SÁBADO 11 DE AGOSTO DE 2001

CRONICA ROJA De las religiosas a los siquiatras En Cuenca no hay quien los reciba
• Los tanques estaban llenos de droga • El centro hospitalario de Guayaquil recibe un promedio diario de 250 a 300 personas. El 70% de los que viven en ese sitio fueron abandonados. • En el Azuay se podría desatar un nuevo cuadro epidemiológico causado por la emigración.

La esquizofrenia, los cambios de humor, la depresión y hasta los problemas de pareja (personas que necesitan tratamiento porque no soportan a su cónyuge) son los casos más comunes que se tratan en los siquiátricos del país, según asegura Rommel Artieda, director del hospital Julio Endara, ubicado en las afueras de Quito, que alberga en sus vetustas instalaciones a 138 pacientes, con distintos tipos de trastornos mentales.
"El Estado no presta todavía la suficiente atención a la salud mental. El apoyo es insuficiente. Se hacen tareas en pequeña escala, y la mayoría de iniciativas se quedan en propuestas por la falta de respaldo económico", dice Artieda, en su oficina del siquiátrico, uno de los dos que existen en Quito administrados por el Ministerio de Salud. El Julio Endara se mantiene con $300 000 anuales, de los cuales un gran porcentaje está destinado al pago de sueldos de las 100 personas que laboran en esa institución.

Entre la esquizofrenia y la depresión

Datos de la Dirección de Salud Mental revelan que del 10% al 15% de la población es depresiva.

AEl Ministerio de Salud Pública ni siquiera tiene un presupuesto fijo asignado para este campo, pese a que existe una Dirección de Salud Mental. Wilson Rojas, director (e), sostiene que su trabajo se limita a mantener proyectos, sobre todo en temas relacionados con el alcoholismo, y realizar la supervisión técnica de los hospitales siquiátricos que administra el Estado: el Julio Endara y el San Lázaro, este último se encuentra en el centro histórico de la capital, en la calle Ambato, en una edificación que ahora pertenece al Distrito Metropolitano de Quito. En Guayaquil, el más grande es el regentado por la Junta de Beneficencia, el hospital Lorenzo Ponce, y Cuenca apenas cuenta con un centro para ayudar a los alcohólicos.
"La salud mental no es solo internarse, también implica tareas de prevención, que carecen de apoyo y respaldo económico. Hay planes y proyectos, pero no hay sustento presupuestario", insiste Artieda. A los problemas presupuestarios en el tema de la siquiatría se juntan aquellos de los sindicatos de la salud. (JT)

Los sindicatos, un asunto de la clínica siquiátrica

Solo en el Julio Endara existen dos sindicatos y al ingresar al San Lázaro lo primero que se encuentra son letreros que revelan el poder de estos gremios. El 'Bar del Sindicato' está en la entrada. Fueron ellos quienes se opusieron a la una reubicación del siquiátrico en las instalaciones del Julio Endara, porque temen perder su trabajo, según aseguró Rommel Artieda, director del hospital Julio Endara.
La paralización del proyecto de fusión de los dos siquiátricos, diseñado por la Dirección de Salud Mental, paralizó los trabajos de readecuación y mejoramiento de las instalaciones del Julio Endara.
Las razones: Juan Ayala, director del San Lázaro asegura que trasladar su casa a las afueras de Quito significaría desatender al promedio de 26 pacientes que llegan diariamente a consulta externa, por trastornos mentales: desde gente que se muerde los labios porque siente que tiene una culebra en su cabeza hasta personas que ven al diablo en las paredes.
En medio de estos problemas son atendidos quienes sufren de trastornos mentales, los abandonados a su suerte tanto en el Julio Endara como en el San Lázaro. "Llegan a registrar el ingreso, se les da una receta, dicen que ya regresan con las medicinas, pero nunca más vuelven", dice la hermana Margarita, una religiosa que trabaja en el Endara. (JT)


Algo de Shakespeare en el televisor de la sala del fondo

El siquiátrico de la calle Ambato no ha podido ser reubicado por la presión que ejercen los trabajadores

La casona construida hace 216 años, que nació con el nombre de Jesús, María y José, pasó de manos del Ministerio de Salud al Distrito Metropolitano de Quito, y su restauración se encuentra a cargo del Fondo de Salvamento. Toda el ala izquierda, en donde está la sala de San Juan, se halla abandonada, los pacientes debieron salir cuando se comenzó a caer el techo, y las goteras de agua fueron más grandes.
En el primer piso están las ancianas indigentes, que no tienen familiares y que han perdido el sentido de la realidad. Padecen de delirios.
Doña Manuela Guerra, sentada en una silla de ruedas, saluda a todo el que pasa por su lado. La silla fue donada al San Lázaro. Extiende su mano huesuda, mientras otra anciana agota su tiempo metiéndose la mano en la boca, buscando algo que no encuentra y luego se friega su pierna.
El mayor número de pacientes del San Lázaron son de escasos recursos económicos y muchos son trasladados de Sucumbíos y Esmeraldas, aunque también hay de Carchi, Imbabura, Napo, Riobamba, Ambato y Guaranda.
Dimitri Barreto, que dirige la escuela de posgrado de siquiatría en la Universidad Central, dice que las personas con trastornos que llegan a los hospitales de Quito lo hacen por tradición o porque desconocen que en los hospitales generales hay un departamento de siquiatría.
En la sala del fondo, 15 pacientes más se encuentran en terapia de distracción. Miran como Romeo intenta conquistar a Julieta, bajo su balcón, con una guitarra. En una televisión inmensa ven el capítulo del famoso humorista mexicano Roberto Gómez Bolaños, una adaptación libre de la obra del dramaturgo inglés William Shakespeare. (JT)


