SÁBADO 7 DE JULIO DE 2001

El negocio de la contaminación

Control: el juego de intereses El control de tránsito es vital

• La relación laboral entre choferes y dueños de transporte urbano da prioridad
a la ganancia sobre la salud de
la población, se afirma.

• Los centros privados de revisión obligatoria de los automotores generarían a sus ejecutores más de $2,5 millones cada año.

• Si respetaran las paradas fijas, los buses reducirían hasta en un 30%
la contaminación que producen.


La noche en que 'Los Bayardos' mataron a cuatro condenados

En su mayoría jóvenes cayambeños emigrados en busca de trabajo, 'Los Bayardos' son una 'pandilla' de fin de semana

Quito, sábado 30 de junio, 20:30. En lo que antes era un parqueadero subterráneo, en los bajos del restaurante El Calamar, el discomóvil se instala y comienza a sonar, reinagurando como cada noche la discoteca.
Una puerta de madera, que semeja la entrada a una casa normal, y un afiche de Shakira son el punto de partida de las escaleras que conducen hacia abajo. En los muros blancos pero sucios, notas musicales dibujadas anuncian la noche.
El piso de baldosas blancas y negras, alternadas como un gigantesco tablero de ajedrez, termina en el suelo de cemento de la pista, rodeada por un gran espejo. Las haces de luces de colores chocan contra gentes y paredes.
Llegan pequeños grupos, de dos, tres, cinco muchachos; y El Calamar se llena de a poco.
Este 'bailadero' es uno de los puntos de reunión de Los Bayardos, una 'pandilla' de más de 40 jóvenes. Entre semana, casi todos son trabajadores inmigrantes -panaderos, albañiles, carpinteros. Sus edades oscilan entre los 15 y 25 años. Solo se reúnen los fines de semana, "para divertirse y olvidar".
Entre ellos hoy están María Balvina, Ramiro Cristóbal, Luis Medardo, su primo Víctor Manuel, su sobrino Juan de Dios, menor de edad.
La música retumba, los chicos beben, bailan.
De repente, a una cuadra, un perro comienza a ladrar ansiosamente. Un muchacho entra apurado a la discoteca. Sale con seis compañeros.
Un reloj marca las diez y cuarenta de la noche.

El inicio de la locura

En la intersección de la Seis de Diciembre e isla Isabela se inicia una gresca entre Los Bayardos y jóvenes de un grupo de Cumbayá. La pelea arranca pareja, pero Los Bayardos comienzan a perder. Uno de ellos regresa nuevamente a El Calamar por refuerzos.
La dueña del negocio, Rosa Flores, contará después cómo, sin ella entender el porqué, todos los muchachos salen en grupo, dejando de pronto el negocio vacío. Son más de las 23:00.
Una turba enardecida, de manera caótica, se enfrenta entre sí en la calle. Solo los integrantes de las pandillas se reconocen y protegen mutuamente. El resto es enemigo.
Es entonces que -según informes de la Policía Judicial- el menor Juan de Dios apuñala a José Mosquera Lasinquiza.
Los Bayardos se desperdigan por la zona.
El cadáver de Mosquera, al que le han robado los zapatos, queda en el suelo, "como gritando con los ojos de tan abiertos que los tenía", dirá un testigos de los sucesos.
Tres jóvenes -entre ellos una mujer- se acercan al cadáver. Uno llora. "Josecito, no te mueras. Por mi culpa", dice ahogándose.
Una ambulancia llega. Los paramédicos comprueban que Mosquera ha muerto y parten inmediatamente: Hay informes de un nuevo asesinato.
El cadáver será llevado a la morgue en el balde de una camioneta.

La segunda muerte

Algunos de Los Bayardos se reagrupan en el redondel del Inca. Caminan por la Seis de Diciembre cuando se encuentran con un grupo de personas, al que según la Policía intentan asaltar.
Puñales, cuchillos, incluso un formón afilado, no logran intimidar, y surge una nueva lucha.
Pablo David Guamán Córdova escapa, gravemente herido. Su hermano Gustavo Geovanny queda tendido con varias heridas. Morirá en una ambulancia, camino al hospital. (AAS)

Pistas

  • Informes de Policía involucran a la pandilla Los Bayardos de la muerte de dos personas en septiembre del 2000.
  • De los ocho detenidos tras los sucesos del sábado, dos fueron apresados en su vivienda. Aunque uno de ellos no tenía participación en los sucesos, la posesión de un arma de fuego legitimó su captura.
  • El caso está en manos de la autoridad judicial. (AAS)

Dos muertes y un operativo policial

Los Bayardos -entre ellos hay algunas mujeres- caminan por la avenida Seis de Diciembre la madrugada del 1 de julio.
Del local Recepciones Alfa salen cinco hombres, la mayoría costeños.
Juan de Dios, el menor de los pandilleros, està envalentonado, y algo les dice a los extraños. Una nueva gresca inicia.
Según cuentan ellos mismos, Los Bayardos corren, tratan de huir, pero una pedrada en la nuca derriba a Juan de Dios, y sus compañeros regresan.
Algunas muchachas tratan de levantar a Juan de Dios. Está herido.
"Está muerto", piensa Víctor Manuel mientras saca su 'puñal', un formón afilado. Después confesará haber dado una de las puñaladas que mataron a Angel Conforme Muente o a Marco Bajaña.
Se completa el ciclo. Son cuatro los muertos cuando la Policía inicia el operativo en el que serán detenidos Luis Medardo, Ramiro Cristóbal, Martha Balvina, Víctor Manuel, Isidro; así como los menores Juan de Dios, Andrea Patricia y Blanca Leonor.
'Quilo' se apellidan todos los hombres detenidos, familiares cercanos que viven juntos en pequeños cuartos, como emigrantes. Tres son acusados de participar directamente en los sucesos.
Ninguno de ellos tiene antecedentes penales. (AAS)

Buzón

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