SÁBADO 4 DE AGOSTO DE 2001

CRONICA ROJA 'Olor a muerte' aleja a los perros antidroga La DEA con una oficina en la Base
• Las cámaras acorralan la 'otra vida' • La detención de 'Fernandiño' sirvió a la Policía colombiana para conocer las nuevas técnicas utilizadas por las organizaciones del narcotráfico. • En los próximos meses, concluirá la construcción de una moderna oficina antidrogas de la Policía.

La droga ahora no solo viaja en maletas de doble fondo, adherida al cuerpo o en las vísceras y estómago de quienes ponen en riesgo su vida a cambio de cuantiosas sumas de dinero. Los últimos descubrimientos de agentes antinarcóticos en relación con los correos humanos, a los que se llama 'mulas', evidencian que ahora la cirugía plástica es un recurso ideal para quienes buscan trasladar alcaloide a grandes distancias y con menos probabilidades de muerte del portador. Esto ha sido detectado en Colombia, donde, según los cálculos más recientes de las Naciones Unidas, produce y distribuye al menos el 80% de la cocaína que se consume en el mundo. Y, entonces, la conclusión policial es que para introducir este producto ilícito en otros países, el ingenio y la audacia tienen para el narcotraficante tanto valor como la droga misma. Los correos humanos descubiertos por la Policía colombiana, generalmente en aeropuertos, son ahora también mujeres jóvenes cargadas con implantes de cocaína o heroína, en grandes senos, glúteos o muslos. Y el modo de operar involucra irremediablemente a algún cirujano, especializado o no, dispuesto a ganar considerables sumas de dinero para actuar en la clandestinidad, tanto al colocar el implante como luego, en el país de destino, al retirárselo.

El cuerpo, vehículo de la droga

Con la complicidad de cirujanos y personas dispuestas a arriesgar su vida, el narcotrafico crea nuevas técnicas.

Al parecer, el proceso resulta mucho más seguro para el dueño del estupefaciente, pues las 'mulas' que se tragan las cápsulas con droga, con cierta frecuencia mueren por sobredosis al reventar alguna de ellas, o son descubiertas en el aeropuerto por los nervios o bruscos cambios en el accionar que le producen las sustancias extrañas que llevan en su aparato digestivo.
La técnica de los implantes, a pesar de ser la más novedosa, no es tampoco la más inverosímil manera de sacar los alcaloides a los mercados de consumo, especialmente Europa y Estados Unidos.
El año anterior, en el vecino país de Colombia, se detectó cómo utilizaban yucas, grandes tubérculos de exportación, para enviar pasta de cocaína a los Estados Unidos, con una técnica agropecuaria que permitía introducirle bolsas de látex antes de la cosecha, y que no quedasen huellas de que el vegetal había sido cortado, al exportarlo. (GCG)

Desde el 'olor a muerte' hasta la harina de pescado

Los organizaciones de narcotraficantes tienen una novedosa opción para pasar las cargas de droga: la del 'olor de la muerte', un brebaje truculento preparado por indígenas amazónicos, con los cuerpos de perros muertos, el cual producía una grasa inmunda que se colocaba alrededor de la carga y que alejaba a los canes adiestrados para detectar alcaloides.
Ecuador, como vecino de Colombia, es considerado un país de tránsito para el envío de paquetes de estupefacientes a Europa, Asia y Estados Unidos, donde cada kilo puede fácilmente alcanzar valores superiores a los $100 000. Por tanto, es también escenario de la audacia de los narcotraficantes para camuflar su prohibida carga.
El caso más ingenioso y reciente que registra la Policía Antinarcóticos del Guayas data de abril anterior, en el cantón Santa Lucía, donde los delincuentes, en complicidad con algunos químicos, lograron camuflar cocaína en harina de pescado y harina de cocoa que sería exportada.
Acciones del laboratorio de criminalística de la Policía Judicial permitieron descubrir el sistema de transporte de estupefacientes, mientras, más y más 'mulas' intentan también salir, a diario, por los filtros de los aeropuertos Simón Bolívar, de Guayaquil, y Mariscal Sucre, de Quito. (GCG)


Las pruebas que revelan el tránsito en el país

Un contacto en Aduanas tramitaba papeles y los nexos con el exterior se hacían por e-mail

