Los emigrantes del campo a la ciudad forman
generalmente parte del sector informal de la economía. Un informe preparado por la
Plataforma Interamericana de Derechos Humanos cree que tanto el desempleo como el
subempleo han tenido una curva de crecimiento alarmante desde 1988, lo que ha motivado la
emigración, ya no del campo a la ciudad, sino del país, de entre 300 000 a 600 000
ecuatorianos, en los últimos dos años.
Uno de los grandes conflictos que enfrentó la realización de los últimos censos es la
participación de la población indígena. Pese a que Pilar Ortiz, directora del Censo,
aseguró que se ha trabajado en la capacitación de los dirigentes indígenas para que
fuesen ellos quienes empadronaran en las comunidades, Leonidas Iza, presidente de la
Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) se mostró escéptico ante los
resultados y dijo que analizan la posibilidad de realizar otro censo.
En el país existen 13 nacionalidades indígenas: quichuas, chachis, awas, tsáchilas,
eperas, shuaras, achuaras, záparas, huao, shiwar, sionas, secoyas y cofanes. Las
expectativas de la Conaie sobre el Censo, que le ha costado al país entre $1,2 y $1,5 por
persona (hasta el momento se han invertido $8 millones), son mínimas. "Solo
esperamos tener resultados reales para tener una claridad sobre la población
indígena", sostuvo el dirigente. (JT)
Los primeros años y los primeros resultados
Fue en 1950, durante el Gobierno de Galo Plaza Lasso cuando empezaron a realizarse los
censos, primero de población, y desde 1962 de población y vivienda.
En el primer censo de población que se cumplió el 28 de noviembre de 1950, se
contabilizaron 3 202 757 habitantes, de los cuales 40,5% residían en la Costa y 58% en la
Sierra; 28,5% era población urbana y 71,5% rural.
Doce años después, el 25 de noviembre de 1962, se realiza el segundo censo de población
y primero de vivienda. El resultado: de las 4 564 084 empadronadas, el 46,6% estaban en la
Costa y el 51,7% en la Sierra. El índice urbano se incrementó a 35,3% y el rural cayó
al 64,7%.
Después, el 8 de junio de 1974, en plena era petrolera, se efectúa el tercer censo de
población y segundo de vivienda. En esa ocasión se registraron 6 521 710 personas, de
las cuales 48,8% habitaban en la Costa y 48,2% en la Sierra. Fue la primera vez que la
Costa registró más habitantes que la Sierra; el 58,65% vivía en la zona rural y 51,35%
en la zona urbana.
El 28 de noviembre de 1982, en el gobierno de Osvaldo Hurtado se realiza el IV Censo de
Población y III de Vivienda. Los resultados revelan que en el Ecuador vivían 8 138 974
habitantes, de los cuales 49% eran de la Costa y 47% de la Sierra. De ellos, 51% en la
zona rural y 49% en las ciudades.
Finalmente, el 25 de noviembre de 1990 se efectuó el último censo. Se registraron 9 648
189 habitantes, de los cuales 49,7% vivían en la Costa y 45,6% en la Sierra, y el
restante 4,75% en Galápagos y la Amazonia. Aquí, por primera vez un censo verifica que
la población urbana es mayor, con el 55,4%, que la rural, con 44,6%. (AM)
La tendencia ha sido buscar espacio en las ciudades
Los procesos de urbanización que se han producido en el país son explicados por el
sociólogo Mario Unda, como un proceso económico que prioriza las actividades
desarrolladas de los centros urbanos.
"La economía del país ha girado últimamente alrededor de las finanzas, las cuales
tienen su sede en las ciudades por lo que de alguna manera las actividades económicas
atraen a la población hacia las urbes", sostuvo Mario Unda.
Las ciudades ofrecerían a los emigrantes campesinos mayores posibilidades de desarrollar
actividades económicas vinculadas con la subsistencia de la gente, que las que existen en
el campo, por la falta de una política agraria sostenible.
"La expulsión del campo a la ciudad se produce porque en esos sectores, la pobreza
es casi absoluta. El 80% de la población está por debajo de la línea de pobreza",
aseguró Mario Unda. Esto se produciría por la escasa capacidad económica de los
sectores campesinos para invertir en la actividades agrícolas y convertirlas en rentables
para sus familias.
"Entre la pobreza que existe en el campo y las condiciones duras que van a encontrar
en las ciudades, la gente del campo prefiere la segunda opción, porque creen tener una
posibilidad adicional: sobrevivir con la venta de caramelos, chicles, etc. en los buses,
lo que de alguna manera les permite tener un ingreso", puntualizó el sociólogo.
La tendencia de la población campesina a buscar las ciudades se revelaría en el
crecimiento que han experimentado los centros urbanos en los últimos 50 años. Guayaquil
es la ciudad que más ha crecido, seguida de Quito y Cuenca. Si bien Ambato ocupaba el
tercer lugar en densidad poblacional hasta 1974, el censo de 1982 demostró que Machala
desplazó a esa ciudad de ese puesto.
Las diez ciudades que más han crecido en los últimos 50 años han sido, en su orden,
Guayaquil, Quito, Cuenca, Machala, Portoviejo, Manta, Ambato, Santo Domingo de los
Colorados, Esmeraldas y Riobamba. Lo que demuestra que el proceso de urbanización que, en
un principio se concentró en Quito y Guayaquil, se ha desplazado a otras urbes, pese a
que el censo de 1990 estableció que las ciudades que concentraban el mayor porcentaje del
total de población urbana nacional seguían siendo Guayaquil y Quito. (CA).