Las cámaras acorralan la 'otra
vida'
En el operativo, realizado en la zona norte de la capital, estuvieron presentes
reporteros gráficos y periodistas
En el balde de una camioneta, dos camarógrafos ya están listos.
Hoy, los medios de comunicación han sido invitados al operativo nocturno. Patrulleros y
motos policiales encabezarán la caravana que controlará calles y locales de diversión
al norte de Quito.
A una orden del oficial responsable, los vehículos arrancan violentamente, para
sorprender a los travestidos que recorren la zona cercana a la Y. Al ver la corte de
carros y reflectores de las cámaras de video que las enfocan, ellos aceleran cada vez
más el paso hasta correr frenéticas tratando de escapar.
Los agentes se esparcen y, después de cinco minutos, son cerca de ocho los travestidos
que, con las manos contra la pared y las piernas abiertas, son revisados.
Están tranquilos. "Amarillita, te agarraron", ríe uno. Varias veces han sido
detenidos en este tipo de operativo y saben que saldrán en pocos días. Son las cámaras
de televisión las que los intimidan, "¿por qué nos filman, qué va a
pasarnos?". La rutina rota da miedo.
A cierta distancia, tres niños pequeños, divertidos, observan.
Los aparatos de video les buscan el rostro, los acosan micrófonos y preguntas. Ellos
insultan, gritan a los que les rodean: "¡cuando matan maricones, ahí sí no
aparecen!". Uno muestra una cicatriz de bala en el tobillo; otro, un hematoma en el
seno. Los suben al bus que llevará a los detenidos
Un local nocturno es 'copado' ahora. Sentado frente a una mesa, con una botella de
cerveza, un hombre de cincuenta años y mirada melancólica observa inmóvil, casi
indiferente.
Cuatro muchachos sin papeles -una chica entre ellos- son los detenidos. El guardia y la
administradora del bar acompañarán el resto de la noche el operativo, tratando de
liberarlos.
Al entrar a un prostíbulo ilegal, instalado en el segundo piso de una casa -solo una sala
rectangular, un baño y dos cuartos de camas pequeñas-, las luces explotan: los
camarógrafos buscan, ansiosos, imágenes dramáticas, espectaculares.
Mientras los policías cachean a los hombres, las muchachas son juntadas. Sentadas en
sillones, se tapan el rostro con cojines. Solo una, vestida con una ceñida licra gris,
temblando ligeramente y con la mirada fija, apretando los dientes, permanece parada.
Sufre. Las videofilmadoras se la comen, la rebuscan, la espulgan hasta que sale del cuadro
de enfoque.
Es cuando están controlando a las otras que quedamente los sollozos comienzan a oírse.
Es la muchacha de gris. "¿por qué me filmaron?", le dice a un muchacho que
abrazándola trata de consolarla. "Tengo un hijo, nadie sabe que yo estoy...".
El llanto revienta. Se siente perdida, su vida expuesta.
Los reflectores nuevamente la iluminan. Ella ya no hace nada. El la oculta tras una
cortina.
Las bromas y los comentarios obscenos se repiten entre los invitados a la acción
policial...
Otro local es controlado. Sentado frente a una mesa, con una botella de cerveza, un hombre
de cincuenta años y mirada melancólica observa inmóvil, casi indiferente. Por segunda
vez en una noche le piden documentos.
Las cámaras de video siguen rebuscando. Un camarógrafo trata de entrar a un cuarto,
donde un hombre y una mujer se visten apresurados.
Casi todas las muchachas son detenidas sin papeles. Solo una, con una barriga de siete
meses de embarazo, es perdonada. (AAS)
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Un prostíbulo 'de la alta''El cubano', vestido de negro y con un diminuto micrófono sostenido con
un cintillo, permanece inmóvil y con las manos en el cinturón sobre el escenario.
Es la última acción de la noche, en un prostíbulo de 'alto nivel'.
El lugar es elegante, y son muchas y muy guapas las muchachas que están dentro; las
sientan juntas para controlar sus papeles. La administradora, una mujer rubia y también
muy bella, trata de manejar la situación, tranquilizar a las chicas y presentar los
documentos.
En los sillones de cuero, los clientes beben tragos caros. Sale uno, mandón, y encara al
representante de la intendencia. Advierte, ordena: "Salimos en las cámaras y los
demandamos a ustedes", ruge.
Los reflectores se van apagando poco a poco, respetuosos del ambiente.
Casi todas las muchachas son colombianas, sin papeles de trabajo y recién llegadas. Cual
chambelanes de concurso de belleza, de a uno, los policías las llevan al bus.
La gente va saliendo del local y 'El cubano' continúa paralizado, en la misma posición.
Cuando el operativo termina, la Policía, llevando a los detenidos y los periodistas a su
descanso, dos borrachines a los que nadie hace caso intentan dar declaraciones, agradecer
a la autoridad su lucha a favor de la moralidad. (AAS).
Amenazas por internet a defensores
de DDHH
Una falange fascista estaría amenazando a organizaciones sociales y de DDHH
Alexis Ponce, representante de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH), quien se
encuentra fuera del país, ha recibido continuas amenazas en los últimos días por
personas desconocidas.
La APDH, en un comunicado, denuncia que telefonicamente o a través de Internet, grupos
clandestinos han emenazado de muerte a dirigentes de grupos de DDHH. Los autores de la
amenaza, según el comunicado de la APDH, es una organización que se hace llamar 'Legión
Blanca'. "De corte extremista y capitalista", como ellos mismos se
describen", dice.
Las amenazas también han estado dirigidas a los representantes de la Comisión Ecuménica
de Derechos Humanos (Cedhu), la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos
(Inredh) y el Servicio Paz y Justicia.
La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), la Coordinadora de
Movimientos Sociales (CMS) y otras organizaciones populares tambien han sufrido amenazas
por parte de la 'Legión Blanca'. (JT)
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