Ancianos, en la mira
de los asesinos
El crimen de Carlos Velasco, de 75 años, preocupa a la Policía. El móvil, al
parecer, no fue el robo, como en otros casos similares
'Fui a cobrar los servicios de guardianía y me encontré con el cadáver", dice el
celador, que prefiere anonimato, al hablar del asesinato Carlos Julio Velasco Berrezueta,
de 75 años de edad. El crimen ocurrió el pasado 4 de octubre en el condomino 1123 de la
ciudadela Urdesa, ubicado en las calles Alianza y Laureles, al norte de Guayaquil.
El vigilante sostiene una carpeta que registra los cambios de guardia, mientras asegura
que sus compañeros de labores no vieron a ningún sospechoso merodear por el sector.
"Se presume que los asesinos actuaron en la madrugada, ya que al occiso le gustaba
trasnochar", dice.
Las estadísticas de la Brigada de Homicidios de la Policía Técnica Judicial del Guayas
(PTJ-G) corroboran que, con el crimen de Carlos Velasco Berrezueta, son doce las personas
de la tercera edad que han sido sorprendidas y asesinadas por maleantes en sus domicilios,
en lo que va del año. Ningún caso ha sido resuelto hasta la fecha.
Más de ocho puñaladas
El cadáver de Velasco fue hallado el viernes de la semana pasada por los agentes
policiales con más de ocho puñaladas, en el interior del inmueble. Los vecinos
aseguraron que la víctima era una persona huraña, con la que no entablaban conversación
por su carácter.
"Era un sujeto extraño, hosco y celoso en las cosas que realizaba", relataron
algunos de los vecinos.
La desprotección en la que viven los ancianos sería una de las principales causas por la
que se convierten en objetivos de los delincuentes. La mayoría de las víctimas que tiene
registradas la Policía Judicial vivían solas.
El día anterior al asesinato de Velasco, los guardianes lo saludaron y le recordaron que
le tocaba cancelar el servicio de seguridad privada correspondiente a la primera quincena
de octubre. Eran las pocas palabras que cruzaban con don Carlos.
El celador aseguró que había tropezado con el cuerpo a las 09:10, cuando subió al
segundo piso del edificio. Se sorprendió al ver que la puerta de metal estaba abierta.
Las sospechas policiales
Algunas de las víctimas de la tercera edad fueron atadas, torturadas y hasta
flageladas, para luego ser apuñaladas o baleadas con armas de grueso calibre, según los
informes policiales. Los crímenes se cometieron para robarles joyas, electrodomésticos y
dinero en efectivo.
Los agentes de Policía presumen que los criminales no buscaban artículos ni dinero, ya
que los objetos de valor estaban en su lugar, por lo que el caso parece distinto.
"Nadie más lo vio salir del condominio. Don Carlos vivía solo, desde hace varios
años, y no se le conocían amigos ni familiares que hubieran llegado a visitarle
frecuentemente", señala un testigo. Sin embargo, otros afirman que recibía visitas
los fines de semana y descartan que el móvil sea la vengaza.
"La víctima presentaba múltiples cortes en las manos, lo que demuestra que se quiso
defender de los agresores, los cuales le propinaron punzadas en el pecho y el
tórax", sostienen. De acuerdo con el informe del Departamento Médico Legal, don
Carlos murió por hemorragia. La Policía continúa con las investigaciones, que no han
tenido éxito. (CHM)
La lista que los agentes tienen en sus manos
La contestadora automática del teléfono de don Carlos Velasco aún registra su
voz. "En este momento, no puedo atender tu llamada. Si dejas tu nombre y número
telefónico, te llamaré en cuanto pueda". Para los agentes de la Policía, atacar a
personas de la tercera edad es un nuevo modus operandi de los malhechores, en los sectores
del norte, centro y sur de Guayaquil.
La nómina de personas asesinados en sus viviendas en nueve meses y medio, la integran
Juan Sánchez, de 95 años, en las calles Alcedo y José Mascote; Marcos López Bravo, de
65 años, en la isla Trinitaria; Gloria Morante Falquez, de 85 años, en la ciudadela La
Atarazana.
También están Eduardo Román Lara, de 70 años, en General Gómez 2813; Juan Sánchez
Sandoval, de 67 años, en el barrio Las Tejas; Olga Chérrez, de 71 años, en Portete y la
22; Clemente Barcos Morán, de 70 años, en Letamendi y la 28; Carlos Barragán, de 71
años, en la ciudadela Primavera 1 del cantón Durán; Adolfo Maldonado, de 66 años, en
el kilómetro seis y medio de la vía a Daule; María Soleida Chavarría, de 65 años, en
la Primavera 2 de Durán, y Laura Galarza Barzola, de 50 años, en José de Antepara 4912,
al sur de Guayaquil. (CHM)
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El caso de los 'deshuesadores' sigue en el misterio, por el miedo de
la genteEn este año se han
robado 4 273 autos en Guayaquil. La cifra en 2000 ascendía a 3 444 vehículos
La nueva modalidad de desmantelar vehículos, cortarlos con sierra eléctrica, luego
ocultarlos bajo tierra en sectores suburbanos, continúa sorprendiendo a la Policía del
Guayas, luego de que un operativo policial encontró en un solar de la cooperativa
Nigeria, al sur de Guayaquil, tres camionetas deshuesadas.
De acuerdo con las investigaciones de los agentes de las Brigadas de Automotores de la
PTJ-G, los antisociales no actúan solos, ya que presuntamente poseen un taller
clandestino en algún punto de la ciudad. Allí, cortan las carrocerías de los vehículos
en piezas, para luego empaquetarlas y transportarlas en camiones de carga, con destino a
ciudades como Quito, Ambato, Cuenca o Riobamba.
La Policía dice que los moradores del suburbio no desean colaborar con información por
temor a represalias, pues los delincuentes tendrían 'contactos' en la Perimetral,
Bastión Popular, Prosperina e isla Trinitaria, y son altamente peligrosos. No obstante,
los operativos continuarán hasta obtener resultados positivos y claros, agregan. (CHM)
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