Muchas órdenes y pocos resultados
Un insólito concurso que consistía en batir el récord de ingerir más de 42 vasos de
licor en un lapso determinado, que tenía como premio una membresía de un año para
ingresar gratuitamente a la discoteca 'Romanos', ubicada en la ciudadela Kennedy Norte, en
Guayaquil, causó la inesperada muerte de John Cristian Maquilón Avilés, de 17 años, el
domingo 2 de julio de 2000.
Hasta el momento, el juicio penal se ha dilatado, pese a que el fiscal Mario Ramírez Lara
emitió dictamen acusatorio en contra de los responsables, por el delito de homicidio no
intencional. En calidad de cómplices acusó a Frank Cedeño Herrera y los hermanos
Fernando, Tyrone y Ricardo Leiva Castro, dueños del local. Asímismo, emitió órdenes de
prisión preventiva para Jaime Palacios Quiñónez, guardia de seguridad, y Carlos Quirola
Donoso, presunto mentalizador del concurso, quienes se presume estarían prófugos.
La noche de la tragedia
En el proceso se estableció que la noche en la que ocurrió la tragedia, el control de
los guardias era casi nulo. Había gran afluencia de jóvenes y se decía que la música,
la barra libre y el 'atractivo premio del concurso' (que se realizaba de jueves a
sábados) era un imán que llamaba a cualquier bohemio. Alrededor de las 00:10, Maquilón
llegó junto con su pareja y su primo hermano, Andrés Hablich Avilés. Una vez que el
animador anunció las reglas del juego, el valiente voluntario salió a la pista junto con
tres personas más. Los testigos que declararon en el proceso comentaron que el joven se
sentía nervioso, pero que sus amigos lo estimularon con aplausos y silbidos.
Una vez que el joven aceptó el reto, bebió vaso tras vaso y tosía sin control. Esa era
la muestra de la derrota. Sin embargo, el concurso continuaba. Cuando supo que perdió,
pues alcanzó a tomar solo 40 copas, sus amigos lo cargaron en hombros y lo llevaron
mareado hacia el domicilio de su primo Hablich, a pocas cuadras de la discoteca. Horas
más tarde falleció con intensas convulsiones.
"Solo pedimos justicia, porque se permitió el ingreso a un menor de edad a un centro
de diversión de adultos y el consumo de bebidas alcohólicas", afirma John
Maquilón, padre del occiso.
En las declaraciones, los propietarios sostuvieron que la discoteca no organizó ningún
concurso, sino que entre los asistentes improvisaron una competencia de quién bebía
más, que contradice la versión de los familiares de la víctima. (CHM)
Discoteca
- Después de la muerte de John Maquilón, el
ex intendente de Policía del Guayas, Pedro Cruz, clausuró el local y a los pocos días
lo reabrió, pese a que se planteó un amparo constitucional.
- La copia del parte de Medicina Legal de la
Policía, que permanece empolvado y archivado en las oficinas de la Policía detallaba que
la víctima había fallecido de un edema agudo de pulmón, a causa de la sobredosis de
tequila.
- A los pocos días, cuando las autoridades
hicieron la reconstrucción del hecho, se evidenció que la discoteca 'Romanos' laboraba
con normalidad, ya que por la parte trasera entraban y salían personas. Además, se
celebraban fiestas y los frigoríficos estaban repletos de bebidas.
- En la actualidad, opera los fines de semana
sin ningun tipo de impedimentos. Allí se organizan bailes y hasta conciertos de grupos
juveniles.
- "Esto es una burla para la justicia. No
hay derecho que juegue con los sentimientos de una familia", refiere el abogado.
(CHM)
¿Un caso paralizado por meses?
Rafael Esteves Moncayo, defensor del caso 'Romanos', asegura que el proceso 2254-2000, que
se ventiló en el Juzgado Segundo de lo Penal del Guayas, estuvo paralizado más de cuatro
meses por supuesta inoperancia del juez Fernando Moreira, quien fue cuestionado por el
alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, tras haber emitido boletas de libertad a peligrosos
antisociales, detenidos en operativos conjuntos de la Policía y el Plan 'Más Seguridad'.
Pese a que los familiares pidieron la recusación, el juicio pasó a manos de Rocío
Santos, jueza quinta de lo Penal. De ahí que, la sanción que dictamine finalmente el
fiscal para los detenidos sería de tres a seis años de reclusión menor extraordinaria,
basado en el artículo 456 del Código Penal, sostiene el abogado patrocinador, quien
añade que el delito se encasilla como homicidio preterintencional. Por su parte, los
padres de la víctima formalizaron en la acusación particular la indemnización de $700
000, por daños y perjuicios. (CHM).
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