SÁBADO 25 DE AGOSTO DE 2001

CRONICA ROJA La brecha fiscal, un 'agujero negro' que se traga a la Argentina Réquiem por la clase media
• Represión municipal a graffiteros reedita la polémica: ¿Arte o vandalismo? • Fernando de la Rúa inició su Gobierno con una brecha de $11 000 millones en el presupuesto del Estado. • Los 'gauchos' tuvieron, hasta hace pocos años, uno de los niveles de vida más altos en América Latina.

La historia de Daniel Tetzochvili se multiplica por mil en la Argentina de Fernando De la Rúa.
Profesional, de clase media, debió dejar su ropa de marca; cambió el after shave por una colonia nacional, y su esposa debió conseguir empleo, cuando ella no había trabajado desde hacía quince años.
Tetzochvili dice que su cambio de estilo de vida, producto de la crisis que afecta a su país, "es como caer desde lo alto de un edificio de veinte pisos"
Después de estar a cargo de un centro médico, se dedica ahora a la tarea de repartidor: su negocio colapsó, al punto que tuvo que vender sus dos casas, sus autos y hasta el collar de esmeraldas que su madre llevaba cuando emigró desde Georgia, en 1930. Y su esposa tuvo que aliarse con él: actualmente hace pan y lo vende, con la finalidad de obtener mayores ingresos para su hogar.
Distribuir 48 currículos por toda Buenos Aires, cual hojas volantes, no tuvo el resultado deseado para Pablo Cazayous, ejecutivo de 26 años de edad, que laboraba como administrador jefe de 81 oficinas del servicio postal de correos en esa ciudad, quien fue despedido del cargo en octubre del año anterior por cuestiones de reducción de personal.

Los 'gauchos' ya no comen filete

Los argentinos han empezado a vender sus joyas heredadas, a amasar pan, entre otras cosas, para poder subsistir.

La falta de vacantes en los distintos sitios a los que había postulado llevó a Cazayous, quien manejaba cuentas de nueve ceros y había trabajado exclusivamente para las grandes multinacionales, a buscar otra forma de sustento. Ahora trabaja como chofer.
Casos como estos son cosa de todos los días en ese país, donde la crisis, más allá de los tecnicismos tratados por analistas y políticos, contiene un drama mucho más serio y real: el humano. Los conflictos diarios de la gente revelan la otra faceta de la crisis financiera del país que llegó a convertirse en un referente del desarrollo económico en Latinoamérica.
El problema argentino despierta la alerta en muchos países; la nación a la que muchos veían como un modelo despúes de la tan mencionada 'convertibilidad', que supuestamente había curado todos sus males económicos, pasó a ser, de 'el espejo en que todos debemos mirarnos' a ' un pájaro de mal agüero', con efectos altamente contagiosos en la región.
Muchos casos particulares, muchas vivencias dramáticas escapan al frío registro de las estadísticas y los indicadores. Son hechos que se producen en lo interno, que solamente se pueden ver en la vida diaria, en la convivencia cotidiana. Solo mediante esos hechos podremos entender cómo este país, cuya alta autoestima ha dado pie incluso a bromas, atraviesa por un pozo de profunda desesperanza y engendra fenómenos tan extremos como la emigración, en una lucha desesperada por mantener su nivel de vida.
El descalabro económico de los sureños puede llevar a la tumba a toda una clase social en cuanto tal: la clase media argentina, de ser una de las más prósperas del mundo en los años treinta, con el ingreso per cápita más alto de América Latina, pase a ser una de las tantas que sucumbió al desequilibrio económico. (CAP-PBM)

Migrar: una tabla de salvación

La migración se ha convertido en una de las primeras opciones ante el desequilibrio que atraviesan los gobernados por el presidente Fernando De la Rúa, muchos de los cuales incluso buscan entre sus raíces alguna extranjera para salir y encontrar en otros lugares la estabilidad y la opulencia a la que han estado acostumbrados.
Algo que se está dando en grandes cantidades, es el retorno a sus países de los migrantes que en alguna ocasión buscaron en Argentina nuevas oportunidades. Ante la situación están optando por regresar a sus lugares de origen con una mejor situación económica que la que tenían cuando decidieron abandonarlo.
Ya los emigrantes ecuatorianos radicados en España empiezan a notar que junto a ellos la colonia argentina crece, argumentando las mismas razones que los llevó a ellos a abandonar nuestro país.
Lo que parece ser el inicio de una nueva ola migratoria latinoamericana presenta barreras a las esperanzas de miles de jóvenes argentinos, que dejaron de confiar en un país cuya economía está jugando implacablemente con sus destinos.

