El entierro de los carros robados
Tres supuestos miembros de una organizada banda fueron detenidos por la Policía, hace
pocos días
El taxista Lucas Olivo Arellano, conductor del vehículo San Remo, con placas GAS-843,
circulaba por el centro de Guayaquil a la 01:00 de la madrugada del domingo 19 de agosto
anterior. Al curvar en la esquina de la avenida Quito y la calle Luque, tres sujetos lo
detuvieron y le preguntaron si les podía hacer una carrera hacia la ciudadela Chemisee,
al norte de la ciudad. La respuesta fue inmediata: "Sí, pero les costará $2".
El chofer dudó un momento, después de observar el movimiento de labios de los pasajeros
que estaban sentados en la parte trasera. "Es que ellos se hacían varias
señas", afirma.
"Detente imbécil, entréganos las llaves del carro, si no te matamos", gritaron
de pronto, mientras uno de ellos le colocaba un cuchillo en la garganta.
"¿Qué me van hacer, a dónde me van a llevar?", preguntó Arellano.
En ese momento, los tres sujetos le golpearon salvajemente en el cuerpo y le hicieron un
corte en el mentón. Otro se sentó en su cabeza, tratando de asfixiarle. El tercero le
ató las manos y los pies con una soga gruesa, para después torturarlo con el arma blanca
que estaba oxidada.
Los ladrones lo llevaron hacia el sector conocido como El Fortín, que se encuentra cerca
de la estación de la línea de buses Nº 8, ubicada en la cooperativa Nueva Prosperina,
que colinda con el botadero Las Iguanas. Allí, totalmente inmovilizado, lo abandonaron.
"Me salvé de que me asesinaran. Fue un milagro", relata ahora.
Después de dos semanas, seis taxistas, amigos de Luis Parrales Poveda (dueño del auto
San Remo, modelo 95) lograron rastrear el lugar donde se encontraba abandonado el carro.
El anterior 3 de agosto, en horas de la mañana, el agente de la Brigada de Automotores,
Cléver Nudzia, y dos policías fueron designados para ingresar al sitio.
"En los patios de la villa B-2, solar 29, de Nueva Prosperina, encontramos el auto
desbaratado en 14 piezas. Puertas, accesorios y chasis yacían enterrados, a dos metros de
profundidad', dijeron Washington Córdova y Santos Ferrer Triviño, los testigos que
observaron un sinnúmero de accesorios de otros automotores, presuntamente robados y
despedazados con sierras eléctricas y con soldadura autógena.
Los agentes detuvieron para investigaciones a los tres presuntos ladrones: los hermanos
Angel (20) y WilmerArias Sánchez (26), y Jorge Villegas Salazar.
No obstante, el abogado del perjudicado, Javier Prieto, dijo que llegarán hasta las
últimas instancias porque se debe conocer si los detenidos pertenecen a una organizada
banda dedicada al robo de carro,s con un modus operandi inédito en el país. (CHM)
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Las cifras
aumentan
en GuayasLa nueva modalidad de
desmantelar vehículos, luego ocultarlos bajo tierra, ha sorprendido a la Policía
Técnica Judicial del Guayas.
Dos individuos que laboraban como auxiliares de un taller mécanico fueron detenidos por
los uniformados. Presuntamente, serían cómplices de los tres sujetos apresados, el lunes
anterior.
En lo que va del 2001, las estadísticas de carros recuperados, que fueron reportados como
robados en Guayaquil, llegan a 123. La cifra del año anterior fue de 154. Mientras que de
enero a mayo se han denunciado el robo de 1 006 carros.
Los miembros de las brigadas de Automotores de la PTJ del Guayas afirman que los ladrones
acostumbran abandonar los autos robados en distintos sectores suburbanos de Guayaquil,
como Bastión Popular, Perimetral y Prosperina.
Una vez terminadas las investigaciones finales, el jefe de la Policía del Guayas, Jorge
Jiménez, dijo que dará a conocer detalles del informe. (CHM)
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