SÁBADO 18 DE AGOSTO DE 2001

El arte de ganar hasta la muerte

El IESS gasta $12 millones anuales para honrar el contrato colectivo El dulce negocio de crear beneficios

• Para liquidar a los empleados de las entidades que dependen de Filanbanco se necesitan $34 000 000.

• Los beneficios que han conseguido los servidores del Instituto se han acumulado en las negociaciones.

• Un abogado riobambeño es el inventor de las más extrañas utilidades de los trabajadores.

Asesinatos macabros en Guayaquil

'A mi madre la engañaron, la golpearon salvajemente y luego la estrangularon", dice Alberto Barzola Galarza, de 50 años, hijo de Laura María Galarza Solís, de 86 años de edad, quien fue asesinada por asaltantes, el martes 14 de agosto anterior, por la noche, en su domicilio de las calles José de Antepara 4912, entre Francisco de Marcos y Sedalana, al sur de Guayaquil.
"Vivía sola, llena de gratos recuerdos de el último viaje que hizo en junio anterior a Roma, Italia, luego de que mis cuatro hermanos le enviaron los pasajes para que disfrutara tres meses de vacaciones y se realizara chequeos médicos en el corazón", recuerda. Las estadísticas de la Brigada de Homicidios de la Policía Técnica Judicial del Guayas (PTJ) corroboran que con el de Laura Galarza son diez las personas mayores de 50 años que han sido sorprendidas y asesinadas por maleantes, en sus domicilios, en lo que va del año.
Algunas víctimas fueron atadas y ahorcadas o apuñaladas, luego de que les robaron joyas, electrodomésticos y dinero en efectivo, por lo que, para la Policía, el de atacar a ancianos desvalidos en un nuevo modus operandi de los malhechores.
La penosa nómina de asesinados en sus domicilios en ocho meses y medio la integran Juan Sánchez Medina, de 95 años, en las calles Alcedo y José Mascote; Gloria Morante Falquez, de 85 años, en La Atarazana; Marcos López Bravo, de 65 años, en la Isla Trinitaria.
También Adolfo Maldonado, de 66 años, en el kilómetro 6 de la vía a Daule; Eduardo Román Lara, de 70 años, en General Gómez 2813; Olga Chérrez, de 71 años, en Portete y la 22; Carlos Barragán, de 71 años, en la ciudadela Primavera 1 del cantón Durán; María Soleida Chavarría, de 65 años, en la Primavera 2 de Durán, y Clemente Barcos Morán, de 70 años, en Letamendi y la 28, al sur de Guayaquil.
A las 19:05 del martes anterior, la última víctima con tales características merendó con su hijo Alberto, un poco de café con unas humitas. El la notó intranquila y le preguntó si se sentía bien, ya que sufría una dolencia cardíaca y estaba bajo tratamiento médico.
Barzola terminó la conversación, se despidió con un beso en la frente y le pidio la bendición. "Le advirtí que cerrara las puertas con doble llave", comenta. Entre tanto, Laura dio media vuelta, aseguró los candados y se dirigió al sofá de la sala para disfrutar de la novela. Hasta ese momento, unos pocos inquilinos la vieron con vida. Sus familiares y vecinos presumen que el asesinato se perpetró alrededor de la media noche, por delincuentes que fingieron llevarle una encomienda de Italia, donde reside su hija Mónica Barzola Galarza, de 29 años de edad.
Los asaltantes convencieron a la anciana y ella abrió la puerta. Fue cuando comenzó una andanada de golpes y torturas, y la búsqueda de los objetos de valor que guardaba en su vivienda, como reliquias y dinero que también había acumulado.
De acuerdo con el parte policial, murió por estrangulamiento. (CHM)

Laura

  • La vivienda donde habitaba Laura era propia y en su interior conviven independientemente cinco inquilinos, quienes jamás se percataron de la presencia de sospechosos.
  • Laura tenía fotos del viaje que hizo a Roma, Italia, en marzo anterior. Sus hijos le enviaban a través de terceras personas encomiendas y dinero en efectivo para cubrir los gastos de agua potable, luz, teléfono y alimentación.
  • Norma Carpio, vecina de la víctima, dijo que las luces de la sala estaban encendidas toda la noche y que el volumen del televisor era muy alto. (CHM)

La falsa encomienda que llega desde Italia

Tres camisas usadas, un disco compacto y un exámen médico deteriorado contenía la falsa encomienda, de color amarillo y enrollado con cinta adhesiva, que los asesinos utilizaron para engañar a la anciana Laura María Galarza.
Para los parientes, es claro entonces que estos sujetos supieron que ella tenía una hija residiendo en Roma y, por lo tanto, les fue más fácil engañarla. 'Todos los días la visitaba para saber cómo se encontraba de salud, pues sufría de hipertensión. Al día siguiente me enteré de su muerte', lamenta ahora Alberto Barzola.
Las primeras pesquisas realizada por los agentes policiales permiten determinar que, al convencerla de que el envío provenía de Italia, ingresaron a la sala e inmediatamente la golpearon en el rostro y en la cabeza, y le pusieron un trapo en la boca. Luego le ataron manos y pies, la sometieron a preguntas para saber dónde se encontraba el dinero y las joyas, hasta que, después de alborotar los cajones, la torturaron y la estrangularon. Al día siguiente, los vecinos le avisaron a su hijo que las luces estaban encendidas y, luego de ingresar al lugar, se tropesaron con el cuerpo, el cual presentaba sangrado en el rostro.
"Los agentes de homicidios llegaron como al mediodía, tomaron muestras de las huellas digitales y me pidieron una sábana para envolver el cadáver. Cuando estuve en la morgue tuve que esperar varias horas para que me atiendan, ya que la mayoría del personal se encontraba listo para presenciar el partido de la selección de Ecuador frente a la de Argentina", relata Barzola.
"A las 16:00, pese a las súplicas, le hicieron la autopsia, y a las 17:15, gracias a un amigo que trabaja en la Policía, pude trasladar el féretro a mi domicilio", dice. (CHM).

Dan de baja en EEUU a ecuatoriano, por buscar esposo para su hija

Un funcionario jerárquico del sistema de transporte de Nueva York, de origen ecuatoriano, fue degradado por ofrecer incentivos a una persona que trabajaba con él para que fuera a Ecuador a casarse con su hija. El supervisor admitió que ofreció pagarle al trabajador $5 000, obsequiarle un auto y pagar su renta y otros gastos si lo hacía, aunque no conocía a su hija y ni siquiera hablaba su idioma.
''En por lo menos tres ocasiones, en 1997 y 1998, pedí a uno de mis subordinados que fuera a Ecuador y se casara con mi hija, a quien él no conocía, para que ella pudiera obtener la residencia permanente en EEUU", dijo el supervisor de transportes Milton Morán, en una confesión escrita.
''Aunque trataba de ayudar a mi hija y pensaba en su felicidad, el propósito principal de la boda propuesta era traerla a Estados Unidos. Mi intento de convencer a mi subordinado de que se casara con mi hija, fracasó''.
Morán no podía traer a su hija a EEUU porque carecía de los documentos que certificaban esa relación, dijo la funcionaria municipal Joan Salzman. El ecuatoriano fue suspendido por 30 días sin sueldo y degradado a un puesto sin autoridad, con una reducción de sueldo de $1 268 anuales. Durante dos años no podrá ser ascendido ni recibir aumento de salarios, y renunció a $2 500, en vacaciones acumuladas en lugar de pagar una multa.
Su hija, cuyo nombre no fue divulgado, permanece en Ecuador. (AP).

Buzón

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