"Es un espacio donde las personas
pueden dar rienda suelta a sus gustos y preferencias ", dice Sara, de 46 años de
edad, una de las pacientes de Lebed que se reconstruyó la nariz.
Ella describe el 'boom' que se ha comenzado a generar últimamente en el mercado de la
cirugía estética ecuatoriana, cuyas preferencias por la liposucción (retiro de cúmulos
de grasa) han desplazado en gran medida a la tradicional cirugía de nariz, que hasta hace
más de dos años ocupaba el primer lugar.
"Si uno observa a 100 personas y contempla sus características físicas, 20 tienen
alteraciones (problemas) en la nariz, pero la mayor parte tiene acumulación de grasas en
el abdomen. Y este número aumenta paulatinamente porque aquí se lleva una dieta excesiva
en grasas", dice Lebed.
De allí se destaca el hecho de que los pacientes ecuatorianos hayan inclinado la balanza
hacia las microliposucciones y las liposucciones (medianas y grandes).
Los costos de estas operaciones quirúrgicas puede variar de acuerdo al cirujano que la
practique. Una liposucción pequeña, como la eliminación de grasa excesiva en alguna
pequeña zona del cuerpo puede costar entre $400 y $600. Mientras que una liposucción
completa puede llegar a alcanzar los $1 200.
Lebed Queirolo, cirujano que manejatécnicas americanas en cirugía plástica, afirma que
las tarifas ecuatorianas están en la cuarta o quinta parte de lo que se cobra en Estados
Unidos, donde una liposucción pequeña puede llegar a costar $4 000 y una liposucción
completa $8 000.
Queirolo manifiesta que la tecnología que se aplica es un buen argumento para atraer
pacientes. Leber Queirolo señala que "de nada vale que sea un buen cirujano, si no
se cuenta con tecnología de punta. En el campo de la cirugía plástica muchos métodos
pueden estar en boga en este momento, pero después de un año se vuelven obsoletos",
piensa.
Otra de las alternativas que estáteniendo acogida en el mercado plástico son los
implantes. "Aumentar gluteos y bustos son las preferencias en este tipo de
cirugías", dice Jaime Lebed. Modelos y rostros femeninos de la pantalla acceden a
estos operaciones.
En cuanto a las opciones de pago para efectuarse una cirugía plástica, hay para todos
los gustos: al contado, con planes de créditos y hasta con cheques a plazo, en algunos
casos.(JVR)
ANALISIS
Sobre las bases de la vanidad y la
imagen
Estas páginas dejan una conclusión que parece clara: los parámetros de belleza,
usualmente importados o copiados de otras sociedades, y por ende, con características no
auténticas, están asentándose en las sólidas bases de la vanidad particular y el falso
concepto de imagen institucional.
Pero, ¿es malo que los ecuatorianos se esmeren por lucir mejor de lo que naturalmente
son? Los especialistas consultados por este diario se ubican en dos orillas. La una acoge
a quienes creen que la cirugía plástica, con fines estéticos, es beneficiosa cuando el
individuo se la practica simplemente para satisfacer sus propios gustos, sin haber sido
forzado por el entorno. Situaciones, no obstante, muy escasas en el medio.
Los de la otra orilla piensan, sin embargo, que los cambios quirúrgicos, y ahora incluso
inyectables y sin sangre, que permiten rejuvenecer o corregir rasgos naturales y
hereditarios, dejan secuelas irreeversibles cuando han sido el resultante de situaciones
forzosas. Por ello, muchos de quienes se sometieron a estos tratamientos, al poco tiempo
han seguido sintiendo insatisfacción, o recuperan la inseguridad conyugal o social que
pensaron superar con su paso por el quirófano.
En todo caso, el culto a la belleza es una realidad en sociedades como la ecuatoriana,
donde muchas de las opciones de trabajo exigen en sus postulantes características
estilizadas, no acordes con el biotipo ecuatoriano; y también sonrisas y ademanes
sensuales, nada acordes con ciertas actividades intelectuales que se ofrecen.
Es, además, el boom del que se están beneficiando médicos especializados (y también
otros improvisados y clandestinos) que han optado por dar las mayores facilidades a
quienes quieren invertir en su belleza.
Es evidente en Guayaquil el progreso de ese sector profesional que recibe desde artistas
de cine, televisión, y modelos del extranjero, hasta los actores locales y políticos que
se preparan para captar simpatías en sus campañas electorales. Y recordemos que, en
nuestro país, hay una ad portas, y quienes aspiran a este otro tipo de concurso deben
estar listos, y por qué no bien puestos. (GCG)
Ya no es 'cosa de señoritas'
Una relación 60-40, en porcentaje, es la que ahora se da entre pacientes mujeres y
hombres, en esas cirugías
La tendencia que sorprende actualmente a los cirujanos plásticos del país es el
porcentaje de varones que acuden al quirófano por un cambio de look en su rostro, o el
retiro de grasa de su abdomen, y que han hecho descender la cifra de operaciones en
mujeres (desde los 15 a 55 años de edad) hasta el 60%.
