SÁBADO 23 DE JUNIO DE 2001 

CRONICA ROJA La derrota de Betty la Fea Cambiar para conseguir empleo

• La Policía captura en Quito a dos de los más buscados en Guayas

• La belleza física gana terreno y se la toma como sinónimo de buena imagen. Abre
puertas y causa frustraciones.

• Muchas de las exigencias del mercado laboral, en cuestiones de imagen, no se ajustan al biotipo ecuatoriano. Hay quienes
se endeudan para retocarse.


La puerta de ingreso al consultorio 306 está en continuo movimiento. En la pequeña sala de espera los catalagos y revistas con hermosos rostros y espléndidas figuras se convierten en la atracción los pacientes en espera.
Lupita Ferrer, reconocida actriz venezolana, tiene presencia gráfica en aquella sala y también capta las miradas. Su testimonio firmado y enmarcado reposa en una de las paredes; ello certifica que estuvo en una de las habitaciones de ese lugar, al igual como lo han hecho 30 artistas internacionales, 20 nacionales y 6 políticos ecuatorianos.
Jaime Lebed Queirolo aparece de repente y se convierte en el centro de atención. Acaba de salir de una de las habitaciones de su clínica estética, donde una modelo argentina descansa luego de una intervención. En la habitación contigua lo hace una paciente norteamericana.
El centro estético, ubicado en la avenida Francisco de Orellana, uno de lo sectores de mayor plusvalía de Guayaquil, es uno de los más asistidos. "El 40% de mis pacientes son extranjeros y el 60% son de todo el Ecuador", sostiene Lebed Queirolo, el único cirujano plástico guayaquileño que aparece en la lista Ralphmichalrd, la sociedad de cirujanos más elitistas de Estados Unidos.

La liposucción gana terreno a 'su majestad', la rinoplastia

Los costos de la cirugía plástica en Ecuador son cuatro o cinco veces menores que en los Estados Unidos.

 

"Es un espacio donde las personas pueden dar rienda suelta a sus gustos y preferencias ", dice Sara, de 46 años de edad, una de las pacientes de Lebed que se reconstruyó la nariz.
Ella describe el 'boom' que se ha comenzado a generar últimamente en el mercado de la cirugía estética ecuatoriana, cuyas preferencias por la liposucción (retiro de cúmulos de grasa) han desplazado en gran medida a la tradicional cirugía de nariz, que hasta hace más de dos años ocupaba el primer lugar.
"Si uno observa a 100 personas y contempla sus características físicas, 20 tienen alteraciones (problemas) en la nariz, pero la mayor parte tiene acumulación de grasas en el abdomen. Y este número aumenta paulatinamente porque aquí se lleva una dieta excesiva en grasas", dice Lebed.
De allí se destaca el hecho de que los pacientes ecuatorianos hayan inclinado la balanza hacia las microliposucciones y las liposucciones (medianas y grandes).
Los costos de estas operaciones quirúrgicas puede variar de acuerdo al cirujano que la practique. Una liposucción pequeña, como la eliminación de grasa excesiva en alguna pequeña zona del cuerpo puede costar entre $400 y $600. Mientras que una liposucción completa puede llegar a alcanzar los $1 200.
Lebed Queirolo, cirujano que manejatécnicas americanas en cirugía plástica, afirma que las tarifas ecuatorianas están en la cuarta o quinta parte de lo que se cobra en Estados Unidos, donde una liposucción pequeña puede llegar a costar $4 000 y una liposucción completa $8 000.
Queirolo manifiesta que la tecnología que se aplica es un buen argumento para atraer pacientes. Leber Queirolo señala que "de nada vale que sea un buen cirujano, si no se cuenta con tecnología de punta. En el campo de la cirugía plástica muchos métodos pueden estar en boga en este momento, pero después de un año se vuelven obsoletos", piensa.
Otra de las alternativas que estáteniendo acogida en el mercado plástico son los implantes. "Aumentar gluteos y bustos son las preferencias en este tipo de cirugías", dice Jaime Lebed. Modelos y rostros femeninos de la pantalla acceden a estos operaciones.
En cuanto a las opciones de pago para efectuarse una cirugía plástica, hay para todos los gustos: al contado, con planes de créditos y hasta con cheques a plazo, en algunos casos.(JVR)


ANALISIS
Sobre las bases de la vanidad y la imagen

Estas páginas dejan una conclusión que parece clara: los parámetros de belleza, usualmente importados o copiados de otras sociedades, y por ende, con características no auténticas, están asentándose en las sólidas bases de la vanidad particular y el falso concepto de imagen institucional.
Pero, ¿es malo que los ecuatorianos se esmeren por lucir mejor de lo que naturalmente son? Los especialistas consultados por este diario se ubican en dos orillas. La una acoge a quienes creen que la cirugía plástica, con fines estéticos, es beneficiosa cuando el individuo se la practica simplemente para satisfacer sus propios gustos, sin haber sido forzado por el entorno. Situaciones, no obstante, muy escasas en el medio.
Los de la otra orilla piensan, sin embargo, que los cambios quirúrgicos, y ahora incluso inyectables y sin sangre, que permiten rejuvenecer o corregir rasgos naturales y hereditarios, dejan secuelas irreeversibles cuando han sido el resultante de situaciones forzosas. Por ello, muchos de quienes se sometieron a estos tratamientos, al poco tiempo han seguido sintiendo insatisfacción, o recuperan la inseguridad conyugal o social que pensaron superar con su paso por el quirófano.
En todo caso, el culto a la belleza es una realidad en sociedades como la ecuatoriana, donde muchas de las opciones de trabajo exigen en sus postulantes características estilizadas, no acordes con el biotipo ecuatoriano; y también sonrisas y ademanes sensuales, nada acordes con ciertas actividades intelectuales que se ofrecen.
Es, además, el boom del que se están beneficiando médicos especializados (y también otros improvisados y clandestinos) que han optado por dar las mayores facilidades a quienes quieren invertir en su belleza.
Es evidente en Guayaquil el progreso de ese sector profesional que recibe desde artistas de cine, televisión, y modelos del extranjero, hasta los actores locales y políticos que se preparan para captar simpatías en sus campañas electorales. Y recordemos que, en nuestro país, hay una ad portas, y quienes aspiran a este otro tipo de concurso deben estar listos, y por qué no bien puestos. (GCG)




