Situación aquella que no se aparta a la
realidad ecuatoriana que afrontan diariamente un simnúmero de personas que, a pesar de
apararentar cierta satisfacción de sí mismos, ocultan internamente la fustración de no
ser valoradas por su capacidad sino por los estándares estéticos impuesto por una
sociedad donde la belleza se ha vuelto una disciplina. De allí que la carrera para evitar
ser relegados y apartados de esos espacios, hoy la inician tanto hombres como mujeres,
profesionales y amas de casas.
"Siempre una persona está predispuesta, el medio que la rodea termina condicionando
esa predisposición. Si el mercado laboral exige imagen, la persona que necesita del
empleo termina aceptando la regla", manifiesta la sicóloga clínica Ruth Moya.
Es así como en estas últimas décadas, el mercado se ha esmerado en fabricar un
simnúnero de técnicas para rendir culto al cuerpo, lo que ha provocado que el hombre
actual se involucre en la cultura de lo estético. En este sentido, la cirugías
plásticas son la herramienta de primera mano para corregir detalles del cuerpo que se
consideren antiestéticos y, por ende, constituirse en un impedimento al momento de
conseguir un empleo, conquistar o retener a alguien.
"La cirugía estética es muy beneficiosa. Solo basta que la persona esté motivada a
enfrentar un cambio. Muchas personas se sienten satisfechas al ver esos cambios",
dice el cirujano plástico Jaime Lebed Queirolo, quien ha operado a reconocidos personajes
nacionales e internacionales.
Sin embargo, a raíz de su aplicación masiva, diferentes posturas ha generado la cirugía
estética, al punto que hay quienes la censuran por considerla un culto a la vanidad.
Otros recursos
"Se considera un acto de vanidad, inclusive de irresponsabilidad, si se trata de
determinadas cirugías, como las de inyectar colágeno en los labios, glúteos o aumentar
el busto para tener un físico parecido a una estrella de cine", cuestiona Elías
Dávila, vicario de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Guayaquil. Cree que hay
otros mecanismos estéticos para mejorar la imagen, que se podrían aplicar de acuerdo a
las posibilidades. "Las mujeres cuentan con el maquillaje o vestuario; los hombres,
con la presentación personal".
Un criterio parecido expresa la consultora empresarial, Olga Aguilar, quien manifiesta que
una persona no necesita ir a un quirófano para mejorar su imagen, pues esta se puede
mejorar con cada detalle y armonía en el vestir, con el aseo y otros aspectos básicos.
La sicóloga clínica Ruth Moya, empero, piensa que mientras la cirugía estética sea un
complemento para mejorar la imagen de la persona y no para ocultar la insatisfacción o la
fustración que esta tenga, será beneficiosa. Empero enfatiza que el "éxito de una
cirugía estará en la persona que haya ingresado a un quirófano motivada por sí misma y
no por la influencia de terceros".
En este sentido, la sicóloga reconoce que muchas de las personas que se operan lo hacen
guiadas por la influencia del medio que las rodea. El cirujano Jaime Lebed admite al
respecto que "el paciente latino siempre tiende a dejarse guiar por la opinión de
otras personas, ya sean familiares o amigos".
Gaitán Villavicencio, sociólogo guayaquileño, va más allá y manifiesta que la venta
de arquetipos culturales influyen en las personas para tomar una decisión al respecto.
"Este fenómeno es algo cotidiano, puesto que estrellas de televisión y cine,
candidatas a reinados de belleza, top models, asesores de imagen, modistos y más
proporcionan al hombre común el concepto de la belleza como 'un medio para ser no solo
aceptado sino, admirado'. (JVR-CHM-LMI)
Pacientes
- El cirujano Jaime Lebed, quien tiene un alto
número de pacientes norteamericanos que llegan a operarse a Guayaquil, afirma que hay
diferencias relevantes entre el paciente americano y el latino.
- Mientras el americano investiga, se asesora
de cada centro, de sus cirujanos antes de practiacrse una operación; el latino prefiere
ir a lo rápido.
- La mayor parte de los pacientes que tiene
Lebed, observaron su nombre en una lista de cirujanos elitistas de Estados Unidos; su
carrera como intructor de los cirujanos residentes en el Jackson Memorial Hospital de
Miami y sus continuos entrenamientos en avances de tecnología plástica.
- "El paciente latino es alguien que
quiere resultados de manera inmediata. Si se opera quiere ver la diferencias en pocos
días. El amerciano es más conciente de aquello. Sabe que debe esperar un tiempo
prudencial para obtener resultados favorables", dice Lebed.
- Otro punto que anota el cirujano es el hecho
de que el paciente latino va a los consultorios acompañado de sus familares. El pacirente
latino generalmente se deja influenciar mucho por la opinión de otros.