Jorge Miranda Zavala, afirma que el 'negocio plástico' ha sufrido cambios en estos
últimos años y uno de ellos tiene que ver precisamente con los pacientes varones.
"Para la cirugía estética no hay un límite de edad ni de sexo", sostiene el
especialista. Así, una de las favoritas y la que tiene gran demanda, tanto en pacientes
de sexo másculino como femenino, sigue siendo la rinoplastia o cirugía nasal.
Se destaca también la cirugía de senos, con una preferencia de 15% por un busto
pronunciado.
Y admite también el gran terreno que gana la liposuccón. "Ahora se ha implementado
una nueva técnica que se realiza de forma subsónica con cánolas activadas que tienen
movimiento propio; se diferencia de la convencional porque no las tiene".
"La tendencia mundial del rejuvenecimiento es una cirugía más temprana de cara, es
decir, a los 45 o 50 años, ya que así es más preventiva que curativa", dice.
Menciona que los costos de operación van de acuerdo a las necesidades de cada paciente,
al tiempo de duración de la intervención y al presupuesto operativo de los quirófanos.
"Hay clínicas que tienen costos operativos muy bajos, debido a que usan medicamentos
de bajo costo, pero hay pacientes que sacrifican costos por una mejor calidad y
servicio", señala.
"Primero se realiza una entrevista con el candidato para saber si está preparado
sicológicamente para la operación, luego se lo examina completamente y finalmente se lo
lleva quirófano", concluye. (CHM)
Reconstructiva, la otra
cirugía
Contraponiéndose a las intervenciones estéticas, aquí lo valioso es volver a
masticar o tomar un objeto con la mano
En medio de la guerra contra Perú, una granada hizo blanco a un soldado ecuatoriano. A
causa de las heridas, el militar perdió la mano derecha y el dedo pulgar de la izquierda.
Del pulgar dependen la mayoría de acciones mecánicas de las que es capaz una mano. Sin
él, en mucho se inutiliza el miembro.
Fue entonces cuando un grupo de médicos del Hospital Militar de Quito, dirigidos por el
doctor Alejandro Rubio, decidieron realizar una intervención quirúrgica que tomó más
de 16 horas.
Durante la compleja operación de microcirugía -donde se revascularizaron los tejidos
uniendo una a una arterias, venas, tendones, huesos- fue suplantado el pulgar por un dedo
del pie.
Tras un proceso de adaptación y terapia, el implante comenzará a cumplir eficientemente
todas las funciones perdidas. La mano ha sido recuperada y tras cierto tiempo, la
sensibilidad volverá también.
A nivel público, institucional y de grandes hospitales, la cirugía estética
prácticamente no cuenta. Las prioridades son otras, y entre ellas están las cirugías
reconstructivas, que intentan recuperar la utilidad funcional de órganos afectados.
El costo de una intervención estética o de otra re constructiva puede ser equiparable, e
incluso en algunas circunstancias la segunda llega a ser más costosa.
Al igual que las cirugías estéticas -que en su mayoría son pagadas en instituciones
privadas-, las reconstructivas son un parámetro de las diferencias económicas dentro de
la sociedad.
En su gran mayoría, los pacientes de intervenciones quirúrgicas reconstructivas son de
escasos recursos: las causas que producen la lesión se originan en las condiciones de
vida en las que se desenvuelven, las actividades laborales que realizan: un obrero en una
fábrica, sin implementos de seguridad, es más propenso que un empresario a sufrir un
accidente grave.
"Las limitaciones económicas inciden definitivamente en las características de los
pacientes", precisa Rubio.
Según el cirujano, últimamente se ha registrado un importante incremento de los casos
que exigen cirugía re constructiva: la mayor industrialización, el aumento del parque
automotor, el empeoramiento de condiciones de vida de cierto segmento de la población
aúpan un incremento en accidentes de tránsito, de trabajo o domésticos.
Tras una intervención reconstructiva, en muchos casos sí es necesaria una cirugía de
mejoramiento estético exterior, que cubra las secuelas de un procedimiento que da toda
preferencia a lo funcional sin preocuparse de las secuales sicológicas. En la mayoría de
casos, hospitales públicos y seguros no cubren estas operaciones. (AAS)