'Alfalfa' es el nombre del operativo que desarticuló una poderosa organización dedicada a transportar droga desde Guayaquil hasta Canadá, camuflada entre alfarina, un alimento balanceado para consumo animal.
Las exportaciones se realizaban, según la Policía, con la complicidad del agente afianzado de aduanas Jorge López Póveda, quien tramitaba los documentos aduaneros.
Esta organización, en la que supuestamente participaba el ecuatoriano Alfonso Berrú Carrión, hacia sus contactos desde Guayaquil, vía correo electrónico con Canadá. La Policía antinarcóticos de Canadá colaboró para encontrar a Timothy Andrew Murray, la persona que era contactada por Berrú a través del mail edgar495@latinmail.
Cuando la organización del narcotráfico fue desarticulada la Policía Nacional decomisó 2 852 kilos de marihuana. Uno de los más grandes localizados este primer semestre del 2001. (JVR)



Conexión peruana, desarticulada por los agentes antinarcóticos

La organización internacional fue descubierta cuando intentaba enviar la cocaína a Estados Unidos y Europa

Un caso en el que los agentes de antinarcóticos del Guayas casi pierden la 'batalla' se registró en abril anterior, cuando una red internacional intentaba enviar hacia Canadá unos 300 kilos de cocaína utilizando un moderno método químico que por primera vez se aplicaba en Ecuador. Ese método permitía que la droga fuera imperceptible al olfato de los canes e irreconocible a simple vista para los agentes de antinarcóticos.
La banda internacional, en la que participaban nueve ecuatorianos, ocho colombianos, un chileno y un italiano, iniciaba sus operaciones ilegales en Perú, desde donde se transportaba la droga hasta el Ecuador.
El colombiano Julio Umaña (a. Theo) era el encargado de introducir la droga a territorio ecuatoriano para su procesamiento, el cual se realizaba en el rancho Gran Ulises, ubicado en el cantón Santa Lucía, Guayas. Allí la red había levantado un laboratorio para que los colombianos Hernán García Restrepo y Luis Emilio Duarte 'transformaran' la droga, que en el mercado norteamericano hubiese alcanzado los $15 millones, y $18 millones en el europeo.
Mediante procedimientos químicos, los narcotraficantes cambiaban la coloración y el olor característico de este tipo de sustancias.
Luego de un minucioso proceso, según los informes policiales que existen sobre el caso, la droga adquiría un color café oscuro, lo que era aprovechado por los narcotraficantes para mezclarla con harina de pescado y harina de cocoa. Eso permitía que los canes no lograsen detectar la presencia de cocaína en esas harinas.
Mientras la droga era procesada, otro colombiano, Ramiro Sanín, realizaba las coordinaciones correspondientes para que la empresa Mit Mundo de Quito fuera la encargada de la exportación de la droga hacia Vancouver, Canadá. (JVR)


¿Carteles colombianos expanden sus fronteras por efectos del Plan?

Las técnicas que las organizaciones de narcotraficantes utilizan son tan avanzadas como la tecnología y mecanismos que se aplican para detectar la presencia de estupefacientes en algún tipo de producto.
Es que la misma cercanía que tiene Ecuador con Colombia ha resultado favorable para estas organizaciones que en algunos casos, han logrado enviar a sus 'especialistas' en estas técnicas para intentar evadir los controles policiales.
De hecho, a principios de este año, Abraham Correa, entonces jefe de la Policía del Guayas, mostraba su preocupación sobre la incursión de narcotraficantes colombianos en territorio ecuatoriano como una posible consecuencia del Plan Colombia.
Correa realiza esta declaración en momentos en que la Policía presentaba una poderosa banda internacional que tenía tres laboratorios de procesamiento de cocaína en el Ecuador.
La banda, conformada por 13 ecuatorianos y 7 colombianos, convertía la pasta básica de cocaína -procedente de Perú- en materia semielaborada de clorhidrato de cocaína, con un alto grado de pureza.
Para enviar la droga hacia Estados Unidos o Bélgica, los narcos utilizaron como pantalla una empresa de exportaciones de piña fresca.
Los narcotraficantes extraían la espuma de las paredes y el techo del contenedor escogido para guardar la cocaína, que previamente, en otro laboratorio, se le daba la forma y tamaño para que ingresara fácilmente a los sitios de camuflaje.
La Policía Nacional logró aprehender de esta banda unos 69 320 gramos de clorhidrato de cocaína. (JVR)

 

Buzón

Buzón SUBIR