- Ocurre lo contrario con el americano, que
gusta de ir solo a las cirugías. Es más libre para decidir lo que se quiere realizar,
sin la influencia de otras personas (JVR)
Riesgo de sanciones
Los cirujanos plásticos de clínicas o centros estéticos necesitan cumplir un sinnúmero
de requisitos: título en medicina general (otorgado por la universidad), posgrado en
cirugía plástica (de tres a cinco años, mínimo), un reconocimiento de especialidad
emitido por la Federación Médica Ecuatoriana (FME), que avale de 300 a 150 cirugías
plásticas, como practicante y profesional, respectivamente; además, cursos y seminarios.
'Como ente gremial, el Colegio de Médicos del Guayas (CMG) no ejerce ningún control
sobre clínicas ni centros de cirugía estética, lo hace la Jefatura Provincial de Salud
del Guayas y el Ministerio de Salud, en apego con el Código de la Salud', dice Marcelo
Silva, presidente del gremio.
Un tribunal de honor (organismo que forma parte del CMG) analiza el resultado de las
investigaciones de la denuncia y se encarga de emitir la sanción, que va desde la
amonestación verbal o escrita, suspención temporal, hasta la expulsión del Colegio, lo
cual implica que el galeno no pueda ejercer su profesión.
"El término 'mala practica médica' es mal usado, ya que un médico no tiene afán
de hacer daño, sino de dar lo mejor de sus conocimientos", refriere Silva, agregando
que anualmente hay pocas denuncias contra malos profesionales.
"Los riesgos de la profesión se deben a la falta de insumos, equipos y tecnología
de punta; entonces, si se acusa de 'negligencia médica' debe ser al Estado y no al
médico, por no facilitar la infraestructura para laborar en un rango de seguridad",
enfatiza. (CHM)
Las cirugías no afectan los
genes, pero sí las emociones
Los tratamientos estéticos, en exceso, solo pueden heredar enfermedades. No siempre
curan las depresiones
Familiares y amigos de Beatriz Pinzón Solano, uno tras otro se acercaron para conocer a
la primogénita de la ya transformada 'Betty'.
Era la última escena de la popular novela, pero por las expresiones de la mayoría de
ellos, la infante no era tan agraciada como finalmente quedó su madre.
Y aunque en ningún momento la protagonista se sometió a una cirugía, hay quienes sí se
han sometido a ellas para mejorar su imagen y esperarían cambios también en su
descendencia, según especialistas.
"Es un pensamiento erróneo creer que alguien mejorará su genética al ingresar a un
quirófano para cambiarse un rasgo físico", asegura Ruth Moya, siocóloga clínica.
Esta versión es avalada por Rovel Mena, médico gineco obstetra y catedrático de
embriología de la Universidad Católica de Guayaquil. Explica que las cirugías
plásticas no tienen carácter hereditario; es decir, que cualquier tipo de arreglo
físico que una persona se haga no implicará cambios en sus genes para bien o mal de
todos sus descendientes.
Lo que sí destaca es que en casos extremos, como el del cantante pop Michael Jackson, las
alteraciones genéticas de los descendientes sí pueden darse, pero no en el sentido de
que hereden la piel blanca o la nariz sumamente fina y repingada, sino enfermedades de la
piel, por los insistentes tratamientos, algunos innecesarios.
La sicóloga Moya añade que cuando una persona accede a una cirugía estética con la
finalidad de que esta sea un complemento a su figura, los resultados son favorables. No
así cuando la persona a través de esta práctica trata de compensar alguna fustración.
La especialista se refiere al inicio de una serie de complicaciones en el ámbito
emocional.
"En nuestro medio el mayor porcentaje de personas que acceden a las cirugías
estéticas lo hacen porque quieren borrar externamente algo que las marca en lo
interno".
En estos casos la situación empeora, pues el conflicto no desaparece con el cambio
físico. "La persona que no confronta su problema se dará cuenta de que su conflicto
no era estético, sino que en lo interno refleja su insatisfacción", manifiesta
Moya.
En este sentido, la depresión y la obsesión pueden aparecer, dependiendo la personalidad
del individuo.
¿Por qué desea operarse usted?, debe preguntar el cirujano antes de operar a su
paciente.
En los casos donde la cirugía es un simple complemento, el cirujano debe ser lo más
honesto posible con el paciente para evitar cualquier frustración posterior a la
operación. "El cirujano no debe simplemente satisfacer lo que el paciente quiere,
debe decirle que esos rasgos no le quedan bien. La persona no puede ser una exhibición de
su estética, sino que ésta debe ser un complemento". (JVR)
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