La noche en que 'Los Bayardos' mataron a
cuatro condenados
En su mayoría jóvenes cayambeños emigrados en busca de trabajo, 'Los Bayardos' son
una 'pandilla' de fin de semana
Quito, sábado 30 de junio, 20:30. En lo que antes era un parqueadero subterráneo, en los
bajos del restaurante El Calamar, el discomóvil se instala y comienza a sonar,
reinagurando como cada noche la discoteca.
Una puerta de madera, que semeja la entrada a una casa normal, y un afiche de Shakira son
el punto de partida de las escaleras que conducen hacia abajo. En los muros blancos pero
sucios, notas musicales dibujadas anuncian la noche.
El piso de baldosas blancas y negras, alternadas como un gigantesco tablero de ajedrez,
termina en el suelo de cemento de la pista, rodeada por un gran espejo. Las haces de luces
de colores chocan contra gentes y paredes.
Llegan pequeños grupos, de dos, tres, cinco muchachos; y El Calamar se llena de a poco.
Este 'bailadero' es uno de los puntos de reunión de Los Bayardos, una 'pandilla' de más
de 40 jóvenes. Entre semana, casi todos son trabajadores inmigrantes -panaderos,
albañiles, carpinteros. Sus edades oscilan entre los 15 y 25 años. Solo se reúnen los
fines de semana, "para divertirse y olvidar".
Entre ellos hoy están María Balvina, Ramiro Cristóbal, Luis Medardo, su primo Víctor
Manuel, su sobrino Juan de Dios, menor de edad.
La música retumba, los chicos beben, bailan.
De repente, a una cuadra, un perro comienza a ladrar ansiosamente. Un muchacho entra
apurado a la discoteca. Sale con seis compañeros.
Un reloj marca las diez y cuarenta de la noche.
El inicio de la locura
En la intersección de la Seis de Diciembre e isla Isabela se inicia una gresca entre Los
Bayardos y jóvenes de un grupo de Cumbayá. La pelea arranca pareja, pero Los Bayardos
comienzan a perder. Uno de ellos regresa nuevamente a El Calamar por refuerzos.
La dueña del negocio, Rosa Flores, contará después cómo, sin ella entender el porqué,
todos los muchachos salen en grupo, dejando de pronto el negocio vacío. Son más de las
23:00.
Una turba enardecida, de manera caótica, se enfrenta entre sí en la calle. Solo los
integrantes de las pandillas se reconocen y protegen mutuamente. El resto es enemigo.
Es entonces que -según informes de la Policía Judicial- el menor Juan de Dios apuñala a
José Mosquera Lasinquiza.
Los Bayardos se desperdigan por la zona.
El cadáver de Mosquera, al que le han robado los zapatos, queda en el suelo, "como
gritando con los ojos de tan abiertos que los tenía", dirá un testigos de los
sucesos.
Tres jóvenes -entre ellos una mujer- se acercan al cadáver. Uno llora. "Josecito,
no te mueras. Por mi culpa", dice ahogándose.
Una ambulancia llega. Los paramédicos comprueban que Mosquera ha muerto y parten
inmediatamente: Hay informes de un nuevo asesinato.
El cadáver será llevado a la morgue en el balde de una camioneta.
La segunda muerte
Algunos de Los Bayardos se reagrupan en el redondel del Inca. Caminan por la Seis de
Diciembre cuando se encuentran con un grupo de personas, al que según la Policía
intentan asaltar.
Puñales, cuchillos, incluso un formón afilado, no logran intimidar, y surge una nueva
lucha.
Pablo David Guamán Córdova escapa, gravemente herido. Su hermano Gustavo Geovanny queda
tendido con varias heridas. Morirá en una ambulancia, camino al hospital. (AAS)
Pistas
- Informes de Policía involucran a la
pandilla Los Bayardos de la muerte de dos personas en septiembre del 2000.
- De los ocho detenidos tras los sucesos del
sábado, dos fueron apresados en su vivienda. Aunque uno de ellos no tenía participación
en los sucesos, la posesión de un arma de fuego legitimó su captura.
- El caso está en manos de la autoridad
judicial. (AAS)
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Dos muertes y un operativo policialLos Bayardos -entre ellos hay algunas mujeres- caminan por la
avenida Seis de Diciembre la madrugada del 1 de julio.
Del local Recepciones Alfa salen cinco hombres, la mayoría costeños.
Juan de Dios, el menor de los pandilleros, està envalentonado, y algo les dice a los
extraños. Una nueva gresca inicia.
Según cuentan ellos mismos, Los Bayardos corren, tratan de huir, pero una pedrada en la
nuca derriba a Juan de Dios, y sus compañeros regresan.
Algunas muchachas tratan de levantar a Juan de Dios. Está herido.
"Está muerto", piensa Víctor Manuel mientras saca su 'puñal', un formón
afilado. Después confesará haber dado una de las puñaladas que mataron a Angel Conforme
Muente o a Marco Bajaña.
Se completa el ciclo. Son cuatro los muertos cuando la Policía inicia el operativo en el
que serán detenidos Luis Medardo, Ramiro Cristóbal, Martha Balvina, Víctor Manuel,
Isidro; así como los menores Juan de Dios, Andrea Patricia y Blanca Leonor.
'Quilo' se apellidan todos los hombres detenidos, familiares cercanos que viven juntos en
pequeños cuartos, como emigrantes. Tres son acusados de participar directamente en los
sucesos.
Ninguno de ellos tiene antecedentes penales. (AAS)
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