Los 278 huéspedes atendidos por 240 trabajadores del Ministerio

Los hospitales siquiátricos a cargo del Ministerio de Salud Pública tienen capacidad para internar a 278 pacientes: 140 en el San Lázaro y 138 en el Julio Endara, atendidos por 240 trabajadores de la salud: 140 en el primero y 100 en el segundo, en donde se quejan por déficit de personal. En el primero están de modo permanente 30 personas con problemas mentales, que no tienen familiares; muchos de ellos han sido abandonados en las puertas de los centros hospitalarios.
Solo a consulta externa, cada día acuden al San Lázaro alrededor de 26 personas, según su director Juan Ayala, quienes son evaluadas por un siquiatra para analizar si se requiere su hospitalización. El director dice que al menos cuatro personas la necesitan y pasan a una de las cuatro salas: Santa Magdalena, Santa María, Celso Jarrín y Franklin Tello, en honor a dos pioneros de la siquiatría.
Los trastornos mentales son atendidos con medicina neuroléptica: los antiguos medicamentos como el Aloperidol. "Hay nuevos fármacos que son más caros, neurolépticos atípicos (con nuevas moléculas), a diferencia de los que se utiliza en el hospital que son los más baratos", reconoce Rommel Artieda, del Julio Endara.
En el San Lázaro, los siquiatras, sicólogos, terapeutas, enfermeras, personal de limpieza y auxiliares están agrupados en sindicatos que marcharon por las calles de Quito cuando se elaboró el proyecto de fusión de los dos siquiátricos. (JT)


Sobre la perturbación de las ideas

La esquizofrenia es uno de los trastornos que más se atiende en el San Lázaro y en el Julio Endara, pero su incidencia es menor

Sentado frente a una cartulina, Eduardo Suárez dibuja un pájaro que eleva sus alas por sobre unas flores. "Sufre de esquizofrenia paranoide", dice Juan Ayala, director del San Lázaro. Según la definición de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la esquizofrenia se caracteriza por la perturbación de las ideas y los sentimientos, que afecta el lenguaje, el pensamiento, la percepción y el sentido de la propia identidad.
En todo el continente americano, según la OPS, siete millones de personas sufren esquizofrenia. En el Ecuador es una de las enfermedades mentales más frecuentes, de acuerdo con Rommel Artieda, director del hospital siquiátrico Julio Endara. Aunque Dimitri Barreto, coordinador del posgrado de siquiatría de la Universidad Central, cree que es mínimo el porcentaje de quienes padecen esquizofrenia, en comparación con otras enfermedades mentales, como el alcoholismo.
"El 17% de la población ecuatoriana es alcohólica y el 9% depresiva", dice Barreto. Aunque según el epidemiólogo del Ministerio de Salud, Patricio Jácome, el porcentaje de la población alcohólica en el Ecuador llega al 35%. Lo dice basado en las últimas estadísticas del Consejo Nacional de Sustancias Estupefacientes y Sicotrópicas, las que revelarían que la depresión afecta al 10% y el 15% de la población.
Dimitri Barreto sostiene que la esquizofrenia afecta a uno de cada mil ecuatorianos, aunque los casos más tratados en el San Lázaro y el Julio Endara son por esa causa. De acuerdo con la división clásica de la siquiatría, se identifican cuatro tipos de esquizofrenias, siendo la más peligrosa la paranoide, porque desencadena actos de violencia.
El dibujante, vestido con una chaqueta raída, vuelve a ver al escuchar el susurro del siquiatra. Tiene barba cuidada y cabello corto. "Es un artista", insiste el director del San Lázaro. Como la mayoría de pacientes crónicos, no tiene familia y vive hace diez años en el siquiátrico. "En algún momento de su vida -dice Ayala- comenzó a ver enemigos en todos lados. Si dos personas a las que nunca había visto conversaban a poca distancia de él, creía que tramaban algo en su contra y reaccionaba violentamente".
Eduardo Suárez es el encargado de diseñar las sábanas, las cortinas y los cojines elaborados por otros enfermos mentales, que sufren de esquizofrenia, delirios y depresiones. (JT)

 

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