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SÁBADO 23 DE JUNIO DE 2001 

CRONICA ROJA La derrota de Betty la Fea La liposucción gana terreno a 'su majestad', la rinoplastia

• La Policía captura en Quito a dos de los más buscados en Guayas

• La belleza física gana terreno y se la toma como sinónimo de buena imagen. Abre
puertas y causa frustraciones.

• Los costos de la cirugía plástica en Ecuador son cuatro o cinco veces menores que
en los Estados Unidos.

"Importante entidad financiera requiere personal con el siguiente perfil: Excelente presencia, orientación definida y visión de servicio al cliente...".
Son las primeras líneas de una aviso de empleo, similar al que leyó hace dos años Diana, una egresada de contabilidad del colegio Veintiocho de Mayo de Guayaquil.
Por más de cinco oportunidades, esta joven de 20 años de edad, ingresó sus documentos a una entidad financiera sin lograr conseguir una plaza de trabajo. Sus calificaciones eran favorables, pero su aspecto físico no respondía a los indicadores para ocupar este tipo de cargo. Este año decidió "postergar sus sueños antes que la fustración le ganase". Decidió estudiar pedagogía.
Como ella, diariamente en el país, decenas de jóvenes desisten de continuar con sus 'planes a futuro' por la falta de oportunidades en algunas empresas que manejan indicadores de selección basándose en un concepto de imagen, que en varios casos se confunde con el de belleza.

Cambiar para conseguir empleo

Muchas de las exigencias del mercado laboral, en cuestiones de imagen, no se ajustan al biotipo ecuatoriano. Hay quienes se endeudan para retocarse.

 

"Altas, delgadas, con una sonrisa de bonitos dientes, peinadas en forma natural pero algo sexy. Tener siempre buen humor, caminar un poco sensualmente, no para llamar la atención, pero que se las vea femeninas". Son lineamientos que actualmente se consideran en ciertas entidades bancarias al momento de calificar al personal femenino. Así lo señala un asesor de personal que prefiere el anonimato.
"No tengo indicadores, pero lastimosamente en lo que uno conoce sí hay sectores que se mueven con esos parámetros", manifiesta Olga Aguilar Ramos, directora de la consultora empresarial 'Aguilar y Garcés'. No obstante, habla de una minoría que resalta la potencialidad del individuo por encima de estos aspectos.
"Lo ideal es que una empresa abra un marco para conocer cómo piensa y siente la persona. No valemos por nuestro físico sino por nuestra condición humana, valores, creatividad, solidaridad". Estas aptitudes son las que la empresa debe tener en cuenta, pues generalmente hacen y fortalecen la cultura empresarial.
El otro analista indica que la tendencia a favorecer la imagen, que se da especialmente en las empresas que manejan el contacto directo con el público, se debe a que "se busca dar la impresión de que todo está optimizado y se piensa que una mujer delgada, muy bien puesta, atrae a los clientes. Eso permite que esta se desenvuelva sin ningún tipo de limitación en el mercado". De allí, que muchas jóvenes se endeudan para obtener una mejor apariencia física y así acceder a esta tendencia.
Explica que esto puede desencadenar una fustración en la persona, 'pero las exigencias laborales llevan a eso'.
'La empresa exige imagen, porque es lo que vende, por encima de que el producto que se ofrezca sea bueno o malo'.
Manifiesta que la capacidad del individuo en algunas empresas pasa a un segundo plano. "A las personas se las trata de adaptar a un ambiente donde los hábitos pertenecen a una clase social alta y los rasgos deben ser guiados hacia ese objetivo".
Aguilar marca dos antecedentes para este desfase: Que la cultura de la empresa no tenga esta valoración y desde esa manifestación ya involucra una pobreza de apreciación de lo que es el ser humano. En segunda instancia, que en el país no se ha potencializado la atención al discapacitado de tal manera que cree, valdría la pena insistir en la necesidad de trabajar en la biodiversidad de los ámbitos educativos e institucionales en todos los niveles. La aceptación de la diversidad de las personas es un aspecto muy importante y básico para el desarrollo de un país. (JVR)




Cirugías, sin cortes de piel

Acido ialurónico, Gorotex y Botox son las nuevas técnicas plásticas que se utilizan en el país

