces, presidente de la comuna, "vendió ilegalmente 300 hectáreas a la Compañía Rinoracorp SA Y Holdek SA, cuyos representantes son Emilio Missale Gambarroti y Francisco Savinovich Medina".
Las zonas que se vendieron estaban cercanas a los canales de riego de Cedegé. El expediente fue tramitado en el INDA.
"Prueba de que se cometieron irregularidades es que aún esta directiva, pese a ya no estar en funciones, no entrega las actas de ese período", añade Alfonso, quien reconoce que muchos de estos hechos que se presentan en las comunas "tienen sus orígenes en algunos dirigentes de las comunas que se dejan influenciar por los intereses de terceros". (JVR)


Quejas, reclamos y algo más

A pesar de que la Constitución Política del Ecuador protege los derechos de las comunidades a mantener sus tierras, hay posturas encontradas en torno a los problemas que ocurren en las comunidades de la península de Santa Elena, en donde se está produciendo el traspaso de los terrenos comunales a propietarios privados.
Jorge Falconí, funcionario del Instituto Nacional de Desarrollo Agrario (INDA), es uno de los que cuestiona el concepto comunal que tenían las poblaciones de Santa Elena, por la supuesta incapacidad de los comuneros para transformar la zona en una área productiva.
"Las comunidades no están capacitadas para trabajar la tierra y hacerla producir, por múltiples razones. En primer lugar ya no tienen la cantidad de personas que se requieren para esa actividad; la mayoría de comuneros emigró a la ciudad o a otros países, y eso ha provocado la pérdida de la tradición agrícola que existía en la península", sostiene.
El funcionario del INDA asegura que existen comunidades que son propietarias de hasta 10 000 hectáreas de tierras, pero que si esas tierras se llegaran a repartir entre los comuneros, estas seguirían improductivas porque las comunidades no tendrían la capacidad para hacerlo. De allí que propone una 'depuración' del verdadero comunero.
Erwin Yagual, presidente de los Pueblos Manta-Huancavilca, refuta la afirmación de Falconí porque cree que la situación de las 70 comunidades se presenta bajo ese panorama desolador por la falta de apoyo gubernamental para trabajar las tierras y convertir esa zona en una región productiva.
Otros dirigentes de las comunidades hablan de un deficiente sistema para otorgar créditos, que años atrás "solo llegaron a quienes no lo utilizaron en labores agrícolas".
Y hay quienes viven en comunas como Villingota, que insisten en un control para evitar que "los que aún habitan en esas comunidades sean relegados a peones de esas tierras". (JVR)

 

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