Las heridas que se abrieron por la crisis financiera

Hospitales sin medicamentos y con pacientes graves en pasillos y aulas atiborradas de niños, son apenas algunas de las heridas sociales de Argentina, que parece hundirse bajo el peso de una crisis histórica.
"Tenemos enfermos en los pasillos y ni siquiera en camillas, porque no alcanzan, y suerte que tenemos sábanas. A los más delicados, que requieren respirador artificial, los ubicamos en la salita donde comen los enfermeros, mientras que las parturientas se turnan para una cama". El testimonio, que parece propio de un país en guerra, pertenece a Silvia Lasarte, una médica clínica del Hospital Municipal de Pilar, localidad de la provincia de Buenos Aires.
Para completar este cuadro desolador, Lasarte comentó que tampoco tienen vacuna antitetánica desde hace un año y que "la tuberculosis aumentó en forma impresionante" en la zona atendida por el hospital.
En la misma provincia de Buenos Aires, pero en el distrito de La Matanza, el vicedirector de la escuela 202, Gabriel Szklair, también parece hablar de otro país, muy distinto al que se describe en la mayoría de la prensa, y prácticamente inexistente en los análisis de políticos y expertos. Eso sí, se parece mucho al paisaje de abandono social que pinta Lasarte y que se repite en muchas otras provincias de Argentina.
Szklair explicó que, al comenzar este año escolar, la escuela 202, con 820 alumnos, tenía un déficit de aulas que obligó a turnar los grados. "La primera semana de cada mes venían de primero a cuarto año y la segunda de quinto a noveno, pero nos dimos cuenta de que los chicos se desvinculaban mucho de la escuela, por lo cual empezamos a alternar los grupos por día", relató.
En julio, tras una fuerte presión de los maestros, se pudieron inaugurar dos aulas más, pero "a la semana nos habían robado las puertas, las ventanas y la instalación eléctrica, así que ahora estamos de nuevo con el sistema de los turnos", añadió.
Pero las carencias locativas no son los únicos problemas que debe afrontar la educación. "Este año se registraron graves inundaciones, y los niños debieron dejar su lugar a los evacuados por una semana", comentó. A eso se suma la huelga por tiempo indeterminado de los maestros de la provincia de Buenos Aires, que ya lleva tres semanas consecutivas este mes.

Conseguir 'laburo' es un 'quilombo'

El campo laboral es uno de los puntos críticos dentro de este escollo que debe sortear el país sureño; en el argot de los argentinos, pude decirse que actualmente conseguir 'laburo' se ha convertido en un 'quilombo'.
Joaquín, ingeniero de sistemas, de 33 años, considera que "en este momento nadie tiene seguro su trabajo". Y el desaliento gana terreno. Dos millones de argentinos están desempleados. El nivel de desocupación alcanzó un 15,4% de la población económicamente activa, 120 000 desocupados simplemente dejaron de buscar trabajo, porque ''en este país ya no hay nada para nosotros", dijo Joaquín.
En pocos lugares del hemisferio se han visto tantos profesionales obligados a aceptar empleos de taxistas, en cafeterías o quioscos, lo cual ubica a este sector de la población dentro del estrato de los pobres. Se calcula que uno de cada cuatro residentes de la capital está considerado como tal.
De acuerdo con una proyección realizada por la UCES (Universidad de Ciencias Sociales y Empresariales), apenas el 7,8% de las empresas del área metropolitana prevé crear trabajos en la segunda mitad del año, frente a un porcentaje del 22,7% que planea un recorte de personal.
En una encuesta realizada a jóvenes de entre 19 y 24 años, se conoció que el 25% de este grupo sufre de desempleo y que, de toda la población económicamente activa del país, el 21% de los jóvenes estaría dispuesto a buscar trabajo en el extranjero.
Argentina, que durante mucho tiempo fue cuna de una amplia y próspera clase de profesionales, ve decaer su condición cuando, de estos jóvenes aspirantes a emigrar, el 31% lo constituyen universitarios egresados, parte de la población, que, en teoría, representaba la posibilidad de reactivación del país. (HOY).

 

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