Blanco y Negro OnLine

 

  SÁBADO 10 DE NOVIEMBRE DE 2001

Cotopaxi, ¿un parque sin ley?

Monumento a la indiferencia y al abandono

  • Las reservas ecológicas viven momentos
críticos, por el descuido del Estado,
que reconoce su incapacidad.

• Manuel Cumbajín, el guardaparques de la
entrada norte, recibe un sueldo de
los propietarios de una hostería.
 

Todavía nadie sabe el paradero del misterioso pasajero que viajaba en la cooperativa de transporte interprovincial FIFA, y que mató a tiros a cuatro presuntos antisociales, que asaltaron a los pasajeros del bus el pasado martes por la noche, a la altura del kilómetro 13, en la vía a Daule.
De acuerdo con una fuente de la terminal terrestre Jaime Roldós Aguilera, alrededor de las 19:50 seis individuos subieron al micro, de placas RAA-081, que cubría la ruta del cantón Vinces hasta Guayaquil, en la diagonal de Bastión Popular, al noroeste de la urbe.
En el bus, los sujetos se ubicaron estratégicamente: dos junto al conductor, dos en el medio y dos en la parte trasera.
Mientras se sentaban en sus asientos y el automotor continuaba su marcha, los sujetos se miraban las caras. "La vía es propicia para que los ladrones hagan de las suyas, ya que no existe iluminación eléctrica", argumenta la fuente. La radio estaba encendida a volumen alto y se escuchaba música. Todo, al parecer, estaba fríamente calculado. A la altura de la población de Pascuales, los desconocidos se levantaron.

Las balas del 'vengador anónimo'

Uno de los autores del robo, Luis Castillo, de 19 años, falleció por hemorragia al llegar al hospital.

 

Tres de ellos, que portaban pequeñas maletas, sacaron a relucir sus armas. A la voz de "esto es un asalto, nadie se mueva...", procedieron a desvalijar a los pasajeros. Les quitaron sus carteras, documentos y dinero en efectivo, entre otras cosas.
Cuando los ladrones desembarcaron del micro con el botín en sus manos, el 'vengador anónimo', como lo llamaron, sacó un arma de grueso calibre y vació la alimentadora en los sujetos.
De acuerdo con un profesional del volante, que prefiere el anonimato, la balacera habría durado más de cinco minutos. Al concluir la escena, tres ladrones cayeron muertos. Uno quedó mal herido, pero horas más tarde falleció en el hospital Luis Vernaza, de Guayaquil.
Los moradores de Bastión Popular aseguraron que los dos hampones que alcanzaron a escapar en una camioneta también resultaron heridos. Afirman que los presuntos ladrones son integrantes de una organizada banda que opera en el trayecto de la vía y que, por temor a represalias, no pueden revelar el nombre de los supuestos cabecillas.
El informe del departamento médico dice que los cadáveres de Pedro Cervina, de 23 años; Jhonny Ponce, de 20, y Eddy Rodríguez, de 18, presentaban impactos de bala de grueso calibre. (CHM)

El llanto de Claudina

Las lágrimas de Claudina Yagual Beltrán no cesan. Ella comenta que su hijo, Eddy Rodríguez, "no es delincuente ni tampoco registra ficha policial". El occiso trabajaba como pescador artesanal y tenía 18 años de edad.
Yagual asegura que su hijo jamás tuvo problemas con la Policía. La próxima semana presentará una denuncia en la Fiscalía del Guayas. "Tal vez fue confundido con los delincuentes", repite.
Augusto Aguirre, presidente de la Federación de Transportadores Urbanos, afirmó que la institución colaborará en el Plan Emergente de Seguridad Ciudadana. (CHM)


