Y la larga espera policial tuvo su
recompensa. Finalmente, Gerardo Herrera Iles, quien se hace llamar también Carlos Enrique
Gómez Rodríguez, colombiano, de aproximadamente 40 años de edad, retornó para su país
desde la población venezolana fronteriza de San Cristóbal, donde se había refugiado
hacía meses.
Dos días de seguimiento en Cúcuta les sirvieron a los agentes para determinar
efectivamente que se trataba del mismo personaje al que apuntaban todas las movidas
realizadas en un imaginario tablero de ajedrez, en que se convirtió la investigación del
caso, y atrapar al cabecilla de la organización delictiva. ¡Jaque Mate!
La operación Guáitara, en la que participaron activamente el FBI de los Estados Unidos,
la Unidad Antisecuestros y Extorsión de la Policía de Ecuador (Unase), y el Grupo de
Acción Unificado para la Libertad de Colombia (Gaula), debe su nombre a un cañón
localizado justo en la zona fronteriza selvática que vincula geográficamente a Ecuador y
Colombia.
La ubicación de Guaitara
Guaitara está cerca de las provincias de Sucumbíos y Orellana, región de Pompeya, donde
la madrugada del 12 de octubre de 2000 fueron secuestrados desde un campo petrolero cinco
técnicos norteamericanos, un neocelandés, un chileno, un argentino y dos franceses,
quienes lograron evadir a sus captores días depués de ocurrido el secuestro. Próximo
también a los departamentos de Putumayo y Caquetá, de donde resultaron ser oriundos
muchos de quienes ejecutaron el plagio y mantuvieron bajo su control, por seis meses, a
los cautivos, siempre en territorio ecuatoriano.
Sector, sin embargo, distante, aproximadamente por 2 000 kilómetros, de la fronteriza
ciudad del extremo norte de Colombia, que solía frecuentar el cabecilla e ideólogo,
desde su refugio venezolano, una vez que en la misma selva ecuatoriana se repartieron los
$13 millones pactados como rescate, en fajos de billetes de $100, que cada uno de los
miembros de la organización se encargó de ingresar a territorio colombiano.
El lavado de dinero
El modus operandi de la organización, que actuaba con fines lucrativos en la zona
petrolera ecuatoriana, había sido el de replegarse inmediatamente hacia su país, donde
enseguida se lavaba ese dinero con inversiones inmobiliarias, principalmente.
La operación se la efectuó por medio de correos humanos que llevaron adheridos a su
cuerpo cantidades de hasta $150 000, y que a la postre sirvieron a la inteligencia
policial como los cabos que, atados, condujeron hasta la cúpula de la organización.
Rastreados en diez provincias
La operación conjunta entre las policías de Ecuador, Colombia y los agentes federales de
Estados Unidos empezó el 7 de febrero de 2001 (tres semanas antes de la liberación de
los siete cautivos sobrevivientes) y no ha culminado aún, pues la Policía colombiana
considera que resta localizar y apresar a una treintena de personajes directa o
indirectamente vinculados con esta organización delictiva.
En Colombia, las acciones de rastreo a la multinacional del secuestro, como la calificó
un jefe policial colombiano, han significado el desplazamiento de uniformados en diez
departamentos (provincias) y un total de catorce ciudades, donde se logro capturar a 52
personas. Fue necesario también montar en plena sede del Gaula, en Bogotá, un puesto de
mando que coordinara las acciones.
La conclusión final es de que se ha desarticulado notoriamente a un grupo dedicado al
delito de la extorsión, con miembros ex guerrilleros, como su cabecilla y muchos
'reinsertados' (personas cuyas acciones delictivas fueron perdonadas a fines de la década
de los ochenta) que ahora han mostrado un gran afán de colaboración con quienes fueron
alguna vez sus coidearios y que ahora creyeron encontrar una forma de enriquecerse con
técnicas y estrategias que aprendieron en sus tiempos de insurgencia. (GCG)
Investigaciones
- Las investigaciones para dar con los
secuestradores recorrieron los cuatro costados de Colombia.
- En Pereira, capital del departamento de
Risaralda, se detuvo al grupo más numeroso de implicados en el caso: 19.
- En Medellín, Antioquia, fueron apresados
seis bandoleros más; mientras que en Cali y Pasto, cayeron en manos de los
investigadores, cuatro presos en cada una.
- Tulúa, Pitalito y La Hormiga, cerca de
Sucumbíos, fueron sitios donde las incursiones policiales detuvieron a tres personas en
cada caso.
- Dos personas fueron detenidas en Bogotá,
otras dos en Mocoa (también cerca de la provincia de Sucumbíos), igual número en
Manizales, abonaron al largo listado de detenidos.
- En Palermo, Tumaco, Villavicencio y Cúcuta
se produjo una aprehensión.
- Los siete presos más que logró la Policía
del Ecuador en la zona de Sucumbíos y Orellana, antes de que fueran liberados los
rehenes, y quienes aportaron pistas sobre el paradero de los secuestrados y captores son
abastecedores y correos humanos, de acuerdo con la conclusión final de las indagaciones
policiales.
- No existe ningún ecuatoriano en la cúpula
del grupo que planificaba y ejecutaba el plagio.
El caso más macabro de los
secuestradores
A comienzos de año, en Argentina, familiares del técnico de ese país secuestrado en
Pompeya, comenzaron a dar declaraciones a la prensa sobre su inminente liberación, luego
de haber llegado a un acuerdo. El 31 de enero se comprobó que esa liberación aún no
estaba cerca.
Ron Sanders, estadounidense, de 55 años, apareció muerto con huellas de cinco balazos,
uno mortal en la nuca, a las 08:00 del 31 de enero en la cooperativa El Cóndor, en el
sector de San Pedro, al norte de Lago Agrio.
El cuerpo fue hallado cerca del río El Conejo, una zona de influencia de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), según fuentes de Inteligencia Militar en
Ecuador, lo que permitió continuar la especulación de que los autores del múltiple
secuestro podían ser ex miembros de la guerrilla del vecino país.
El cadáver, al parecer, era la macabra forma en la que los secuestradores mostraban su
disgusto ante la prolongación de las negociaciones. Los plagiadores obligaron a Sanders a
escribir sobre una manta blanca: "Soy gringo (muerto) por no pago de secuestro
compañía HP Pompeya DG". Las siglas HP hacían referencia a la empresa Helmerich y
Payne, de Tulsa, Oklahoma, para la que trabajaba Sanders.
Con la manta cubrieron el cadáver, que llevaba un overol color caqui y botas de cuero
color café. La misma vestimenta que traía cuando fue secuestrado en octubre. Junto al
cuerpo apareció, además, una cadena con un candado y las vainas de las balas que
acabaron con su vida.
|
|