Desde el año anterior, tres nuevas técnicas plásticas se han insertado en el mercado ecuatoriano y están desplazando paulatinamente las tradicionales cirugías que se practicaban para eliminar arrugas u operaciones para aumentar los maxilares.
Aunque los costos son elevados, los resultados se ven en menos de 48 horas, luego de tratamientos que duran entre cinco y veinte minutos.
Uno de ellos es el Botox, que fue utilizado durante mucho tiempo para otros fines, como por ejemplo, la nivelación del rostro en casos de parálisis faciales.
Regularmente se aplican en dos partes: en las arrugas que se forman alrededor de los ojos y en la zona central de la frente.
En Estados Unidos, la aplicación en cada punto puede costar entre $400 y $500. Es decir que un tratamiento de Botox puede bordear los $1 500. En Guayaquil, el precio de esta técnica es un poco menor, pues los cirujanos no cobran las 'inyectadas'.
Unas 25 personas acceden mensualmente a este tratamiento en la clínica estética de Jaime Lebed. Gorotex es otro de los productos de la nueva 'era plástica'. Se lo utiliza para cierto tipo de implantes faciales y subcutáneos.
El otro tratamiento es con ácido ialurónico. Sirve para disminuir las líneas de expresión. Tiene la función de rellernarlas. Se inyecta y dura aproximadamente seis meses. (JVR)




Cirugías estéticas: entre el éxito y los daños irreversibles

'Los doctores Leyton y Wong hicieron maravillas y no me quejo', dice una paciente agradecida por su cambio

No lo niega; al contrario, reconoce que es feliz con su cuerpo gracias a las bondades que la cirugía plástica y el bisturí han hecho en ella.
Hilda Murillo, cantante guayaquileña, afirma que mantiene su imagen de mujer y artista profesional de manera sana desde hace varios años, debido al ejercicio físico y disciplina nutritiva controlada, al haberse sometido a una cirugía plástica, en 1989.
"La mujer debe mantener una presencia física bastante atractiva, cuidar su imagen y no ocultar su edad, aunque se haya hecho una cirugía", manifiesta.
Las complicaciones de las operaciones que se hizo en la nariz y párpados nunca se presentaron, gracias al metódico control que le dedicó.
"Los doctores -Leyton y Wong- hicieron maravillas y no me quejo, pues sus recomendaciones me han servido para no sufrir algún tipo de trauma", señala.
Así, afirma que si tuviera necesidad de otra cirugía, tal vez no lo volvería a hacer, porque ha llegado al límite necesario y así se siente contenta.
Menciona que el boom de la cirugía es normal y que si hay mujeres que tienen la oportunidad de realizársela no escatimen esfuerzos económicos y se la hagan, siempre y cuando sea con un buen especialista clínico.
Sin embargo, la otra cara de esta práctica médica arroja lamentables casos de pacientes que sufrieron complicaciones y mal formaciones en sus partes íntimas, rostro o laceraciones cutáneas, debido a los llamados 'piratas plásticos', que según denuncias, operan en sitios clandestinos de Guayaquil.
Uno de aquellos dramas quirúrgicos, es el que vive aún 'María Fernanda', de 25 años de edad y soltera. Cierto día sintió la necesidad de rebajar algunas libras en sus piernas, íngles y abdomen, y optó por realizarse una operación, sin que sus padres se enteraran.
Fue a donde un supuesto cirujano plástico, quien la atendió en una cómoda oficina y la entrevistó rápidamente, para después llevarla directo al quirófano, por una suma de dólares.
El seudo doctor -quien tenía solo quinto año de medicina- le dijo que todo iba a salir bien y que debía confiar.
Las dos horas que duró la operación fueron interminables. María Fernanda salió en silla de ruedas y se quedó inmóvil por algunos días.
Al final, tres meses le bastaron para comprobar el resultado: mal formación a nivel inginal, debido a la mala liposucción realizada.
"Conozco en particular casos sorprendentes de señoras, jóvenes y adolescentes, que han sido operadas por cirujanos plásticos que no tienen práctica ni título profesional", señala el especialista Jorge Palacios Martínez, cirujano plástico.
"Aquí, el daño no solo unicamente a nivel físico, sino sicológicamente irreversible", explica. (CHM)


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