La falta de vacantes en los distintos
sitios a los que había postulado llevó a Cazayous, quien manejaba cuentas de nueve ceros
y había trabajado exclusivamente para las grandes multinacionales, a buscar otra forma de
sustento. Ahora trabaja como chofer.
Casos como estos son cosa de todos los días en ese país, donde la crisis, más allá de
los tecnicismos tratados por analistas y políticos, contiene un drama mucho más serio y
real: el humano. Los conflictos diarios de la gente revelan la otra faceta de la crisis
financiera del país que llegó a convertirse en un referente del desarrollo económico en
Latinoamérica.
El problema argentino despierta la alerta en muchos países; la nación a la que muchos
veían como un modelo despúes de la tan mencionada 'convertibilidad', que supuestamente
había curado todos sus males económicos, pasó a ser, de 'el espejo en que todos debemos
mirarnos' a ' un pájaro de mal agüero', con efectos altamente contagiosos en la región.
Muchos casos particulares, muchas vivencias dramáticas escapan al frío registro de las
estadísticas y los indicadores. Son hechos que se producen en lo interno, que solamente
se pueden ver en la vida diaria, en la convivencia cotidiana. Solo mediante esos hechos
podremos entender cómo este país, cuya alta autoestima ha dado pie incluso a bromas,
atraviesa por un pozo de profunda desesperanza y engendra fenómenos tan extremos como la
emigración, en una lucha desesperada por mantener su nivel de vida.
El descalabro económico de los sureños puede llevar a la tumba a toda una clase social
en cuanto tal: la clase media argentina, de ser una de las más prósperas del mundo en
los años treinta, con el ingreso per cápita más alto de América Latina, pase a ser una
de las tantas que sucumbió al desequilibrio económico. (CAP-PBM)
Migrar: una tabla de salvación
La migración se ha convertido en una de las primeras opciones ante el desequilibrio que
atraviesan los gobernados por el presidente Fernando De la Rúa, muchos de los cuales
incluso buscan entre sus raíces alguna extranjera para salir y encontrar en otros lugares
la estabilidad y la opulencia a la que han estado acostumbrados.
Algo que se está dando en grandes cantidades, es el retorno a sus países de los
migrantes que en alguna ocasión buscaron en Argentina nuevas oportunidades. Ante la
situación están optando por regresar a sus lugares de origen con una mejor situación
económica que la que tenían cuando decidieron abandonarlo.
Ya los emigrantes ecuatorianos radicados en España empiezan a notar que junto a ellos la
colonia argentina crece, argumentando las mismas razones que los llevó a ellos a
abandonar nuestro país.
Lo que parece ser el inicio de una nueva ola migratoria latinoamericana presenta barreras
a las esperanzas de miles de jóvenes argentinos, que dejaron de confiar en un país cuya
economía está jugando implacablemente con sus destinos.
Las heridas que se abrieron por la crisis financiera
Hospitales sin medicamentos y con pacientes graves en pasillos y aulas atiborradas de
niños, son apenas algunas de las heridas sociales de Argentina, que parece hundirse bajo
el peso de una crisis histórica.
"Tenemos enfermos en los pasillos y ni siquiera en camillas, porque no alcanzan, y
suerte que tenemos sábanas. A los más delicados, que requieren respirador artificial,
los ubicamos en la salita donde comen los enfermeros, mientras que las parturientas se
turnan para una cama". El testimonio, que parece propio de un país en guerra,
pertenece a Silvia Lasarte, una médica clínica del Hospital Municipal de Pilar,
localidad de la provincia de Buenos Aires.
Para completar este cuadro desolador, Lasarte comentó que tampoco tienen vacuna
antitetánica desde hace un año y que "la tuberculosis aumentó en forma
impresionante" en la zona atendida por el hospital.
En la misma provincia de Buenos Aires, pero en el distrito de La Matanza, el vicedirector
de la escuela 202, Gabriel Szklair, también parece hablar de otro país, muy distinto al
que se describe en la mayoría de la prensa, y prácticamente inexistente en los análisis
de políticos y expertos. Eso sí, se parece mucho al paisaje de abandono social que pinta
Lasarte y que se repite en muchas otras provincias de Argentina.
Szklair explicó que, al comenzar este año escolar, la escuela 202, con 820 alumnos,
tenía un déficit de aulas que obligó a turnar los grados. "La primera semana de
cada mes venían de primero a cuarto año y la segunda de quinto a noveno, pero nos dimos
cuenta de que los chicos se desvinculaban mucho de la escuela, por lo cual empezamos a
alternar los grupos por día", relató.
En julio, tras una fuerte presión de los maestros, se pudieron inaugurar dos aulas más,
pero "a la semana nos habían robado las puertas, las ventanas y la instalación
eléctrica, así que ahora estamos de nuevo con el sistema de los turnos", añadió.
Pero las carencias locativas no son los únicos problemas que debe afrontar la educación.
"Este año se registraron graves inundaciones, y los niños debieron dejar su lugar a
los evacuados por una semana", comentó. A eso se suma la huelga por tiempo
indeterminado de los maestros de la provincia de Buenos Aires, que ya lleva tres semanas
consecutivas este mes.
Conseguir 'laburo' es un 'quilombo'
El campo laboral es uno de los puntos críticos dentro de este escollo que debe sortear el
país sureño; en el argot de los argentinos, pude decirse que actualmente conseguir
'laburo' se ha convertido en un 'quilombo'.
Joaquín, ingeniero de sistemas, de 33 años, considera que "en este momento nadie
tiene seguro su trabajo". Y el desaliento gana terreno. Dos millones de argentinos
están desempleados. El nivel de desocupación alcanzó un 15,4% de la población
económicamente activa, 120 000 desocupados simplemente dejaron de buscar trabajo, porque
''en este país ya no hay nada para nosotros", dijo Joaquín.
En pocos lugares del hemisferio se han visto tantos profesionales obligados a aceptar
empleos de taxistas, en cafeterías o quioscos, lo cual ubica a este sector de la
población dentro del estrato de los pobres. Se calcula que uno de cada cuatro residentes
de la capital está considerado como tal.
De acuerdo con una proyección realizada por la UCES (Universidad de Ciencias Sociales y
Empresariales), apenas el 7,8% de las empresas del área metropolitana prevé crear
trabajos en la segunda mitad del año, frente a un porcentaje del 22,7% que planea un
recorte de personal.
En una encuesta realizada a jóvenes de entre 19 y 24 años, se conoció que el 25% de
este grupo sufre de desempleo y que, de toda la población económicamente activa del
país, el 21% de los jóvenes estaría dispuesto a buscar trabajo en el extranjero.
Argentina, que durante mucho tiempo fue cuna de una amplia y próspera clase de
profesionales, ve decaer su condición cuando, de estos jóvenes aspirantes a emigrar, el
31% lo constituyen universitarios egresados, parte de la población, que, en teoría,
representaba la posibilidad de reactivación del país. (HOY).