Asesinatos macabros en Guayaquil
'A mi madre la engañaron, la golpearon salvajemente y luego la estrangularon", dice
Alberto Barzola Galarza, de 50 años, hijo de Laura María Galarza Solís, de 86 años de
edad, quien fue asesinada por asaltantes, el martes 14 de agosto anterior, por la noche,
en su domicilio de las calles José de Antepara 4912, entre Francisco de Marcos y
Sedalana, al sur de Guayaquil.
"Vivía sola, llena de gratos recuerdos de el último viaje que hizo en junio
anterior a Roma, Italia, luego de que mis cuatro hermanos le enviaron los pasajes para que
disfrutara tres meses de vacaciones y se realizara chequeos médicos en el corazón",
recuerda. Las estadísticas de la Brigada de Homicidios de la Policía Técnica Judicial
del Guayas (PTJ) corroboran que con el de Laura Galarza son diez las personas mayores de
50 años que han sido sorprendidas y asesinadas por maleantes, en sus domicilios, en lo
que va del año.
Algunas víctimas fueron atadas y ahorcadas o apuñaladas, luego de que les robaron joyas,
electrodomésticos y dinero en efectivo, por lo que, para la Policía, el de atacar a
ancianos desvalidos en un nuevo modus operandi de los malhechores.
La penosa nómina de asesinados en sus domicilios en ocho meses y medio la integran Juan
Sánchez Medina, de 95 años, en las calles Alcedo y José Mascote; Gloria Morante
Falquez, de 85 años, en La Atarazana; Marcos López Bravo, de 65 años, en la Isla
Trinitaria.
También Adolfo Maldonado, de 66 años, en el kilómetro 6 de la vía a Daule; Eduardo
Román Lara, de 70 años, en General Gómez 2813; Olga Chérrez, de 71 años, en Portete y
la 22; Carlos Barragán, de 71 años, en la ciudadela Primavera 1 del cantón Durán;
María Soleida Chavarría, de 65 años, en la Primavera 2 de Durán, y Clemente Barcos
Morán, de 70 años, en Letamendi y la 28, al sur de Guayaquil.
A las 19:05 del martes anterior, la última víctima con tales características merendó
con su hijo Alberto, un poco de café con unas humitas. El la notó intranquila y le
preguntó si se sentía bien, ya que sufría una dolencia cardíaca y estaba bajo
tratamiento médico.
Barzola terminó la conversación, se despidió con un beso en la frente y le pidio la
bendición. "Le advirtí que cerrara las puertas con doble llave", comenta.
Entre tanto, Laura dio media vuelta, aseguró los candados y se dirigió al sofá de la
sala para disfrutar de la novela. Hasta ese momento, unos pocos inquilinos la vieron con
vida. Sus familiares y vecinos presumen que el asesinato se perpetró alrededor de la
media noche, por delincuentes que fingieron llevarle una encomienda de Italia, donde
reside su hija Mónica Barzola Galarza, de 29 años de edad.
Los asaltantes convencieron a la anciana y ella abrió la puerta. Fue cuando comenzó una
andanada de golpes y torturas, y la búsqueda de los objetos de valor que guardaba en su
vivienda, como reliquias y dinero que también había acumulado.
De acuerdo con el parte policial, murió por estrangulamiento. (CHM)
Laura
- La vivienda donde habitaba Laura era propia
y en su interior conviven independientemente cinco inquilinos, quienes jamás se
percataron de la presencia de sospechosos.
- Laura tenía fotos del viaje que hizo a
Roma, Italia, en marzo anterior. Sus hijos le enviaban a través de terceras personas
encomiendas y dinero en efectivo para cubrir los gastos de agua potable, luz, teléfono y
alimentación.
- Norma Carpio, vecina de la víctima, dijo
que las luces de la sala estaban encendidas toda la noche y que el volumen del televisor
era muy alto. (CHM)
La falsa encomienda que llega desde
Italia
Tres camisas usadas, un disco compacto y un exámen médico deteriorado contenía la falsa
encomienda, de color amarillo y enrollado con cinta adhesiva, que los asesinos utilizaron
para engañar a la anciana Laura María Galarza.
Para los parientes, es claro entonces que estos sujetos supieron que ella tenía una hija
residiendo en Roma y, por lo tanto, les fue más fácil engañarla. 'Todos los días la
visitaba para saber cómo se encontraba de salud, pues sufría de hipertensión. Al día
siguiente me enteré de su muerte', lamenta ahora Alberto Barzola.
Las primeras pesquisas realizada por los agentes policiales permiten determinar que, al
convencerla de que el envío provenía de Italia, ingresaron a la sala e inmediatamente la
golpearon en el rostro y en la cabeza, y le pusieron un trapo en la boca. Luego le ataron
manos y pies, la sometieron a preguntas para saber dónde se encontraba el dinero y las
joyas, hasta que, después de alborotar los cajones, la torturaron y la estrangularon. Al
día siguiente, los vecinos le avisaron a su hijo que las luces estaban encendidas y,
luego de ingresar al lugar, se tropesaron con el cuerpo, el cual presentaba sangrado en el
rostro.
"Los agentes de homicidios llegaron como al mediodía, tomaron muestras de las
huellas digitales y me pidieron una sábana para envolver el cadáver. Cuando estuve en la
morgue tuve que esperar varias horas para que me atiendan, ya que la mayoría del personal
se encontraba listo para presenciar el partido de la selección de Ecuador frente a la de
Argentina", relata Barzola.
"A las 16:00, pese a las súplicas, le hicieron la autopsia, y a las 17:15, gracias a
un amigo que trabaja en la Policía, pude trasladar el féretro a mi domicilio",
dice. (CHM).
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Dan de baja en EEUU a ecuatoriano, por buscar esposo para su hijaUn funcionario jerárquico del sistema de transporte
de Nueva York, de origen ecuatoriano, fue degradado por ofrecer incentivos a una persona
que trabajaba con él para que fuera a Ecuador a casarse con su hija. El supervisor
admitió que ofreció pagarle al trabajador $5 000, obsequiarle un auto y pagar su renta y
otros gastos si lo hacía, aunque no conocía a su hija y ni siquiera hablaba su idioma.
''En por lo menos tres ocasiones, en 1997 y 1998, pedí a uno de mis subordinados que
fuera a Ecuador y se casara con mi hija, a quien él no conocía, para que ella pudiera
obtener la residencia permanente en EEUU", dijo el supervisor de transportes Milton
Morán, en una confesión escrita.
''Aunque trataba de ayudar a mi hija y pensaba en su felicidad, el propósito principal de
la boda propuesta era traerla a Estados Unidos. Mi intento de convencer a mi subordinado
de que se casara con mi hija, fracasó''.
Morán no podía traer a su hija a EEUU porque carecía de los documentos que certificaban
esa relación, dijo la funcionaria municipal Joan Salzman. El ecuatoriano fue suspendido
por 30 días sin sueldo y degradado a un puesto sin autoridad, con una reducción de
sueldo de $1 268 anuales. Durante dos años no podrá ser ascendido ni recibir aumento de
salarios, y renunció a $2 500, en vacaciones acumuladas en lugar de pagar una multa.
Su hija, cuyo nombre no fue divulgado, permanece en Ecuador. (AP).
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