'El estrés ataca sin previo aviso'
La muerte de la cabo segunda de Policía, Karina Ortega Vera, quien fue asesinada por su
esposo, el policía Jorge Nixon Paz, en la madrugada del viernes 6 de julio, tras recibir
siete impactos en el cuerpo, puso a los miembros de la cúpula policial en desconcierto.
Ocurrió cuatro días antes de cumplir cuatro meses de casados. La víctima, de 28 años
de edad, vivía con su conviviente en la Av. 25 de julio y Juan Bosco, al sur de
Guayaquil. Según el testimonio de Angélica Vera Gorotiza, madre de la occisa, el hecho
ocurrió cuando Paz le reclamó a Ortega que le habían contado que 'andaba con otro
hombre'.
Ella contestó que todo era falso. Media hora después, el enfurecido esposo le ordenó
empacar la ropa porque se iba de viaje. Karina obedeció y al instante de arreglar las
camisas y pantalones, este le disparó. Los familiares auxiliaron a Ortega y la llevaron
hasta el hospital Naval, pero los impactos comprometieron órganos vitales y falleció por
hemorragia.
El asesino, sin embargo, aprovechó la confusión para escapar. "El era celoso y
siempre discutían", señala Vera.
Ortega trabajó durante seis años en el archivo de la Policía Técnica Judicial del
Guayas. Paz, quien tiene un niño de dos años de edad de su primer compromiso con Alba
Rivera, laboró en las oficinas de seguridad del aeropuerto Simón Bolívar de Guayaquil.
El coronel Marco Cuvero, jefe provincial de la Policía, ordenó la captura del gendarme y
pidió al alcalde, Jaime Nebot, que se ofrezca una recompensa de $1 000 para quien dé
información sobre el paradero del homicida que, según los uniformados, es considerado
peligroso.
Estos hechos aislados que ocurren en situaciones inusitadas, parten del hogar y del estilo
de vida que tiene el ser humano. Así lo define el sicólogo clínico del Hospital de
Policía Guayaquil Nº 2, Gilbert Jácome, encargado de la selección del personal
policial en el Comando Provincial del Guayas.
"Los policías pasan constantemente estresados debido al trabajo peligroso que
enfrentan. La situación económica también influye en su personalidad, así como la
organización familiar", dice.
Estos acontecimientos delictivos se fundamentan básicamente en los patrones de conducta y
el medio actual en donde se desenvuelve el individuo, ya que en su vida adulta todo lo
negativo repercute en su siquis.
"Los uniformados están sujetos a cambios prolongados sin previo aviso. Esto
desencadena problemas y reacciones negativas que afectan en su personalidad, generando, no
obstante, una patología".
Añade que si el rasgo de personalidad del individuo, la formación y los valores morales
son suficientes, las situaciones compulsivas serán mínimas. Por ello, "los
policías son evaluados física, mental y académicamente antes de ingresar a la
institución", expresa.
Una vez que ingresan, son sometidos cada tres meses a pruebas sicológicas y entrevistas
personales con el siquiatra y, posteriormente, con el sicólogo para detectar si han
adquirido algún tipo de trastorno mental o de personalidad.
"Es importante la prevención y el control sicológico a tiempo para evitar que el
problema se desarrolle a grandes escalas". (CHM)
Controles
- Los tets de salud mental (sicológicos) se
realizan en todos los destacamentos y comandos policiales a escala nacional.
- Los policías se somenten a pruebas de
inteligencia, personalidad y entrevistas sicológicas trimestralmente.
- De acuerdo con los resultados sicológicos,
se pueden descubrir problemas de ansiedad, neurológicos, presión, alcoholismo, crisis
convulsivas y situaciones extremas de sicosis. (CHM).
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La violencia sí influye en la personalidad de los policíasProblemas en su vida intrafamiliar, suicidios,
consumo de alcohol, homicidios y maltrato marital, son algunas de las consecuencias que el
ser humano puede experimentar cuando está rodeado de violencia, y, en el caso de quienes
ejercen la labor policial, los riesgos de atentar contra la vida de los demás y la suya
misma no quedan exentos.
Al menos esa es la opinión del sociólogo guayaquileño Gaitán Villavicencio, para quien
el escenario violento y descarnado en que se desenvuelven los miembros del orden afecta
sus emociones y, de manera especial, a aquellos que sicológicamente no están preparados
para vivir esas experiencias.
"Deben tener un tratamiento adecuado porque el tema 'seguridad' es una cuestión que
requiere mayor interés de parte de las autoridades en términos económicos",
señala. De ahí que sugiere se les otorgue apoyo sicológico y se desarrollen terapias
grupales dentro de las filas.
Así, se reforzarían ciertos criterios de su personalidad y se lidiarían oportunamente
los conflictos internos.
Manifiesta que los problemas sociológicos a los que se enfrentan continuamente los
oficiales tienen dos perspectivas: macrosocial y microsocial.
La primera, abarca la violencia estructural que impera en el país: mala situación
económica, política e inseguridad social. Y la segunda, está dada por las desventajas
de las que, a nivel institucional, adolecen los policías para cumplir con su misión, es
decir: bajos sueldos y falta de recursos logísticos. "Las reiteradas denuncias de
extralimitación de ciertos policías en sus funciones corroboran este problema".
(CHM).
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