Cuando ocurrió el atentado del pasado 11
de septiembre en contra de los corazones financiero y militar de Estados Unidos, las
autoridades de ese país responsabilizaron del ataque a Ussama Ben Laden, considerado el
enemigo público número uno, por el que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) ofrece
una recompensa de $5 millones, la más alta que se ha ofrecido en comparación con lo que
se paga por los siguientes cuatro más buscados: Por información que permita capturar al
estadounidense James J. Bulguer, acusado de numerosos asesinatos entre los años setenta y
ochenta, ávido lector, con un interés especial en la historia, se paga $1 000 000; por
Eric Robert Rudolph, el tercer más buscado por estar asociado con el bombardeo de una
clínica de la salud en Birmingham, Alabama, ofrecen una cantidad similar; por Ramón
Arellano Félix, acusado de trádico de droga, la recompensa es de $50 000; la misma
cantidad que se pagaría a quien proporcionara información que permitiera la captura de
Donald Eugene Webb, ladrón de joyas.
El multimillonario saudí lidera una de las organizaciones terroristas más importantes
del mundo islámico, según dice un experto en el tema del Oriente Medio, Peter Schenkel:
el Ejército Islámico para la Liberación de los Lugares Santos. "Financia y
planifica acciones terroristas como vía para establecer una superpotencia islámica en el
mundo".
Las acusaciones a Ben Laden ha sido entendidas como una pretensión de demonizar el islam,
según el guía espiritual de Afganistán, el mulá Omar. Con ese argumento han defendido
al saudí que renegó de su familia y de su pueblo, de acuerdo con las declaraciones
ofrecidas a Robert Fisk.
"El régimen (musulmán) comenzó bajo la bandera de que iba a aplicar la Ley
islámica, y, bajo ese estandarte, el pueblo entero de Arabia ayudó a la familia saudí a
hacerse con el poder", dijo refiriéndose a la proclamación del reinado en Arabia de
Abdul Aziz al Saud, en 1932, al que acusó de no haber aplicado la Ley islámica.
Luego de trabajar para Estados Unidos en la lucha contra la ocupación soviética de
Afganistán, el enemigo público número uno se ha convertido en la cabeza más visible
del ala fundamentalista radical del mundo islámico, en la que la religión es parte de la
política y viceversa. Ed Girardet, periodista que estudia Afganistán desde 1980, dijo en
declaraciones a distintas agencias de prensa que Ben Laden aspira a formar un Estado
islámico purista que no existe en ningún lugar del mundo. (JT)
De los tiempos del profeta, a la época de los califas
En la azora (capítulo) 43 del Corán, se lee cómo los incrédulos se preguntaban: ¿Por
qué no se ha hecho descender este Corán (revelación) a un hombre importante de las dos
ciudades? El versículo revela el humilde origen del principal profeta de los musulmanes.
Mahoma es huérfano de padre desde su nacimiento, luego pierde a su madre y a su abuelo,
hasta que es recogido por un tío paterno. A los 20 años se casa con una viuda, 15 años
mayor que él, matrimonio con el que accede a una posición económica enviadiable; 20
años después siente la necesidad de estar solo, según relata la historia musulmana, y
permanece noches enteras en una caverna situada en el monte Hira, cerca de La Meca. En ese
sitio el arcángel San Gabriel le anuncia que ha sido elegido para ser el profeta de Alá
(Dios). Pocos le creen. Y se gana enemigos, por lo que debe romper con su familia;
"él afirma que los lazos de alianza remplazan a los de la sangre y que solo cuenta
la comunidad islámica universal (umma)", dice la arabista.
El 16 de julio de 622 comienza la hégira (huida), que en el mundo musulmán marca el
advenimiento de una nueva era. Mahoma deja de ser el profeta para convertirse en un jefe
político y militar que no duda en combatir a los habitantes de La Meca (hasta donde debe
ir en peregrinación todo musulmán, al menos una vez en su vida) a la que somete en el
630. En ese sitio vive el profeta recibiendo las revelaciones de Dios, constituyendo un
proyecto político impregnado de religión. Muerto el profeta, dos años más tarde, sus
sucesores dejan de recibir la revelación, pero esta es utilizada para justificar el orden
político. La articulación de lo religioso con lo político se cimienta en la
institución del califato. El califa sustituye al profeta y es quien se pone al frente de
la comunidad de creyentes. Comienzan las luchas por la sucesión y nacen los cismas. (JT)
Tercera religión monoteísta
El islam es una religión que nace con pretensiones de universalidad con el profeta
Mahoma, de acuerdo con Juan Fernando Terán, del Centro Andino de Estudios Internacionales
de la Universidad Andina. Aparece luego del judaísmo y del cristianismo. Sus antecedentes
se remontan a Abraham, al capítulo 16 del Génesis, en el que se relata cómo Sara, la
esposa del patriarca del judaísmo y del cristianismo, Abraham, le entrega a su sierva
Agar, la egipcia, para que tenga un hijo. De esa unión nació Ismael, que es echado de la
casa de Abraham para formar su propia nación.
"El Islam, como religión, es la continuación de la profecía monoteísta, es decir
que el Dios de los musulmanes es exactamente el mismo que el de los judíos y el de los
cristianos", según dijo, en un foro abierto en la página web de El País Digital,
Gema Martín Muñoz, profesora de Sociología del Mundo Arabe en la Universidad Autónoma
de Madrid.
El islam actual se divide en varias familias: los sunnitas representan casi 90% del total
de creyentes, y los chiítas alrededor de 10%. Y en esa religión se han refugiado varios
grupos de fanáticos dispuestos a llevar la muerte a sus propios países y a países
extranjeros.
Entre los grupos fundamentalistas más representativos están el Yama al Islayama, el
grupo radical egipcio más poderoso, según la agencia de noticias Reuters. La yhiad,
dirigida por Ayman Zawahri, que en 1998 anunció una alianza con Ussama Ben Laden. Le
sigue el Grupo Islámico Armado, grupo argelino sangriento; Hamas, el grupo palestino más
importante; la Yihad Islámica, que lanzó una serie de atentados suicidas en Israel, en
los años noventa; y el Hezbolá, fundado por la Guardia Revolucionaria Iraní, tras la
invasión de Líbano, en 1982. (JT).