Los riesgos de ser un agente infiltrado

Víctor Moya fue asesinado el pasado 26 de octubre por unos desconocidos que le dispararon cuando investigaba como agente infiltrado una red de narcotraficantes que opera en Quito. Recibió dos disparos mortales, en el pulmón y en el hombro, de acuerdo con el informe del Departamento Médico Legal de la Policía.
"La tarea de los agentes infiltrados no es fácil. Siempre hay riesgos", reconoce Fausto Flores Clerque, jefe de la Policía antinarcóticos del Guayas, en su oficina.
Y es que dentro de la actividad del agente antinarcóticos o de la Interpol existe un procedimiento universal: para formar parte de la jefatura, los aspirantes deben obtener una calificación tipo A. Estudian durante cuatro años intensivos inteligencia teórico-práctica, manejo de documentos, contrainteligencia (medidas de seguridad, logística e infraestructura), leyes narcojurídicas y Código Penal. Es decir, una capacitación al mismo nivel que la de los jurisconsultos. "Diría que es la suma de la parte jurídica más la técnico-táctica", dice Flores.
Los operativos se planifican con 15 días de antelación. Basta una llamada (información básica) para iniciar la labor de inteligencia. Luego se investigan actividades comerciales de los narcos, amistades con extranjeros, cuentas bancarias y los lugares que frecuentan, como reuniones en parques y hoteles. Finalmente, se realizan indagaciones y decomisos de los alcaloides, en las que intervienen personal antinarcóticos y un fiscal designado.
"Las llamadas aportan valiosa información. Sería contar con 50 oficiales y más de 300 agentes", menciona Fausto Flores.
El oficial antinarcóticos sostiene que, en los dos años que lleva como jefe principal, las operaciones de inteligencia han arrojado exitosos resultados y no ha tenido ninguna baja. Sin embargo, asegura que los agentes cuentan con un seguro de vida especial y están afiliados al Instituto de Seguridad Social de Policía (Isspol). "Considero que hemos logrado grandes cosas. Se han desbaratado grandes organizaciones narcodelictivas, pese a los mínimos recursos existentes".
El riesgo del policía antinarcóticos es inminente, debido a que las redes de los narcos cada día se fortalecen y ocupan un lugar estratégico en cada país, según dice Flores, quien recalca que se "puede considerar al país como parte del famoso triángulo de oro de la producción de la planta de coca y sus derivados".
El jefe antinarcóticos asegura que, si se descubre una red o un laboratorio clandestino, es infaltable el personal colombiano, ya que está especializado en el asesoramiento. "Los miembros de una organización cumplen una función específica, dependiendo del país del que provengan. Los ecuatorianos solo se encargan de la seguridad, obtención, almacenamiento, inversión, lavado de dinero y buscar contactos (consumidores)", asegura. Para evitar que el trabajo se diluya, la Policía labora con cinco salas judiciales, 24 jueces y seis fiscales. (CHM)

Narcóticos

  • Los agentes infiltrados de antinarcóticos se dedican a investigar múltiples fuentes en sectores marginales o céntricos, donde proliferan las organizaciones narcodelictivas y las pandillas juveniles.
  • Se especializan dentro y fuera del país, tanto en vigilancia como en seguimiento, contrainteligencia e infiltración. En este contexto, se derivan varios ciclos de aprendizaje.
  • En los grandes operativos pueden participar alrededor de 250 personas, con el apoyo de gendarmes de los comandos provinciales y las unidades del GOE y del GIR. (CHM)


Una plato con olor a cadáver humano

SIDNEY.- Una mujer de 45 años reconoció que había asesinado a su marido de 37 cuchilladas, luego lo había cocinado y, por último, lo había servido en la mesa, acompañándolo con verduras y una salsa apropiada, reveló ayer un tribunal australiano. Luego de deliberar sobre el suceso, el tribunal condenó a Katherine Mary Knight a cadena perpetua.
Katherine Mary Knight, empleada en un matadero, se declaró culpable del asesinato de su cónyuge, John Price, de 44 años, ocurrido en febrero de 2000.
Según la reconstitución del macabro episodio, luego de acuchillar a su esposo lo decapitó y lo quemó. Con los pedazos del cadáver preparó una comida, que sirvió a la familia.
La Policía encontró la cabeza de la víctima en una cacerola.
El juez Barry O'Keefe subrayó que la señora Knight era una persona sumamente peligrosa y que sería capaz de cometer otros asesinatos, en particular de hombres, si era puesta en libertad. (AFP)

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