Ya no es 'cosa de señoritas'

Una relación 60-40, en porcentaje, es la que ahora se da entre pacientes mujeres y hombres, en esas cirugías

La tendencia que sorprende actualmente a los cirujanos plásticos del país es el porcentaje de varones que acuden al quirófano por un cambio de look en su rostro, o el retiro de grasa de su abdomen, y que han hecho descender la cifra de operaciones en mujeres (desde los 15 a 55 años de edad) hasta el 60%.
Jorge Miranda Zavala, afirma que el 'negocio plástico' ha sufrido cambios en estos últimos años y uno de ellos tiene que ver precisamente con los pacientes varones.
"Para la cirugía estética no hay un límite de edad ni de sexo", sostiene el especialista. Así, una de las favoritas y la que tiene gran demanda, tanto en pacientes de sexo másculino como femenino, sigue siendo la rinoplastia o cirugía nasal.
Se destaca también la cirugía de senos, con una preferencia de 15% por un busto pronunciado.
Y admite también el gran terreno que gana la liposuccón. "Ahora se ha implementado una nueva técnica que se realiza de forma subsónica con cánolas activadas que tienen movimiento propio; se diferencia de la convencional porque no las tiene".
"La tendencia mundial del rejuvenecimiento es una cirugía más temprana de cara, es decir, a los 45 o 50 años, ya que así es más preventiva que curativa", dice.
Menciona que los costos de operación van de acuerdo a las necesidades de cada paciente, al tiempo de duración de la intervención y al presupuesto operativo de los quirófanos.
"Hay clínicas que tienen costos operativos muy bajos, debido a que usan medicamentos de bajo costo, pero hay pacientes que sacrifican costos por una mejor calidad y servicio", señala.
"Primero se realiza una entrevista con el candidato para saber si está preparado sicológicamente para la operación, luego se lo examina completamente y finalmente se lo lleva quirófano", concluye. (CHM)




Reconstructiva, la otra cirugía

Contraponiéndose a las intervenciones estéticas, aquí lo valioso es volver a masticar o tomar un objeto con la mano

En medio de la guerra contra Perú, una granada hizo blanco a un soldado ecuatoriano. A causa de las heridas, el militar perdió la mano derecha y el dedo pulgar de la izquierda.
Del pulgar dependen la mayoría de acciones mecánicas de las que es capaz una mano. Sin él, en mucho se inutiliza el miembro.
Fue entonces cuando un grupo de médicos del Hospital Militar de Quito, dirigidos por el doctor Alejandro Rubio, decidieron realizar una intervención quirúrgica que tomó más de 16 horas.
Durante la compleja operación de microcirugía -donde se revascularizaron los tejidos uniendo una a una arterias, venas, tendones, huesos- fue suplantado el pulgar por un dedo del pie.
Tras un proceso de adaptación y terapia, el implante comenzará a cumplir eficientemente todas las funciones perdidas. La mano ha sido recuperada y tras cierto tiempo, la sensibilidad volverá también.
A nivel público, institucional y de grandes hospitales, la cirugía estética prácticamente no cuenta. Las prioridades son otras, y entre ellas están las cirugías reconstructivas, que intentan recuperar la utilidad funcional de órganos afectados.
El costo de una intervención estética o de otra re constructiva puede ser equiparable, e incluso en algunas circunstancias la segunda llega a ser más costosa.
Al igual que las cirugías estéticas -que en su mayoría son pagadas en instituciones privadas-, las reconstructivas son un parámetro de las diferencias económicas dentro de la sociedad.
En su gran mayoría, los pacientes de intervenciones quirúrgicas reconstructivas son de escasos recursos: las causas que producen la lesión se originan en las condiciones de vida en las que se desenvuelven, las actividades laborales que realizan: un obrero en una fábrica, sin implementos de seguridad, es más propenso que un empresario a sufrir un accidente grave.
"Las limitaciones económicas inciden definitivamente en las características de los pacientes", precisa Rubio.
Según el cirujano, últimamente se ha registrado un importante incremento de los casos que exigen cirugía re constructiva: la mayor industrialización, el aumento del parque automotor, el empeoramiento de condiciones de vida de cierto segmento de la población aúpan un incremento en accidentes de tránsito, de trabajo o domésticos.
Tras una intervención reconstructiva, en muchos casos sí es necesaria una cirugía de mejoramiento estético exterior, que cubra las secuelas de un procedimiento que da toda preferencia a lo funcional sin preocuparse de las secuales sicológicas. En la mayoría de casos, hospitales públicos y seguros no cubren estas operaciones. (AAS)

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